Schumi ganó gracias a Barrichello

El piloto alemán Michael Schumacher ganó el Gran Premio de Austria luego de que su compañero de equipo el brasileño Rubens Barrichello lo dejara pasar en la última vuelta

SPIELBERG - El alemán Michael Schumacher logró hoy la victoria en el A-1 Ring austríaco, único circuito del mundial de Fórmula Uno en el que nunca había ganado, en una prueba que concluyó con polémica, cuando los responsables de Ferrari obligaron al brasileño Rubens Barrichello a cederle el triunfo.

Schumacher engrosó hoy, domingo, en Austria, su leyenda, no exenta de controversias y contradicciones. En la sexta prueba del mundial, en la que el español Pedro de la Rosa (Jaguar) abandonó en la primera vuelta, logró su quinto triunfo del año -que le acerca más a la marca histórica del argentino Juan Manuel Fangio, ganador de cinco mundiales-, y aumentó a 58 su propio récord de victorias.

Además, cerró el círculo y salió exitoso del único de los 17 circuitos del mundial que aún se le resistía. Pero la forma en la que logró subir de nuevo a lo más alto del podio, escandalosa para sus detractores, fue, cuanto menos, discutible.

"Schumi" se adjudicó un triunfo que le correspondía sin duda alguna a su compañero Barrichello, que había dominado la prueba de principio a fin y que tuvo que cederle la victoria tras recibir de su director técnico, Ross Brown, por radio, las instrucciones ordenadas por Jean Todt, el director deportivo de Ferrari.

El simpático piloto brasileño, que el pasado jueves llegó a un acuerdo con la escudería de Maranello para renovar dos temporadas más su contrato y, de esa forma, intentar completar junto al cuádruple campeón del mundo el ciclo histórico más importante de Ferrari, pagó hoy con creces el peaje de su renovación. "Rubinho" obedeció y después de la última curva cedió la victoria a su jefe.

Hasta su controvertido desenlace, la prueba estuvo marcada por el espectacular accidente que protagonizaron el alemán Nick Heidfeld (Sauber) y el japonés Takuma Sato (Jordan) en la curva Remus del circuito del estado de Estiria.

La carrera fue neutralizada inicialmente en la vigésimo quinta vuelta, a raíz del trompo que había dado en la recta de llegada el francés Olivier Panis, al romper el motor de su BAR-Honda.

Pero inmediatamente después, al reanudarse la prueba (una vez que el coche de seguridad abandonase la pista, en la vuelta 27), al bólido de Heidfeld se le rompió el disco del freno delantero cuando intentaba adelantar al escocés David Coulthard -que hoy fue sexto-.

El monoplaza del alemán salió lanzado y se llevó por delante el Jordan de Sato, que estaba tomando la curva Remus, en un accidente en el que por escasas milésimas no se vio involucrado el colombiano Juan Pablo Montoya (Williams-BMW), que subió por cuarta vez en la temporada al podio, al concluir la carrera en tercera posición.

Sato hubo de ser evacuado en helicóptero a un hospital de Graz y, por fortuna, todo quedó en un enorme susto, ya que, en un principio, el nipón -cuyas heridas parecen no revestir gravedad- había perdido la consciencia.

Su patrón, Eddie Jordan, pasó un mal momento que se vio recompensado al final con el quinto puesto del italiano Giancarlo Fisichella, que logró hoy los dos primeros puntos de una escudería a la que se le estaba encendiendo el piloto rojo de emergencia. En estos momentos, tan sólo BAR-Honda no ha logrado puntuar en el mundial.

La mayor parte de los espectadores que vivieron "in situ" la carrera se sintieron defraudados al ver cómo Barrichello dejaba pasar a "Schumi" a pocos metros de la meta, al igual que hace exactamente un año -en aquella ocasión el brasileño le 'cedió' el segundo puesto al alemán- en este mismo escenario.

Algo que no resta méritos, no obstante, al aplastante dominio que ejerció Ferrari durante todo el fin de semana, en el que también se evidenció el pésimo estado de los Jaguar.

De la Rosa tuvo que abandonar por tercera vez consecutiva esta campaña en un Gran Premio. En esta ocasión al coche del catalán se le estropeó el acelerador y éste puso pie en tierra sin llegar a completar si quiera la primera vuelta.

El barcelonés pudo contemplar desde 'boxes' el esperpéntico desenlace de la prueba. Schumacher fue abucheado por el público, en primera instancia, y por gran parte de los periodistas, poco después, en sus primeras manifestaciones en la sala de prensa.

Instantes antes se había producido un hecho insólito: Schumacher cedía a "Rubinho" -al que agradeció nada más bajarse del coche en un gesto que no dejó de ser forzado- el puesto más alto del podio, desde el que el paulista escuchó el himno alemán. Podio al que posteriormente se subió el vencedor oficial de la prueba, que, ante la mirada atónita del Canciller austríaco, Wolfgang Schuessel, le pasó el trofeo -que había recibido de manos de éste- a Barrichello.

Todo esto se desarrolló en presencia de Montoya, que sigue segundo en el mundial, ahora con 27 puntos (justo la mitad de los que suma Schumacher, y con cuatro más que su compañero Ralf, hermano del anterior), testigo directo de esta historieta de locos.

El colombiano, en el tercer peldaño del podio, era el único que estaba realmente en el sitio que le correspondía.



- EFE

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