Los beneficios de la crioterapia

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El frío es un factor importante para recuperar nuestros músculos dañados luego de competencias o entrenamientos exigentes. Tras una carga física de mucha intensidad, es muy eficaz la aplicarlo, al igual que hacerlo en una zona contracturada o una lesión. Una de las maneras de hacerlo es mediante la llama crioterapia, que consiste en sumergir parte del cuerpo en agua con hielo. Al aplicar frió disminuye la actividad metabólica y la circulación, lo que logra un efecto analgésico y anti inflamatorio. Es por eso que los médicos lo aconsejan aún sin haber ninguna lesión.

Está comprobado que esta terapia mejora, activa y acelera la circulación de la sangre, y a su vez ayuda al sistema linfático a reciclar las células muertas que sobreviven de un entrenamiento. También favorece la regeneración de las micro roturas producidas después de un entrenamiento de fuerza y calidad, como lo series de velocidad cortas e intensas. Al aplicarla, se disminuye la hinchazón, el dolor y los calambres, por el efecto analgésico que produce la aplicación del hielo. También previene futuras lesiones y el rendimiento en los entrenamientos mejora. Y si mejoramos la recuperación, tendremos mejores garantías de éxito.

Normalmente esta terapia se aplica por un mínimo 10 minutos y un máximo de 25 minutos, y para realizarla no se necesita más que agua, mucho hielo y un contendedor donde volcarlos, como por ejemplo un tonel, una piscina bien pequeña, o una bañera de casa. El número de aplicaciones depende lo que vamos a tratar. Aunque nuestro fisioterapeuta siempre tendrá la última palabra, por lo menos debe de pasar de tres a cuatro horas entre cada aplicación, con un máximo de cuatro veces al día.

¿Alguna vez probaste la crioterapia?