¿Qué hará Daniel Jacobs después de Canelo Álvarez?

La pelea ante Saúl "Canelo" Alvarez, para Daniel Jacobs será un antes y un después en su carrera, donde deberá decidir luego que hace con ese "después". Photo by Ilya S. Savenok/Getty Images

En la especulación previa a toda gran pelea se incluyen muchas cosas, el tipo de batalla que veremos, su posible resultado y por cierto, lo que harán después sus protagonistas. El pasado reciente nos educa mucho en ese aspecto, los tres últimos rivales de Canelo ni siquiera se han preocupado por elegir nuevos rivales.

Algo parecido a lo que sucedió con Marcos Maidana después de sus dos peleas millonarias contra Floyd Mayweather, se retiró, engordó, se tomó fotos fumando habanos en la piscina y con un cercano vaso de wiski. Por estos días anuncia su regreso para vincularse a esa suerte de "liga comercial del boxeo" donde se cruzan desafíos y nuevos cinturones.

Canelo ocupó el lugar de Floyd en la cumbre de la atracción mediática y hasta en eso sus rivales parecen imitarse entre sí. Julio Cesar Chávez Jr. cobró mucho dinero, la mejor bolsa de toda su vida, por el esfuerzo de dar las 164 libras y mostrarse como un ejemplo extremo de la deshidratación. Pocas semanas después, posteo un video en su cuenta de twitter donde aparece contando fajos de billetes. Desde aquél lejano 6 de mayo de 2017 no ha vuelto a pelear.

GGG después de dos peleas contra Canelo, tampoco parece muy interesado en gastar su tiempo dando o recibiendo golpes. Todos los días circula el nombre de un nuevo rival, así como se suman rumores sobre una inminente firma de contrato para seguir peleando, sin embargo, su actitud hace rato que dejó de ser la de un púgil ávido de nuevos retos.

Tomando en cuenta sus cercanos 37 años (los cumple en abril) es posible que pronto nos enteremos que se dedicará a la promoción y a las inversiones en su país. No olvidar que antes de esas peleas de resultado cerrado, GGG había insinuado su intención de jubilarse una vez enfrentara al mexicano.

Tampoco “hay novedades nuevas” sobre el último rival del mexicano, Rocky Fielding. Desde que enfrentó a su ídolo en la pelea que no fue, no ha dado señales de ninguna clase. También al británico la diosa fortuna le cayó del cielo, ganó un título secundario y para la mera primera defensa, sus condiciones boxísticas limitadas lo transformaron de la noche a la mañana en el rival perfecto para que Canelo consiguiera un tercer campeonato sin despeinarse.

El dinero cambia la vida de las personas cuando llega imprevistamente, imaginamos que a quien le dan fecha y requisitos para ganar esa fortuna, la vida les empieza a cambiar mucho antes.

Porque, es verdad, en el mundo del anónimo laboral, cada tanto, uno conoce historias de gente humilde y sencilla a quienes la diosa fortuna los elige y los torna millonarios de una hora para la otra. No hay necesidad de preguntarles que harán con su dinero, les dicen adiós a las 40 horas semanales del duro trabajo y antes que tarde empiezan a darse aquellos gustos que jamás imaginaron. Ellos están en su legítimo derecho. ¿Por qué en el mundo del boxeo debería ser diferente?

No hay forma más cruel de ganarse la vida que recibiendo golpes y, por si fuera poco, esos golpes suelen lastimar mucho más cuando el que los recibe es el lado B del contrato.

Un lado B que, ¡vaya uno a saber!, que habrá tenido que firmar para que la pelea fuera posible. En el contrato de Chávez-Canelo hubo cláusulas y hasta pesaje secreto. En esos contratos firmados entre gallos y medianoche, los púgiles Lado B son obligados a pactar en límites de peso antes de la balanza que necesariamente los pueden disminuir, les quitan posibilidades de victoria y hasta ponen en riesgo su integridad física por esa razón. Todo sea por el dinero, el futuro y el bienestar de la familia, seguramente pensaron o pensaran antes de colocar su firma en la sentencia contractual.

Ese escenario descripto es tan viejo como el boxeo. Desde hace muchos años los dueños del rating boxístico imponen las reglas y deciden sobre la vida de sus enfrentados. Esos factores son los que pesan a la hora de vaticinar sus victorias y a la hora de interpretar las apuestas.

Por ello, regresamos al título: ¿Qué hará Jacobs después de recibir el cheque por su pelea del 4 de mayo en Las Vegas?

¿UN VENCIDO SATISFECHO MÁS?

En esto del boxeo comercial, las diferencias económicas son discriminatorias. El lado A gana mucho, el lado B gana muy poco y a veces demasiado poco. Pero así funciona este negocio, es tomar o dejar. Algunos reportes de prensa, establecen, por ejemplo, que la bolsa de la última pelea de Leo Santa Cruz y Rafael Rivera repartió “un millón de dólares para el campeón y apenas veinte mil para el retador (Rivera)”. Esa enorme desproporción es algo común en cada pelea de los campeones más taquilleros del momento.

Contra esos grandes todos quieren pelear, porque, paradójicamente, aunque haya insultantes diferencias en la ganancia económica entre uno y otro, la bolsa del lado B siempre será varias veces superior a la que está acostumbrado a recibir en sus otras peleas.

Hoy por hoy, el sueño de cualquier mediano, súper welter, súper mediano, semipesado y hasta welter, es enfrentar a Canelo. Sin importar la duda de que sea “por el cheque o por la gloria o por ambos”. Todos quieren ser el “Chino” Maidana, el Chávez Jr. o el GGG de la historia, sin que importe mucho el resultado.

¿Será Daniel Jacobs el próximo? Difícil vaticinarlo. Las especulaciones nacen de diversos factores. Unas basadas en el sentido común, otras reflejadas en ejemplos anteriores y las restantes influenciadas por la idiosincrasia del ser humano, especialmente cuando a sus manos llega una cantidad de dinero que jamás imaginó recibir.

El boxeo de Jacobs viene en declive y la rigidez de la exigencia contractual del límite de diez libras en la rehidratación para el segundo pesaje de su pelea contra Canelo, acentuaría ese declive. Sin entrar aún a evaluar sus posibilidades de victoria, no hay duda en considerar que las mismas son muy reducidas. En lo previo, Jacobs es candidato a perder, la duda es como será esa derrota: por KO o en las tarjetas. De ello dependerá en gran medida lo que decida con su carrera después de Canelo.

¿Se mantiene en la división mediana pese al esfuerzo que ello implica? ¿Se mueve a las 168 libras para intentar allí hacer historia sin exigir su físico en demasía? ¿O al igual que Chávez, Maidana y posiblemente GGG, se dedica a contar el dinero recaudado sin prisas ni ansiedades por volver al ring?

Desde cualquier perspectiva es una lotería imaginar el futuro del “Hombre Milagro”. No olvidemos que es un sobreviviente de cáncer y de los más violentos (en los huesos). Muchas cosas se le perdonan y se le perdonarán a quien ha tenido que enfrentar ese agresivo ataque a su salud. Hasta las derrotas, en su caso, pueden tener ese atenuante para amortiguar los efectos del resultado.

De todas maneras, el 4 de mayo, después de la pelea, lo sabremos, aunque en lo previo, todo apunta a imaginar que Jacobs será uno más en esa lista de “vencidos satisfechos”, después de una pelea donde fueron el Lado B y cumplieron con todas las exigencias del Lado A. Porque así es como funciona.