Cómo la portada de Sports Illustrated con David Ortiz capturó el camino de Boston de la tragedia al triunfo

El dominicano David Ortiz da su mensaje el 20 de abril en el Fenway Park, tras los atentados en el Marathon de Boston. AP Photo/Michael Dwyer

20 de abril de 2013 en el Fenway Park. El día en el cual Boston se sintió más Boston que nunca.

Apenas cinco días antes, dos jóvenes de sexo masculino habían puesto artefactos explosivos cerca de la famosa línea de meta del Maratón de Boston. En esos cinco días, la ciudad había soportado las consecuencias del fallecimiento de tres personas en el sitio de la explosión, 264 heridos, una orden controversial de mantener a toda una ciudad bajo orden de no dejar sus residencias y una cacería masiva en busca de los terroristas. Luego, se produjo la muerte de dos oficiales de policía.

El 20 de abril fue el primer encuentro de los Medias Rojas de Boston en su estadio después de haber sufrido todo lo anterior. Los Medias Rojas tenían récord de 11-4 antes del primer día de una serie contra los Reales de Kansas City, pero era la ciudad de Boston la necesitada de un triunfo. El último encuentro de los patirrojos en Fenway se produjo el mismo día del atentado. Debía haber algo positivo luego de todo el caos. Antes de iniciar el partido, que terminó durando 2 horas y 58 minutos, docenas de policías uniformados marcharon por el campo y una gigantesca bandera de Estados Unidos fue desplegada en frente del Monstruo Verde. David Ortiz, 10 veces miembro del roster del Juego de Estrellas, tomó el micrófono.

''Muy bien, muy bien Boston. La camiseta que vestimos hoy no dice Medias Rojas. Dice Boston''. Luego, el dos veces campeón de la Serie Mundial dijo: ''Queremos agradecerles, alcalde Menino, Gobernador Patrick y a todo el Departamento de Policía por la gran labor que hicieron la pasada semana. Esta es nuestra ciudad, ca----, y nadie va a limitar nuestras libertades. ¡Manténganse fuertes, gracias!''.

Los Medias Rojas ganaron ese partido 4-3. Frente a una multitud de 35.152 personas, Ortiz conectó par de imparables y empujó una carrera. Ganaron el banderín y la Serie Mundial de 2013, y Ortiz se hizo acreedor de su tercer anillo de Serie Mundial.

El triunfo de ese día, y la eventual victoria en la Serie Mundial a finales de octubre, le dieron algo de felicidad a una ciudad que desesperadamente necesitaba sentirse normal nuevamente. La revista Sports llustrated necesitaba darle imagen a lo vivido por esa ciudad para la portada de su edición del 11 de noviembre. Necesitaban a Big Papi, quien también fue designado Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 2013. Hay muchos factores que entran en juego para tomar una imagen de portada con varias personas, y mucho más cuando se trata de la tapa de una publicación importante. Y esta portada requería la presencia de oficiales de policía. Los oficiales Javier Pagán y Rachel McGuire fueron escogidos al igual que el detective Kevin McGill debido a su aparición en la portada de la edición de Sports Illustrated del 22 de abril de 2013 en plena acción durante el suceso.

La planificación para la nueva portada comenzó de manera inmediata luego que se decidiera la Serie Mundial en seis cotejos. La aparición de los policías requería la aprobación del comisionado y se necesitaba acceso al estadio. ''El editor de fotografía en esa época, Brad Smith, llamó luego que los Medias Rojas ganaron el campeonato, y necesitaban cerrar todos los trámites para la portada'', dijo el fotógrafo Joe McNally, quien capturó la imagen de portada. ''Hay que coordinar al Fenway Park, a Big Papi, los Medias Rojas de Boston y su personal de relaciones públicas. Súbitamente, todo fluyó, y conseguimos una cita con Big Papi''.

Lo sorprendente no era el hecho que estuviese de acuerdo con prestarse para la sesión de fotos, sino porque tuviera tiempo para hacerla. ''En ese momento'', dice McNally, ''él era el pelotero más famoso del planeta''.

Pronto, McNally se dirigió a un vacío Fenway Park. ''Es bonito estar en un diamante de Grandes Ligas'', indicó. ''Es una superficie vasta y siempre es agradable cuando no hay multitudes en las tribunas. Y Fenway tiene tanta historia''.

La preparación fue vertiginosa. ''Me dejaron entrar dos horas antes que Big Papi estuviera disponible para nosotros'', dice McNally.

''Tomé cuatro imágenes distintas que podían servir para la portada. No puedes enviar solamente una opción a Sports Illustrated''. Eso es obvio. ''Para una de ellas, utilicé un fondo que preparé debajo de las tribunas, como en una especie de estudio. Luego, hice tres soluciones distintas en los jardines''.

La decisión final recayó en una de las tres ''soluciones'' del outfield. En esa foto, Pagán, McGuire y McGill visten sus uniformes al lado de Ortiz, de traje negro, bufanda roja y con un bate en sus manos. Parece ser una selección algo extraña para un artículo sobre la importancia de Ortiz en la historia de los Medias Rojas. Sin embargo, McNally dice que esa era la ''única manera'' de hacer que la foto se viera bien.

''Porque Big Papi... No tiene ese apodo por nada. Es un hombre de gran tamaño'', me expresó, entre risas.

