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Brasil apuesta por la dupla Neymar-Philippe Coutinho

AP

Sólo hay un contexto en el que un amistoso entre Brasil y El Salvador puede valer la pena.

Si el equipo menos competitivo consigue aferrarse al partido y el favorito se ve obligado a esforzarse para romper el punto muerto, entonces el encuentro puede resultar interesante. ¿Cómo lidiará el equipo grande con la frustración de no dominar al pequeño? ¿Quién se hace cargo de la situación, y quién esquiva la responsabilidad?

Pero ninguno de estos interrogantes se planteó el martes en las afueras de Washington D.C. El árbitro estadounidense Jair Marrufo se aseguró de ello.

A los tres minutos, le concedió a Brasil un penal absurdo. Richarlison dio vuelta hábilmente al central salvadoreño Roberto Domínguez, quien se vio obligado a intervenir ante la urgencia de la situación. Pero Domínguez reaccionó bien y le entró a la pelota. Sin embargo, Marrufo señaló el punto de penal. Neymar lo convirtió, y Brasil se puso en ventaja casi sin haber entrado en calor. No hubo oportunidad de que creciera la tensión, y Brasil terminó goleando 5-0.

Cabe destacar que a Brasil le regalaron otro penal ridículo el viernes contra los Estados Unidos. Es casi como si algunos árbitros de segunda línea quedaran hipnotizados con la camiseta.

Pero vale preguntarse si esto realmente favorece a Brasil. Cuando realmente importe, ¿esto hará que los árbitros de primera tiendan a inclinarse en la dirección contraria, para demostrar que ellos no se ven tan fácilmente influenciados por las estrellas del fútbol mundial? Brasil ciertamente podría --y probablemente debería-- haber pateado un penal en aquel fatídico partido de cuartos de final que perdió contra Bélgica en el Mundial. La historia del fútbol podría haber sido diferente. En cambio, habrán pasado 20 años sin ganar una copa mundial cuando llegue Catar 2022.

Pero la máquina ya ha comenzado a moverse hacia dicho torneo, y hacia la Copa América del año que viene. Aunque no pueden sacarse muchas conclusiones del partido contra El Salvador, sí dejó algunos indicios interesantes.

El partido confirmó lo que había sugerido el amistoso del viernes ante EE.UU. Tite está comprometido con la dupla Neymar-Phillippe Coutinho, y para equilibrar el equipo quiere que sus defensores sean más conservadores. También brinda equilibrio el mediocampista Arthur, quien fue titular por primera vez, pero ya parece afianzado en el conjunto. En el Mundial su posición fue ocupada por Paulinho, quien llamó la atención con sus incursiones en el área contraria. Arthur hará mucho menos de eso. Pero el nuevo hombre de Barcelona organizará los pases en profundidad y dará cobertura.

Otra cara nueva, Richarlison, fue protagonista. Además de ganar el penal, convirtió dos goles muy vistosos, uno con cada pie. Suele desplazarse desde el lateral izquierdo, pero le dieron una oportunidad como centro delantero y no la desaprovechó. Su surgimiento ha sido espectacular. A principios del año pasado fue un jugador clave del conjunto de Brasil que no clasificó al Mundial Sub-20. Luego brilló en la Premier League, primero con Watford y ahora con Everton, y es un gran candidato a quedarse con el puesto de centro delantero de la selección de Brasil. No es su posición natural, y su movimiento y juego de espaldas al arco no fueron puestos a prueba en serio contra El Salvador, pero su debut no podría haber sido mejor.