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Brasil, en lo más alto

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El festejo intimo de Neymar tras ganar el oro olímpico (0:30)

El astro brasileño compartió en las redes sociales su emocionante celebración tras la consagración con Brasil. (0:30)

BUENOS AIRES -- Imposible escribir esto sin llorar. Y lloro como llora Neymar, como lloran todos los brasileños y todas las personas de bien que aman el fútbol. Sean del país que sean, tengan su corazón en el equipo que lo tengan. Es imposible en esta vida no ser brasileño. Hasta los que no nacimos en Brasil nos sentimos brasileños.

Aquel que ama al fútbol no puede dejar de llorar, no puede dejar de amar a Brasil, de admirar a Neymar. Al fin y al cabo, es el país mas hermoso del Planeta y tal vez del universo entero. Si hubiera otros planetas en otras constelaciones, Brasil seguiría siendo el mejor lugar del mundo.

La verdad: no iba a soportar que los alemanes ganaran otra vez en suelo brasileño. Porque Brasil no juega al fútbol, hace algo superior, juega a amar hasta morir; esas cien mil almas en el estadio no juegan al fútbol. ¡Esa gente ama! Y no hay país europeo que pueda derrotar el amor por la pelota, por la poesía viva, por la pasión de sentirse brasileño.

Carlos Drummond de Andrade, el máximo poeta de nuestro continente debe estar saltando de alegría en el cielo. Brasil tenía que ganar. Brasil siempre ha sido más grande que Alemania, en todos los sentidos posibles, aquellos que podemos racionalizar y aquellos que son inexplicables para la mente humana.

Y Brasil ganó un partido extraordinario. Tuvo a Neymar, tuvo al arquero Wheverton o como se escriba, pero sobretodo tuvo el amor de cien mil almas. ¡Qué ganas de vivir! ¡Qué linda es la vida! Gracias, Brasil. Gracias por estar al lado nuestro. Creo que una de las grandes riquezas que tiene el pueblo argentino es vivir cerca de Brasil, eso es impagable.

Y gracias se reconcilió con su historia. Es triste ver sufrir a un grande, yo no lo soporto. A nadie en el mundo le dolió más que a mi, aquella derrota fatídica del año 14 que no quiero ni recordar. Hoy la vida se reconcilió con Brasil. Neymar se convirtió ahora sí, en un verdadero monstruo. No le alcanzaban todos los títulos en el Barsa, realmente. No le alcanzaban... Neymar tenía una deuda, algo pendiente con la camiseta nacional y hoy pagó todas sus deudas.

Alemania llora y Brasil sonríe. Eso es lo natural.

Luego de cien años, Brasil tiene su oro olímpico y en el deporte que mas ama, que más lo une, que mas lo hizo sufrir. El fútbol tiene una consistencia dramática en Brasil. El fútbol en Brasil, no es como en otros países. El fútbol es una cuestión de amor.

Por eso, queridos lectores, esta noche triunfó el amor. La grandeza de amor del amor brasileño, las lágrimas de Neymar, nos vuelven mas humanos.