El único problema no eran las estaturas de los ''modelos''. También tenían el tema de la falta de color en las vestimentas. ''Tuve que lidiar con el hecho que Big Papi no estaba usando su uniforme. Yo quería tenerlo uniformado, y obviamente, llegó vistiendo un traje Hugo Boss y eso fue todo. Por fortuna, tenía puesta esa bufanda, lo cual me dio un poco de color con el cual trabajar'', dice McNally. ''Porque los policías estaban de azul oscuro... Pensaba: ¿Qué diablos voy a hacer aquí para tener algo de color? Esos son los retos de este oficio''.

Los jardines eran un gran escenario, sin duda, y Fenway es un estadio legendario. Entonces, ¿por qué no tomar la foto con el Monstruo Verde de fondo? ''Claro, es un ícono, pero es un sitio sin rostro'', me cuenta McNally. Luego, hizo que Ortiz girara y diera la espalda al muro de 38 pies de alto, donde se leía la frase ''Boston Strong'' (Boston fuerte).

''Estaba una gran 'B', en las letras de los Medias Rojas de Boston... Y abajo decía la palabra 'FUERTE', quería usar eso en mi foto'', afirma. La fotografía no fue seleccionada, pero McNally juntó a los tres oficiales y Big Papi a su derecha, en un ambiente de estudio, imagen que fue utilizada en páginas interiores.

Los oficiales de policía no estaban acostumbrados a ser fotografiados, como sí lo estaba Ortiz. Sin embargo, se mostraron dispuestos a participar de buen ánimo. ''Sabían que el comisionado de policía había dado su bendición, entonces se mantuvieron tranquilos, relajados'', expresó. ''Súbitamente, estás en la portada de Sports Illustrated. Eso es muy agradable para un policía en pleno cumplimiento del deber''.

En cuanto a Ortiz, también se mostró de buen ánimo. ''Nunca había trabajado con él. Le pregunté: 'Big Papi, ¿cuánto tiempo tengo?'. Me respondió: 'Te doy 20 minutos'. Le contesté: 'Muy bien, muy bien'. Traté de engañarle. Seguía mirando el reloj y le decía: 'Aún me quedan 15 minutos'. Él me decía: '¡No puede ser!' Le seguía diciendo cosas así, y claro, ya se me habían agotado los 20 minutos. Sabía que le estaba engañando, pero él tuvo buena disposición''.

Y, ¿por qué no habría de estarlo? Luego de una larga y difícil temporada, Ortiz se había convertido, de acuerdo con Sports Ilustrated, en el primer jugador de un equipo distinto a los Yankees de Nueva York en ganar por lo menos tres campeonatos con el mismo club durante los últimos 30 años. ''Era el gran héroe'', dijo McNally, ''y los policías representaban a la ciudad de Boston. Era algo muy importante''.

Casi tres años después, la portada se siente como una curiosidad. En agosto de 2016, Colin Kaepernick empezó a arrodillarse durante el himno nacional de Estados Unidos en señal de protesta contra la brutalidad policial en contra de personas de color. Discretamente, se le unieron otros jugadores de fútbol americano y la medallista de oro Olímpica, Megan Rapinoe. Lentamente, más y más atletas imitaron el gesto, alzaron sus puños o se cruzaban de brazos durante el himno nacional. Todo ello, en protesta por la brutalidad policial. Si bien esta portada no puede ser elemento de comparación exacta (trabajar con la policía durante un ataque terrorista no puede igualarse a la interacción normal con ciudadanos, a lo cual se refería Kaepernick) parece que esta portada no podría concretarse con la presencia de un atleta negro en 2017. Ni hablar de la forma en la cual la protesta de arrodillamiento ha evolucionado (y aburguesado) desde que el presidente Donald Trump reaccionara de manera airada a la resistencia mostrada por el campeón de la NBA, Stephen Curry, al simple hecho de asistir a una ceremonia en la Casa Blanca.

Tuve la oportunidad de hablar brevemente con Ortiz en enero, cuando se encontraba promoviendo su nueva docuserie: Big Papi Needs A Job (Big Papi necesita empleo), transmitida por el canal Fusion. La trama gira en torno a Ortiz, quien desea hacer algo nuevo tras su retiro e intenta una serie de empleos, con resultados distintos. (solo les diré que ver a Big Papi de manicurista es muy divertido). Si bien no se refirió directamente a la portada de Sports Illustrated, Ortiz habló reiteradamente sobre la empatía que desarrolló al intentar una labor que no entendía al principio. ''Al no conocer sobre algo, tu solo lo miras de forma muy somera. No sabes nada'', expresó. ''Creo que todos tenemos cosas distintas que hacer en la vida, empleos diferentes. Ahora le doy a la gente el crédito que se merece''.

Recordar esa temporada de cambios fue agradable para todos: para McNally, significó el poder capturar una imagen para una portada con espíritu de celebración. ''Como fotógrafo con muchos años en este negocio, uno se prepara para sufrir decepciones. Uno espera que el señor o señora Atleta Importante no sea un grandísimo imbécil, lo cual puede ocurrir. Pero Big Papi fue grandioso'', expresó. ''Tengo que decir que esa fue la agradable conclusión que me llevé. Disfruta de sí mismo y es sumamente talentoso, y fue muy placentero estar alrededor de él''.

McNally también recordó el famoso discurso de Ortiz en el cual dijo ''esta es nuestra ciudad, ca----'' mientras fotografiaba a Ortiz y los tres policía: ''Fue capaz de subirse a la lomita de pitcheo en Fenway y, con el sistema de sonido del estadio capturando sus palabras, llegó a decir: 'Esta es nuestra ciudad, ¡ca----¡ Hay que tener agallas para decir esas palabrotas en frente de 50.000 personas. Es una persona genuina''.