Ganar, lo mismo que perder, son hábitos que se cultivan en la NFL

Ganar es un hábito, pero perder también lo es. La inercia ganadora es parte de la personalidad de un equipo, como lo es la inercia perdedora. Equipos que saben y ESPERAN ganar, lo hacen. Equipos acostumbrados a perder terminan siendo sus peores enemigos. Si algo quedó claro en los dos Campeonatos de Conferencia es que la actitud, disciplina y atención a los detalles pequeños son, al final, lo que marcan la diferencia entre un equipo ganador y uno perdedor.

La gran mayoría de "aficionados" a la NFL están molestos y frustrados por el regreso de los Patriotas al Super Bowl. Pongo "aficionados" entre comillas porque en realidad no son amantes del fútbol americano. Si lo fueran, apreciarían la manera tan eficiente, inteligente y calculadora de los Pats.

Los acusan de "tramposos" y de que son favorecidos por los árbitros y el comisionado. Eso es sólo envidia y no de la buena. Es frustración por ver que sus respectivos equipos han tenido el partido en la mano, sólo para perderlo por un error mental.

¿Son víctimas de castigos? No, porque los cometieron. Los castigos son resultados de la falta de disciplina principalmente, o en ocasiones por exceso de agresividad. Los Pats no son perfectos, pero raramente cometen errores mentales. En días previos a los partidos no escuchamos a sus jugadores alardear o hacer pronósticos en público al estilo Jalen Ramsey. Más bien elogian al oponente.

En los partidos no los vemos encararse y gritar a sus rivales de primera instancia. De vez en cuando alguno responde, pero no es coincidencia que ese jugador que responde termina sentado en la banca. Poco después del terminados los Campeonatos de Conferencia escuchamos un comentario de Lane Johnson, tackle derecho de Philadelphia, refiriéndose a Tom Brady como un "niño bonito" al que hay que destronar. Por su parte Brady, después de haber jugado con un dedo que requirió varias puntadas, fue humilde en sus comentarios. Bill Belichick declaró que Brady es aguantador, pero que su lesión "no se trataba de cirugía del corazón".

¿Hay fallos arbitrales a favor de los Pats? Errores posiblemente, y eso es debatible, ¿pero un complot para favorecerlos? ¡Ridículo! Sería un arreglo que tendría que involucrar a muchas personas. Habría pagos secretos y hasta chantajes. Eso cualquier investigador barato lo podría exponer y se haría multimillonario.

Los Pats se han convertido en la mejor dinastía en la historia de la NFL sin lugar a duda y lo han hecho por tres factores. 1) Contar con una organización estable y vanguardista liderada por Robert Kraft; 2) Un sistema de adquisición de jugadores que no permite prima donnas en sus filas, sólo jugadores con hambre de títulos, y un esquema de juego que analiza al rival, no pierde la calma en momentos álgidos y ajuste y liquida, todo esto gracias al cacumen de Bill Belichick; 3) Un jugador y líder como Tom Brady que aprovecha la experiencia que dan los años con una energía típica de un muchacho de 25. Dicen que la juventud se desperdicia en los jóvenes. Brady tiene la experiencia de un veterano con el empuje de un joven, una combinación letal.

El domingo contra Jacksonville, los Pats no eran el equipo con más talento. Línea por línea, las unidades de los Jaguares eran mejores "en teoría". La práctica es algo muy diferente. En equipo, con muchos jugadores descartados por otros equipos, las unidades de los Pats superaron a las de los Jaguares.

Jacksonville sorprendió en el primer tiempo con touchdowns consecutivos en un segundo cuarto en el que jugaron con inspiración los primeros 12:30 minutos. Faltando 2:34 para el descanso, Blake Bortles completó un pase en tercera y 7, que les habría dado primero y 10 en la yarda 32 de New England. Habrían estado en territorio de gol de campo y con la oportunidad de reducir el tiempo que quedaba. En cambio, fueron castigados por no ejecutar la jugada a tiempo. En la siguiente jugada cometieron un castigo de sujetando que fue rechazado porque la jugada terminó en una captura de Bortles.

Despejaron y le permitieron a Brady una serie ofensiva más en la que cedieron 47 yardas en castigos, todos ellos bien aplicados, que culminó en touchdown. Todavía tenían 55 segundos y DOS tiempos fuera, pero decidieron arrodillarse desperdiciando una serie ofensiva. Quizás no querían arriesgar una entrega de balón, pero eso es jugar a no perder en lugar de jugar con agresividad para ganar.

