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Freddie Roach destaca virtudes técnicas y humanas de Miguel Cotto

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Miguel Cotto recuerda su combate ante Mayweather Jr. (1:57)

A horas de colgar los guantes en el Madison Square Garden, el púgil boricua rememora en Zona ESPN varios momentos de su carrera (1:57)

NUEVA YORK -- A principios de diciembre de 2012, la carrera de Miguel Cotto parecía ir en franco declive. Acababa de sufrir su segunda derrota consecutiva, esta vez ante el desfavorecido Austin Trout en lo que se suponía fuera un combate de rebote tras su revés ante Floyd Mayweather y con 32 años, parecía más en ruta al retiro que a continuar su trayectoria hacia nuevos megacombates en pague por ver.

El boricua contrató entonces a Freddie Roach, quien no sólo lo llevó a recuperar las herramientas que lo convirtieron en campeón sino que lo condujo a un final digno para su carrera boxística.

Pero, más que allá de eso, Roach lo convirtió en uno de sus mejores amigos y eso no va a cambiar cuando Cotto cuelgue los guantes tras su combate del sábado por la noche frente a Sadam Ali en el Madison Square Garden.

“Lo voy a extrañar como boxeador, no hay duda de eso”, dijo Roach poco después de que Cotto marcara 151.5 libras en el pesaje del viernes. “Pero sólo lo extrañaré como boxeador, porque nos hemos convertido en grandes amigos, por lo que vamos a estar en contacto y va a seguir siendo mi amigo… siempre”.

Después de separarse de su primer entrenador, su tío Evangelista Cotto, el puertorriqueño entrenó bajo las órdenes de adiestradores de poca experiencia como Joe Santiago hasta miembros del Salón de la Fama como Emmanuel Steward, con resultados variados. Fue bajo la tutela de Roach que encontró la fuente de la juventud boxística.

Roach lo guió a un récord de 4-1, con una única derrota frente a Saúl “Canelo” Álvarez, sin dejar de dar una gran demostración de condición física y técnica. Recuperó el gancho de izquierda, los movimientos laterales, la pasión perdida por el gimnasio, ganó una cuarta corona mundial en el peso Mediano y recuperó la Superwelter.

El sábado, Cotto tiene la oportunidad de retirarse como campeón mundial, una hazaña lograda por pocos boxeadores cuando extienden sus carreras más allá de sus posibilidades físicas.

Roach estaba en la otra esquina cuando Cotto fue noqueado por Manny Pacquiao en noviembre de 2009. Eso no pesó para Cotto a la hora de acercarse a la Wild Card Arena en Los Ángeles, aunque significara alejarse de su familia por mayor tiempo.

"No fue ningún secreto que durante la gira de la ‘Pacquiao-Cotto’ tuvimos nuestras diferencias", dijo Cotto a Dan Rafael de ESPN en 2014, previo al combate ante Sergio “Maravilla” Martínez, en el que ganó el peso Mediano. "Pero, cuando llegamos al campo de entrenamiento, me hizo un mejor peleador, una mejor persona y un mejor boxeador en términos generales.

“Mucha gente dice que Michael Jordan no sería Michael Jordan sin Scottie Pippen”, agregó Cotto en aquél entonces. “Freddie Roach es mi Scottie Pippen. Nuestra química en conjunto ha sido excelente".

Roach no sabía qué esperar de Cotto, quien venía de tener a tres entrenadores diferentes desde su combate con Pacquiao y a quien sólo conocía como adversario. No obstante, en el gimnasio se encontró con un atleta maduro, dedicado y disciplinado.

“Es un chico disciplinado, muy inteligente, muy listo”, comentó el preparador. “Es el tipo de boxeador que conoce el boxeo de la A a la Z. Para mí, fue un tremendo placer trabajar con él por esas razones”.

Al evaluar la carrera de Cotto, Roach sólo tiene elogios para el boricua. Sin rodeos, lo coloca a la altura de los más grandes de su generación.

“Es el mejor, uno de los mejores boxeadores de su era. Construyó eso con mucho sacrificio y, ahora, debe ir al Salón de la Fama”, señaló Roach. “Se va a hablar mucho de su carrera, sobre todo en su país, donde hay grandes campeones y habrá discusión sobre si debe ser el mejor. Sin duda, se puede decir que fue uno de los mejores de esta época. Pero, su mayor legado, para mí, es que es un gran chico. Una gran persona”.

Cotto (41-5, 33 KOs) cumplió 37 años en octubre, pero se mantiene en condiciones envidiables.

Roach considera que todavía le quedaba gasolina en el tanque para hacer dos o tres combates de envergadura, pero respeta plenamente su decisión de retirarse.

“Hay cosas que no se discuten. (Miguel) quiere pasar más tiempo con su familia, eso es genuino y lo respeto por eso. No hay manera de ir contra eso. Todavía tenía las condiciones para seguir boxeando, pero eso hace más grande su legado, porque se va a ir en la cima. Eso no lo pueden decir muchos grandes campeones en ninguna época”, concluyó Roach.