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Smackdown: Nada está claro entre Daniel Bryan y Shane McMahon

El choque del martes entre Daniel Bryan y Shane McMahon tuvo más jabs que golpes sólidos, y aunque es posible que el lento desarrollo hacia WrestleMania sea la decisión correcta, el momento no tuvo emoción tras su intercambio en Clash of Champions. Cortesía de WWE

Dos días después de que la lucha con dos árbitros se convirtiera en una anarquía total en Clash of Champions, Daniel Bryan y Shane McMahon comenzaron la edición del martes de SmackDown discutiendo la tensión que se ha ido acumulando entre las dos figuras de autoridad en el programa.

Ellos hablaron sobre sus respectivas decisiones al tomar decisiones arbitrales sospechosas, con la decisión final tomada por Bryan, que finalmente le dio a Kevin Owens y Sami Zayn una victoria y la continuidad en su empleo en WWE. Ambos lanzaron sus argumentos, y al hacerlo, la atmósfera pasó de ser una conversación cordial al descontento en un instante. McMahon dejó en claro que su problema contra Owens y Zayn por sus actuaciones en Hell in a Cell y Survivor Series estaban lejos de ser satisfactorias, mientras que un Bryan más racional argumentó que el pasado es el pasado, y que SmackDown es una tierra de oportunidades para todos.

Mientras continuaban debatiendo sus acciones y las repercusiones del último evento de pague por ver del 2017, Bryan se preguntó en voz alta si Shane O'Mac estaba canalizando demasiado a su padre, el dueño y presidente Vince McMahon, mientras que Shane le advirtió a Bryan que tuviera cuidado, porque las probabildades son que Owens y Zayn traicionaran al gerente tan pronto como los antiguos enemigos acérrimos se reunieron para convertirse en el mayor obstáculo para el propio Shane.

Finalmente, se produjo un largo e incómodo silencio y McMahon le deseó a Bryan buena suerte con el programa antes de salir del ring y caminar hacia los camerinos. Y eso fue todo. Sin resolución, y sin verdaderos momentos de tensión que alcanzaran su pico entre el comisionado y el gerente. Ni un ápice de finalidad. Después de un momento tan acalorado el domingo, había un montón de posibilidades para que el martes se convirtiera en una guerra total, o en una lucha por el poder.

Era casi como si pusieras una bolsa de palomitas en el microondas y no explotara. En cambio, parece que esto seguirá siendo como una historia larga y lenta para llevarnos durante las próximas semanas, lo que es comprensible, pero una vez más, cuanto más tiempo se extiendan estas narrativas, más jugo pierden en contraste con puntos luminosos como lo fue Clash of Champions. Y debido a que no hubo una dirección clara luego del segmento de apertura el martes en SmackDown, nos quedamos sin una sensación visceral de nada seguro hacia ninguno de los dos. En este negocio, las emociones profundas significan todo. Honestamente, Owens y Zayn hicieron un mejor trabajo al avivar las llamas en menos de 90 segundos que cualquier cosa que hicieron Bryan y McMahon en el ring.

La yuxtaposición entre esta serie de eventos y el apasionado momento en el ring de Dolph Ziggler (del que hablaremos en breve) a su victoria del domingo fue sorprendente, y una prueba que una buena narración necesita algo parecido a un acuerdo - o, en todo caso, al menos una progresión al siguiente capítulo. Tuvimos muy poco de eso.

En el evento principal, Owens y Zayn se unieron a Jinder Mahal para medirse a Randy Orton, Shinsuke Nakamura y AJ Styles. Sin duda fue un choque divertido para cerrar el programa, especialmente con el dulce final que incluyó un Golpe de Antebrazo Fenomenal por parte de Styles, ayudado por Orton, y luego un Kinshasa por parte de Nakamura para cerrarlo, pero no hubo señales de Bryan o McMahon. Silencio. Era esencialmente un evento en vivo, enviando a todos a casa contentos sin causar mucho impacto en todo momento.

