Ben Roethlisberger y Le'Veon Bell, costosos pero necesarios en Pittsburgh

Big Ben aligera la necesidad de draftear a un QB para desarrollar; mientras Bell tiene algunos años para trabajar en casa con la ofensiva. Getty Images

PITTSBURGH -- Que los Steelers estén hablando de extender el contrato de Ben Roethlisberger un año después de que el quarterback consideró el retiro, es una gran victoria para el equipo cuyo plan maestro parece estar en marcha.

Al tratar de firmar a Le'Veon Bell en el corto plazo, el plan continúa, y comienzan a trabajar otra vez en los dos últimos años del contrato actual de Roethlisberger ya sea en este receso de temporada o en el siguiente.

El presidente del equipo, Art Rooney II, manejó ambas posibilidades en una entrevista con un pequeño grupo de reporteros el miércoles, y esas partes pueden ser mutuamente exclusivas.

Los Steelers tienen dos jugadores de primera línea en sus posiciones que se complementan con Antonio Brown para formar el mejor trío ofensivo del juego. Extender el contrato de cada uno, asegura para Roethlisberger las piezas necesarias para jugar en sus últimos años 30.

El futuro de Roethlisberger es, indudablemente, el elemento más crucial aquí. Desde que firmó en 2015, el mercado de quarterbacks ha aumentado a más de $25 millones por año, gracias a Matthew Sttaford y eventualmente a Kirk Cousins.

Esto es lo que me dijo Roethlisbergar en el Pro Bowl, cuando lo cuestioné sobre el tema:

"Para mí, lo que pasa, es sobre el equipo", dijo. "No me voy a sentar ahí a decir que ciertos muchachos no lo merecen, en nuestro equipo o en otros. Hay quarterbacks en esta liga que han sido muy buenos. Ha habido algunos que quizá no han producido tanto, pero cuando los equipos sienten que tienen a un quarterback franquicia, le van a pagar lo que sientan que es necesario. No hay nada malo en ello".

Los Steelers tienen a un quarterback franquicia y pagarle lo necesario podría requerir $25 millones por año o más. Pero Pittsburgh no tendría que volverse loco con contratos multianuales (lucen en el límite con lo que Roethlisberger le ha dicho a sus compañeros) y el equipo puede reducir su tope salarial actual de $23 millones, con algunas maniobras en los bonos por firma.

Ésta debería ser una decisión fácil, una en la que los Steelers no tuvieran que pensar demasiado.

El tema del contrato de Bell no está tan claro por su convicción de establecer un mercado más sano para los corredores. Esta negociación podría extenderse, aún si Bell tiene confianza en que ambas partes pueden superar la etiqueta de franquicia y llegar a un acuerdo en el que ganen ambos. Pero las mejores actuaciones de Roethlisberger están atadas a Bell, lo que los Steelers no considerarán de más. Roethlisberger fue impresionante en los últimos siete juegos de la temporada, con más de 2,422 yardas por pase. Bell contribuyó con 492 de esas yardas en 54 recepciones. Con argumentos, la mejor estadística de Roethlisberger como profesional, en 2014, se estableció mientras Bell acumulaba 854 yardas por recepción.

Uno complementa al otro bien y, como Roethlisberger lo señaló en el Pro Bowl, Bell ha crecido como receptor. Esas 40 o 50 yardas extra cada juego han ayudado a mantener a la ofensiva sin interrupción.

Los Steelers han trabajado para completar la reingeniería defensiva que se estrelló contra la pared al final de la temporada. Pueden negociar en la agencia libre y el Draft.

Firmar a Roethlisberger aligera la necesidad de draftear a un quarterback para desarrollar; mientras Bell, con 25 años, tiene algunos años para trabajar en casa con la ofensiva.