Kirk Cousins será finalmente libre, y toda la NFL está pendiente

Cuando Kirk Cousins se enteró la semana pasada que Washington había acordado adquirir al quarterback Alex Smith en un cambio con los Kansas City Chiefs, me gustaría imaginarlo dando vueltas lidiando con una letanía de emociones en solo minutos: shock, desilución, decepción, confusión y quizás hasta traición. A Cousins no le gusta la incertidumbre. Su apetito es para una rutina establecida y está obsesionado con conseguirla. El que de momento su futuro estuviera en medio de caos tuvo que haber sido difícil.

Sospecho, sin embargo, que en última instancia tuvo un sentido de alivio.

Ha sido claro por varias temporadas que Washington y Cousins tenían un matrimonio que necesitaba ser disuelto. Ambos lados decían lo correcto en público, pero bajo la superficie, había un tira y jala trivial lleno de dudas y esquivos que han estado corriendo por años.

Tanto como la organización intentó hacerlo, Washington nunca pudo despendrerse de su primera impresión de Cousins cuando esté cayó en su falda en la cuarta del draft de 2012. El propietario Dan Snyder y el gerente general Bruce Allen eventualmente decidieron, con algún nerviosismo, que valía la pensa hacer una inversión a largo plazo en Cousins, ofreciéndole un contrato que lo hubiera convertido uno de los jugadores mejores pagados de la NFL. Pero Cousins, un lector con un apetito voraz que le encanta investigar sobre como personas exitoses corren sus negocios, nunca pudo recuperarse de una realidad sencilla: El equipo pudo haberlo contratado a un módico precio en el 2015, y no estaba interesado.

Eso podría verse como contradictorio en la superficie. ¿De verdad? ¿Él hubiera querido que Washington lo firmara por menos dinero cuando tuvo la oportunidad, en vez de que le pagaran más una vez haya probado al equipo era bueno, o elite, como un quarterback en la NFL?

En corto, si. Eso es una manera correcta de resumir cómo es que funciona el cerebro de Cousins. Mike Shanahan, Kyle Shanahan y Sean McVay todos pensaron, en puntos distintos, que Cousins podría ser el próximo Drew Brees y laboraron mucho para convencerlo de ello. "Recuerdo a Kyle diciendo 'Solo sigue jugando. Pienso que tienes una oportunidad para ser un jugador como Drew Brees algún día'", me dijo Cousins en noviembre. "Yo siempre me decía a mi mismo, 'Wow. Aprecio que crean en mi y tengan confianza. Quiero probar que están en lo correcto'. Kyle me decía 'Tu no tienes que probar que estoy en lo correcto. Yo sé que estoy en lo correcto'".

La gerencia de Washington, sin embargo, nunca pudo ver ese potencial y creó una tensión entre los dos lados que nunca pudo ser resuelta. Para Cousins, más importante que su salario es el sentido de que está jugando para una organización que sabe lo que está haciendo. ¿Si Washington no podía creer en su potencial una vez fue claro que era él, y no Robert Griffin III, el que sería el titular, cómo podría el confiar en que consigan las piezas correctas a su alrededor? Si uno no puedo reconocer el valor de un activa hasta después que haya madurado, uno solo termina pagando sobreprecio para todo. Cualquiera puede comprar acciones en Apple a $165 la acción, pero es el mago de las finanzas el que reconoce su valor cuando la acción estaba a $8 el que gana al final.

Washington pasó 20 años en busca de acciones que ya habían madurado, sea Jeff George, Donovan McNagg, Albert Haynesworth o Deion Sanders. Aunque el equipo quizás en última instancia esté en lo correcto en su falta de acción en convertir a Cousins en el jugador mejor pagado en la historia de la NFL, los constante búsqueda de los Redskins de jugadores que ya habían madurado es el mejor resumen de los problemas que el equipo ha enfrentado. En un universo alterno, si Washington hubiera seleccionado a Tom Brady y hubiera llenado el vacía por media temporada, es fácil imaginarse a los Redskins darle el puesto de titular nuevamente a Drew Bledsoe.

Era claro que Snyder y Allen sentían la resistencia de Cousins a quedarse en el equipo, y aunque pudieron haberlo enfrentado y utilizar las etiquetas de franquicia o de transición para mantenerlo, pero se dieron cuenta que eso iba a ser una situación que no era financieramente sostenible. Hacer una transición hacia Smith ofrecerá estabilidad a un precio razonable, y quizás eso es lo que Washington necesita a medida que comienza otro proceso de reconstrucción.

Para Cousins -- sea que le pongan la etiqueta y Washington sencillamente permite se convierta en un agente libre -- ya no está estancado en una relación en la cual tiene que pretender que todo el mundo está contento. Y la libertad que representa comenzar de nuevo sin la sombra de Griffin siempre presente será energizante.

Pero las expectivas se elevarán a niveles que quizás ni él mismo se ha dado cuenta. En dónde Cousins termine será una de las incertidumbres fascinantes de la temporada muerta en una liga que está hambriento por que mejor la posición de quarterback. Seguramente habrá una guerra de postores en el mercado abierto -- indistinto si uno siente que se lo merece o no -- que culminará con Cousins convirtiéndose en el jugador mejor pagado en la historia de la NFL (al menos que Aaron Rodgers firme su próxima extensión de contrato).

En ciertas ciudades, sin embarg, algunas de las limitaciones de Cousins estarán bajo el microcospio como nunca antes. Por todas las comparaciones a Brees que han hecho los Shanahas, Brees es una excepción en su generación, un hombre con un cerebro del Salón de la Fama, un espeluznantemente buena presencia en el bolsillo y una fortaleza de espíritu que le ha ayudado a sobreponer las limitaciones de su fortaleza de brazo. Cousins conoce sus limitaciones, algo que Jay Gruden siempre aparentaba ver como ambos una fortaleza y una debilidad.

¿Cómo se reflejará la toma de risgos en su juego en los tabloides de Nueva York si se le está pagando $31 millones para ser el quarterback de los Jets? ¿Qué pensará John Elway si acaba viendo a un jugador que, a medida que amarra un tercio del espacio bajo el tope salarial del equipo, lanza solo pases de screen y de poco riesgo? Cousins quizás sea la pieza que falta a equipos que están a punto de pasar su útlimo obstáculo (¿Jacksonville?). También podría convertirse en blanco de crítica si toma un salario alto con los Browns o Bills y termina jugando como lo hizo en Washington: bueno, pero nunca transcendental, con un hábito desafortunado de cometer errores en los peores momentos.

Por los últimos años Cousins ha sido uno de los atletas más interesantes de la NFL porque es el raro quarterback que nunca aparente creer que el éxito es parte de su destino. Hay un relato interesante detrás de eso. Cuando llegó a jugar colegial en Michigan State tras jugar en la secundaria, siempre miraba a su alrededor pensando si en realidad estaba en su lugar.

"Sencillamente me veía como el niño que no era lo suficientemente bueno", me dijo Cousins. "Si algo, pensaba que se me debía tratar como un suplente. Solo el tiempo me ha demostrado que me debí de haber dado más crédito. En Michigan State me veía a mi mismo como afortunado de tener una beca, pero probablemente iba a estar toda mi carrera aguantando una libreta".

Esa mentalidad ha llevado a Cousins a obsesionar sobre su destreza, y lo ha ayudado a crecer en áreas en donde atletas superiores han fracasado. Pero su falta de auto estima también ha ayudado a forjar la manera en la cual la gente continua mirándolo.

El momento es ahora para hacer un borrón y cuente nueva. Será lucrativo, seguramente, pero más importante, será un acto de liberación.