Para bien y para mal, los pateadores cargan con demasiada responsabilidad

Dicen que nadie es perfecto. Justin Tucker lo era en un sentido y dejó de serlo en un parpadeo.

Habrá que ver cómo el primer intento de punto extra que Tucker falla en su carrera afecta a los Baltimore Ravens al largo plazo. Por lo pronto, el efecto de su primer yerro en este renglón significó que los Pittsburgh Steelers, sin mover un dedo al descansar en la Semana 7, tomaran el liderato de la AFC Norte.

Hasta antes de su falla al final del duelo ante los New Orleans Saints, Tucker había conectado los 222 puntos extra que había intentado en sus más de seis años en la NFL, racha que, incluso, comenzó desde su etapa colegial, en la que acertó 71 con la Universidad de Texas.

Tucker era el único jugador en la historia de la NFL que estaba perfecto en puntos extra entre pateadores con al menos 200 intentos.

En 2015, la NFL decidió complicarle a los pateadores los intentos de puntos extra al mover la ubicación del balón de la yarda 2 a la 15 para que la distancia a los postes fuera de 33 yardas y a Tucker, la medida no le afectó… hasta la Semana 7 de la actual campaña.

En 2015, los puntos extra dejaron de ser automáticos. Del 2000 a 2014, los pateadores convirtieron el 98 por ciento de sus intentos, cifra que se elevó arriba del 99 por ciento desde 2010.

A partir de que la ubicación del ovoide es la yarda 15, la eficiencia ha bajado sensiblemente, pero no a un nivel dramático. Los pateadores convirtieron el 94 por ciento de sus intentos de punto extra de 2015 a 2017 y en la actual temporada, la eficiencia es mayor, del 95 por ciento (491 de 518), de acuerdo a ESPN Stats and Information.

Para muchos, que un pateador sea el responsable de la suerte de un equipo resulta inaceptable, pero es parte del juego y la mayoría de las veces, esto evidencia la ineficiencia o debilidad de una ofensiva y el acierto de la defensiva, que obliga a su rival a usar a su pateador.

Brett Maher, de los Dallas Cowboys, se encontró en esta situación en la Semana 7 tras fallar un intento de gol de campo de 52 yardas para empatar el marcador y que terminó por significar la derrota ante los Washington Redskins.

Originalmente, el intento sería de 47, pero un castigo contra el centro largo (long snapper) L.P. Ladouceur por mover el ovoide retrasó cinco yardas a los Cowboys.

Maher, quien llegó a la Semana 7 perfecto en sus tres intentos previos de más de 50 yardas y con una racha de 16 goles de campo acertados, le costó la derrota a los Cowboys.

A Maher le sobró fuerza, sin embargo, la curva que hizo el balón hacia afuera del poste es evidencia de que, de no haber castigo, Dallas hubiera forzado al tiempo extra.

Mientras más lejos, (casi siempre) más complicado
En descargo de Maher, la distancia desde la que los pateadores han fallado más intentos de gol de campo las últimas cuatro temporadas, incluida la de 2018, es de 50 o más yardas. En la actual temporada, la efectividad es de 64 por ciento; en 2017 fue de 69 por ciento; de 57 por ciento en 2016 y de 65 por ciento en 2015.

En goles de campo de 40 a 49 yardas, la eficiencia en la NFL en 2018 es de 73 por ciento, la más baja en los últimos cuatro años (79 por ciento en 2017 y 2016 y 76 por ciento en 2015), de acuerdo a ESPN Stats and Information.

En este renglón, Chandler Catanzaro hizo lo más difícil –y falló lo más fácil—para darle el triunfo a los Tampa Bay Buccaneers sobre los Cleveland Browns, luego de errar un intento de gol de campo de 40 yardas al final del tiempo regular, pero conectar otro de 59 yardas en tiempo extra.

El del triunfo de Catanzaro es el gol de campo más largo para ganar en tiempo extra desde que la NFL adoptó el tiempo suplementario en 1974.

La percepción en 2018 es que los pateadores fallan más, pero esto quizá se deba a que son puestos a prueba con mayor frecuencia en situaciones determinantes que en años recientes y, por ende, las fallas se magnifican.

Los errores son inherentes a cualquier posición, pero son más evidentes cuando se trata del pateador y aunque nadie puede ser perfecto, hay quienes se acercan más a esa condición.

Estos son los pateadores más eficientes y precisos desde 2017 con al menos 30 intentos de gol campo:

La solución en Dallas es correr, correr y correr
Con todo y Amari Cooper como una opción más para Dak Prescott en el juego aéreo, los Cowboys deben comprometerse a darle el balón a Ezekiel Elliott temprano y con frecuencia.

En la derrota ante los Redskins, Elliott tuvo su tercer peor juego como corredor tras sumar sólo 33 yardas. El peor juego de su carrera se dio en 2017, cuando en la Semana 2 de esa campaña sumó sólo ocho yardas en una visita a los Denver Broncos. Luego del duelo ante Washington el domingo pasado, las producciones más bajas del corredor son de 51 yardas (vs. New York Giants, Semana 1 en 2016); 54 yardas (ante Houston Texans, Semana 5 de 2018) y 69 yardas (Semana 1 ante Carolina Panthers, Semana 1 de 2018).

Todas han sido derrotas para los Cowboys, que, ante la irregularidad de Prescott y un cuerpo de receptores que no mejorará mucho con Cooper, tienen en su corredor a la bujía de su motor ofensivo.

Cuando Elliott supera las 100 yardas por tierra, Dallas tiene marca de 12-3; cuando suma menos de 100, el récord es de 10-7, pero, aún positivo en el balance.

Eagles sin rumbo
El campeón de la NFL parece haber olvidado cómo jugar con el reloj como su aliado.

Al perder la ventaja de 17 puntos con la que llegaron al cuarto periodo paea, eventualmente caer 21-17 ante los Carolina Panthers, los Eagles se convirtieron en el primer campeón defensor del Super Bowl que deja ir una ventaja de 17 puntos desde que los Buccaneers perdieron una de 21, con cinco minutos por jugar, ante los Indianapolis Colts el 6 de octubre de 2003.

También se convirtieron en el cuarto equipo desde 1966 que deja escapar una ventaja de 17 puntos al inicio del último cuarto en casa. El último equipo que lo había hecho fueron… los Eagles en 1985.

El coach Doug Pederson se molestó con la prensa por los cuestionamientos sobre su plan de juego en el último cuarto ante los Panthers.

“(Asistentes, coaches y jugadores pasamos más de 18 horas viendo videos y creando el plan de juego, mientras para ustedes, en el palco, les es muy fácil decir, ‘Debieron haber hecho esto’”, dijo Pederson.

Quizá sea cierto, pero, cualquier entrenador en jefe debe saber cómo jugar con 17 puntos de ventaja y por más que su libro de jugadas sea ingenioso y variado, deben saber cómo mantener a raya al rival.

En el último cuarto, los Panthers sumaron 226 yardas y 12 primeros y 10. A su vez, la ofensiva de los Eagles tuvo sólo nueve jugadas, todas pases, y produjo sólo 22 yardas y dos primeros y 10 y sólo uno fue con la ventaja en el marcador.

Correr y mantener más tiempo a Cam Newton y su ofensiva en la banca hubiera sido una mejor idea, Doug.