En el segundo tiempo cambió la dinámica del partido. Los Pats ajustaron defensivamente y sólo permitieron dos goles de campo. La defensiva de los Jaguares, que había sido agresiva después de la primera serie ofensiva de los Pats, decidió jugar dejando espacios a los receptores de New England, lo que se denomina como una defensiva preventiva. Esta unidad, considerada de las mejores de la NFL, permitió en el último cuarto de sus partidos de playoff 21 puntos a Pittsburgh y 14 a New England.

Con el partido en la mano, a los Jaguares les temblaron las piernas. ¿Eso es culpa de los Pats? Ganaron con un quarterback jugando con la mano inflamada y sin su mejor arma ofensiva en Rob Gronkowski. Los Pats no buscan excusas. Aceptan las dificultades que se presentan durante un partido y si no tienen un plan para contrarrestarlas, lo crean en el momento.

Un VERDADERO(A) fan del fútbol americano, debe de celebrar y agradecer que son testigos de la historia y que pueden ver en vivo algo que nunca más volverá a suceder.

Admito que fui de los que se equivocó garrafalmente en la evaluación de la ofensiva de Philadelphia. Conozco a Nick Foles en persona. Es un muchacho sencillo, con gran humildad y generoso. Él, junto con su padre, apoyan a una fundación que estableció Doug English, ex jugador de los Leones de Detroit, para combatir la parálisis. Su padre, que es un restaurantero muy exitoso en Austin, dona 1 dólar a la fundación de Doug con la venta de un tipo de hamburguesa especial que vende en el restaurante "Hopdoddy". El año pasado, esta promoción recabó 60,000 dólares. Nick donó 30,000 dólares de su bolsillo y participó en el torneo de golf de beneficencia en donde platiqué con él.

Tuvo una temporada buena con Chip Kelly en 2013, en la que lanzó 27 touchdowns contra sólo dos intercepciones. El siguiente año, después de tener marca de 6-2, se fracturó la clavícula. Fue canjeado al "hoyo negro" que fue el régimen de Jeff Fisher en donde tres QBs de playoff en 2017, Jared Goff, Case Keenum y Foles, fueron considerados mediocres.

Con Foles al frente de la ofensiva, el ataque de Philadelphia era sumamente conservador. Gran parte de las jugadas eran "RPOs" --run/pass options--, y los pases que lanzaba eran en su mayoría cortos. Este domingo enfrentarían a la mejor defensiva de la NFL. Con lo que habían mostrado en video, consideré poco probable que tuvieran mejores resultados que los 15 puntos anotados contra Atlanta. La verdad, no me siento tan mal. Mike Zimmer, el entrenador en jefe y de facto coordinador defensivo de Minnesota, pensó lo mismo.

El plan ofensivo de Doug Pederson, entrenador en jefe y de facto coordinador ofensivo de Philadelphia, fue una obra de arte. Foles, que había lanzado 10 pases de 20 o más yardas sin completar ninguno desde que reemplazó a Carson Wentz, completó 4 de 6 de 20 o más yardas con touchdowns de 53 y 41 yardas. Siguieron utilizando las jugadas de "RPO", pero intercaladas con pases más agresivos retando a la secundaria de los Vikingos, en particular a Terence Newman y a Trae Waynes, quien tendrá pesadillas de este partido por muchos meses.

El inicio de los Vikes fue bueno, y parecía que se llevarían el partido hasta que Patrick Robinson interceptó un pase de Keenum que no tuvo fuerza ni dirección debido a un golpe de Chris Long. En ese momento cambió el ímpetu del partido a favor de las Águilas por el resto del partido. La estocada final con estaca de madera y directa al corazón, la dieron al final del primer tiempo cuando faltaban 29 segundos y tenían el balón en su yarda 20. Philadelphia no se arrodilló. Buscaron y consiguieron un gol de campo. Para darle la oportunidad a Jake Elliott, Foles completó un pase de 36 yardas a Zach Ertz. Jaque mate.

Después de 17 semanas de temporada regular y tres de playoffs, los dos mejores equipos de cada conferencia serán los contendientes en el Super Bowl. Los Pats eran favoritos desde el inicio de temporada. Philadelphia lo fue de algunos. La lesión de Carson Wentz y el desempeño irregular de Foles y la ofensiva de Pederson los hicieron desfavorecidos en las apuestas contra Atlanta y Minnesota. En la nota de la próxima semana profundizaré sobre lo que hizo Pederson para forjar a Foles de suplente a quarterback titular en el Super Bowl. Sin importar el resultado contra Pats, Pederson tendría mi voto, si lo tuviera, para ser el entrenador en jefe del año.

Ahora tiene el reto de enfrentar al entrenador en jefe de la historia.

Sin más, ¡rumbo a Minnesota!