Ocampos: "Puedo aportar algo diferente a la Selección"

Lucas Ocampos (Quilmes, 1994) encontró esta temporada en el Marsella la madurez que le faltaba a su desequilibrante fútbol.

En una entrevista con EFE, el delantero alega que su reciente desarrollo físico (1,88 metros y 85 kilos) le vendría bien al ataque de la Selección Argentina.

El jugador, quien llegó a ser considerado como uno de los principales prodigios argentinos en 2012, cuando aterrizó en Europa, también explica su afinidad con el entrenador del Atlético Madrid, Diego Pablo Simeone, y la relación con sus antiguos técnicos Marcelo Bielsa, Nicolás Burdisso y Claudio Ranieri.

Asimismo, Ocampos (10 goles en todos los torneos) devela detalles del mediático roce que tuvo con el brasileño Neymar hace unos meses y critica las altas inversiones del rival París Saint-Germain (PSG).

P. Llegó en 2012 al Mónaco procedente del River Plate. Luego le fichó el Marsella que le cedió al Génova y al Milán y, finalmente, esta temporada en Marsella reencuentra su fútbol. ¿Qué ha sucedido?

R. Tengo la confianza del entrenador (Rudi García). Me pidió que simplificase las cosas más, porque mi última época en Marsella no lo había hecho muy bien (primer semestre de 2016). Además, importé lo que aprendí en Italia en lo físico y lo táctico.

P. ¿Qué ha cambiado el Ocampos de 2012 y el de hoy?

R. Soy más completo de lo que era antes. Ahora, por ejemplo, ayudo al lateral a defender. En Francia, la mayoría son africanos y hay que seguirlos todo el rato porque nunca se cansan. Mi estado físico lo puedo explotar al máximo. Puedo atacar y defender de la misma manera durante 90 minutos. Es algo difícil de encontrar y lo hago a la perfección.

P. ¿Ese perfil le postula para la selección de Argentina, con la que nunca jugaste en la absoluta?

R. Hoy en día ya trabajo para la selección. Si sigo trabajando así, la oportunidad la tendré, aunque sé que no será fácil, pero no imposible. Hay muchísimos y grandes jugadores en cada puesto.

P. La competencia en el ataque es enorme...

R. La verdad es que yo tengo otras características. Ellos son más delanteros. A Higuaín y Agüero, que les das dos centímetros y te hacen un gol. Luego, hablando de cosas grandes, está Messi, que puede jugar donde quiera. Dybala es similar a Messi, pero un poco menos rápido. Luego di María por fuera.

P. Cuéntenos cómo ha sido tu proceso de madurez en Europa

R. Cuando me fui de Argentina era el jugador del momento, pero pasé de disputar mi último partido en el Monumental de River ante 70.000 personas a jugar ante 3.000 en Mónaco. Cuando era más joven no pensaba en nada. Vivía el fútbol como un juego. Antes pensaba solo en mí, en mí y en mí, pero dentro de la cancha hay otros diez. Hay que ser profesional con tu compañero.

P. ¿Quién te enseñó eso?

R. Burdisso en el Génova (2017). Me marcó mucho el profesionalismo en Italia.

P. ¿Qué nos cuenta de sus otros entrenadores en Europa?

R. A Ranieri lo tuve cuando era muy chico (2012). Fue él el que me reclutó para el Mónaco. Siempre digo que si hoy lo tengo, habría aprendido el doble. No le hacía caso y hoy me arrepiento porque habría aprendido muchas cosas. Sus equipos eran tácticamente perfectos. Si le hubiese escuchado, me hubiese convertido en un jugador físico antes.

P. Ganaste mucho músculo en los últimos años

R. En Argentina era flaquito, 78, 80 kilos. Hoy peso 85.

P. ¿De Marcelo Bielsa, con el que coincidió en el Marsella, que nos cuenta?

R. Aprendí movimientos, pases, cómo distribuir tu energía en el campo. Nunca vi un entrenador saber tanto de fútbol. Se veía 10 vídeos de 5 horas de los rivales, se conocía cada movimiento. Su forma de entrenar era un poco ruda, muy exigente. Y su brusca forma de hablar la tomaban mal muchos. Los jugadores se cansan mentalmente, por eso no dura dos o tres años en los equipos. De todas formas, es un entrenador impresionante.

P. Ese estilo más físico podría encajar perfectamente en el Atlético de Madrid de Simeone.

R. Este año me identifico con su estilo de las ganas, de lo táctico, de lo físico. Coincidí con su hijo Giovani en el Génova. Nos hemos cruzado algunas veces, es un gran entrenador. Antes yo me identificaba más con el fútbol de posesión. Hoy me siendo más cómodo y doy mi mejor versión en el físico, en llegar al área siempre y ser más efectivo.

P. Tienes dos años de contrato con el Marsella.

R. Es el club perfecto para este momento. Estoy en un grande, un histórico que ganó la Liga de Campeones (1993). Juego, marco goles, tengo la confianza y peleamos por los primeros puestos en el campeonato francés. Además, estamos en la Liga Europa (octavos de final de la Liga Europa).

P. ¿El PSG no os come un poco la moral?

R. Sí (...) A veces que todo se está regulando y, de repente, se incorporan cinco mega-estrellas y dices: 'este año va a ser complicado otra vez'. Te come un poco la moral. Espero que no sea siempre igual.

P. Hace unos meses estuviste en los focos mediáticos cuando simulaste una agresión que provocó la primera expulsión de Neymar en Francia, en un Marsella-PSG.

R. Jugué su juego, lo que él hace siempre. Él venía gambeteando y le toco la rodilla. Es falta y amarilla par a mí, pero él reacciona mal. En la cancha hay que ser un poco inteligente. Yo sabía que contaba con una amarilla. Lo vi venir hacia a mí y me tiré, porque venía a chocarse contra mí. Aunque es un fenómeno como jugador, están Cristiano Ronaldo, Messi, él y Eden Hazard.