Era casi como si su tibia discusión temprana no fuese más que un elemento de relleno, partiendo de una de las seis semanas entre ese punto y el Royal Rumble. Como mínimo, en las etapas finales del programa del martes, la WWE pudo al menos haber molestado a cada figura de autoridad tras bastidores. Pero como Zayn y Owens disfrutaron su seguridad en el empleo, incluso en una derrota, fue como si las acciones de Bryan y McMahon en la telenovela del domingo nunca hubiesen ocurrido.

Hay pocas dudas que la saga de Bryan-McMahon continuará, y aunque no necesitamos todas las respuestas a sus acciones en Clash of Champions y sus intenciones tras el martes, necesitamos algo más que una explicación a medias que fue apenas tocada. Así que esperamos que el programa de la semana que viene nos dé algo más de dirección.

Aciertos y fallos

  • Tal vez más que cualquier otro en el roster, Dolph Ziggler puede hacer que su discurso, sea lo que sea, parezca personal en su parte central, y eso es lo que hizo dos días después de haber ganado el título de Estados Unidos. Luego de una serie de flashbacks que nos mostraron la lista de sus logros (de los cuales hay muchos), un Ziggler abatido e irrespetuoso colocó su cetro en el medio del ring y se alejó. ¿Fue este el final de Ziggler, quién públicamente ha dicho que está evaluando otras oportunidades fuera de la WWE? ¿O simplemente fue otro momento de burla de parte de un tipo que se ha vuelto muy bueno en eso? De cualquier forma, tengo la sensación que si de hecho este fue el final de Ziggler, no soy el único que se va a arrepentir de haber tomado por sentado su talento en el ring y en el micrófono. Por supuesto, ese remordimiento es probablemente la reacción que buscaba Ziggler.

  • Me encantó el orgullo desenfrenado de Charlotte Flair al reconocer el anuncio del primer Royal Rumble femenino, el que fue anunciado el lunes. Y mientras entiendo que ella sea la campeona y posiblemente esté esperando a la ganadora del Rumble en WrestleMania, su exclusión de un momento tan histórico parece ser un error de cálculo masivo. Una de las estrellas más grandes en haber formado parte de la división de mujeres merece ser parte del primer Rumble.

  • Estoy intentando entender por qué el Riott Squad cayó tan feo ante Flair y Naomi, cuando parecía claro que el equipo creativo estaba construyendo este triunvirato como los nuevos renegados invencibles de la ciudad. Puedo entender completamente el haberse ahorrado a Flair por razones obvias, pero no hay razón para que su compañera no haya tomado uno para el equipo, y sus oponentes. Hasta ahora la existencia del Riott Squad no nos ha dado una razón para creer que podría convertirse en algo cercano a lo que ha hecho su contraparte en Raw, Absolution.

  • OK, vamos a dejar esto tan claro como podamos. Chad Gable y Shelton Benjamin son estrellas legítimas. No debe haber dudas de lo que depara su futuro. El dúo venció a los Usos en una lucha no titular el martes, preparando la escena para un futuro combate entre ambas parejas por el oro máximo. Gable y Benjamin no pueden darse el lujo de dar más pasos en falso, porque cuantos más de esos les pasen, más pensaremos en el desafortunado camino que parejas como Breezango y Gallows & Anderson (entre otras) han tomado luego de efímeros momentos de estrellato.

  • Cuando más miro a Rusev, más me convence su lado irreverente, lo cual es irónico para un tipo que fue construido como un bruto grande y malo, sin piedad. Rusev Day es una cosa, y si no me creen, solo escuchen a la multitude. Es una lástima que él y Aiden English cayeran ante The New Day en una lucha con vestimenta de Navidad el martes, cuando, al igual que Gable y Benjamin, parecen tener la habilidad para ser una de las mejores parejas en un programa que ya tiene elementos fuertes en esa división. Piensen en esto: Los Usos, New Day, Benjamin-Gable, Rusev-English, los Bludgeon Brothers, todos en un solo programa. A este ritmo, ¿podría ocurrir que la WWE anuncie el primer Royal Rumble de parejas para el 2019?