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Alarma en Barcelona por sequía de Luis Suárez

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Era un golazo, Lucho: Suárez falló la definición de un jugadón (0:25)

El uruguayo y una maniobra individual que merecía ser gol. (0:25)

Catalogado como uno de los mejores goleadores de la historia moderna del FC Barcelona (Messi es, en todos los órdenes, un caso aparte), Luis Suárez se ha quedado seco y su falta de acierto empieza a ocupar y preocupar, en voz baja de momento, alrededor del Camp Nou.

Suárez solo ha marcado 1 gol en los últimos 14 partidos de Champions League y disputados 19 encuentros oficiales esta temporada lleva 6 dianas, su peor registro desde que debutó con el Barcelona en octubre de 2014.

Frente al Sporting de Portugal completó por primera vez en su carrera una liguilla de grupos de Champions sin marcar un solo gol. Habiendo jugado las seis jornadas y un total de 539 minutos (fue sustituido por Aleix Vidal en Lisboa, en el minuto 89) el delantero uruguayo no ha sido capaz de anotar y sumando la eliminatoria completa frente a la Juventus o los últimos 87 minutos frente al PSG ante el que abrió la remontada de la pasada campaña ya acumula 806 minutos sin ver puerta en el torneo.

BAJÓN

En el cómputo global de la temporada los números de Luis Suárez no son tampoco para echar cohetes: en 1.701 minutos repartidos en 19 partidos ha marcado 6 goles, dos de ellos en Leganes para quedarse a cero en 14 de esos 19 encuentros.

El tan manido “los goles van por rachas” que suele utilizarse para disculpar una mala tomó protagonismo en el entorno del Barcelona cuando tras marcar en el Metropolitano frente al Atlético Madrid, el 14 de octubre, Suárez enlazó nada menos que 5 partidos completos (tres de Liga y dos de Champions) sin volver a hacerlo.

Eso le había ocurrido solamente en la temporada de su estreno, en los primeros 5 partidos como azulgrana, y en abril de 2017, cuando tanto se echaron a faltar sus goles en Málaga (derrota 2-0) o en la eliminatoria de cuartos de final de Champions frente a la Juventus.

A simple vista pocos son los cambios que se aprecian en Luis Suárez: sigue peleando, corriendo, presionando y acudiendo rápido a las posiciones de remate. ¿Entonces? Ocurre que la marcha de Neymar no solo le ha dejado sin un socio de primer orden sino que ha motivado un cambio de dibujo, disimulado a veces y no tanto otras, que le perjudica de forma evidente. Y la capacidad goleadora es la mejor explicación.

El fin del tridente y la entrada a menudo de un cuarto centrocampista provoca que el uruguayo reciba muchas veces el balón de espaldas a la portería. Y en otras ocasiones motiva que deba trabajarse jugadas a las que no estaba habituado. Futbolista rápido y enérgico pierde consistencia en el esquema de Valverde y por más que se rebaje la preocupación en el discurso, en el Camp Nou crece la preocupación.

En el vestuario el silencio es sepulcral al respecto. “Está como siempre” se corta para restar expectación. Y fuera del vestuario, en el club, se disimula cualquier síntoma de intranquilidad… Pero no es un secreto que ‘algo pasa’.