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Cuenta regresiva hacia Tokio 2020: el básquetbol argentino y su sana costumbre olímpica

El vínculo del seleccionado argentino de básquetbol con los Juegos Olímpicos en este siglo XXI es tan fuerte como emocionante. Una relación inquebrantable desde 2004 hasta 2021. Un recorrido glorioso de Atenas a Pekín, de la capital de China a Londres, de Gran Bretaña a Río de Janeiro, de Brasil a Tokio.

Ya se convirtió en una costumbre, pero acceder a la cita olímpica es una tarea muy complicada. Solo 12 equipos. Solo 2 de América se clasifican de manera directa. Hay que remontarse al siglo pasado para encontrarnos con la última ausencia de Argentina en el torneo masculino de básquetbol olímpico.

“Para el FIBA Américas de 1999 tuvimos algunas renuncias, con lo cual decidí convocar a Luis Scola para el seleccionado de mayores. Entonces, él me pidió una reunión y me explicó que si bien su principal objetivo era jugar en la selección absoluta, esa vez prefería ir al Mundial Sub 19 de Portugal, ya que era la última vez que podría jugar con sus compañeros de formativas. Me aclaró que aceptaría la decisión que yo tomara. Lo pensé algunos minutos y le dije que la selección lo necesitaba, que iban a entrar al equipo varios del plantel del Mundial Sub 22 de Melbourne del que él había participado y que ese era el momento indicado. Me llamó mucho la atención cómo un joven de 19 años había manejado la situación con tanta personalidad para explicar lo que él pensaba, la madurez con la que lo había encarado, las formas, educación y fundamentos con las que lo había hecho y que además tuviera la disciplina para aceptar la decisión del entrenador. Luego, Luis hizo un aporte extraordinario, jugó un torneo excelente, al igual que todo el equipo que consiguió la medalla de bronce”. De ese modo Julio Lamas rememora, más de veinte años después, la primera vez que convocó a Luis Scola para disputar un Torneo de las Américas.

Ese Luis Scola de apenas 19 años, que anotó 6 puntos en 23 minutos en la derrota ante Canadá el 14 de julio de 1999, en el debut de aquel Preolímpico, es el único jugador que sufrió aquella impotencia de no poder clasificarse y aún hoy continúa en el seleccionado argentino. ¿Por qué recordar el partido inicial de aquel torneo disputado en San Juan de Puerto Rico? Porque fue el que condenó a Argentina a enfrentarse a Estados Unidos en semifinales, la instancia que entregaba los dos boletos a Sídney 2000. Estados Unidos, con un plantel lleno de estrellas, sentenció las aspiraciones de aquel joven seleccionado argentino dirigido por Lamas.

A partir de allí, tanto Scola como Argentina dieron siempre el presente en los Juegos Olímpicos. Dos medallas, una de oro y una de bronce, un cuarto puesto y una derrota en cuartos de final frente a Estados Unidos con lágrimas por las despedidas de Manu Ginóbili y Chapu Nocioni, son el reflejo de un camino brillante.

¿Y ahora qué pasa? Argentina está en Tokio con el recuerdo fresco del subcampeonato del mundo conseguido en China 2019. Sergio Hernández, que será el entrenador principal por tercera vez en una competencia olímpica, repitió a 9 de los 12 jugadores de la Copa del Mundo: Facundo Campazzo, Nicolás Laprovittola, Luca Vildoza, Nicolás Brussino, Patricio Garino, Gabriel Deck, Luis Scola, Marcos Delía y Tayavek Gallizzi. Los tres que renuevan el plantel son Leandro Bolmaro, Juan Pablo Vaulet y Francisco Cáffaro.

Para Scola serán sus quintos Juegos Olímpicos. Campazzo los disputará por tercera vez. De los otros 7 del último Mundial, solo Vildoza y Gallizzi no estuvieron en Río 2016. Vaulet jugó apenas 4 partidos oficiales en el seleccionado mayor, mientras que para Bolmaro y Cáffaro será su estreno en el seleccionado absoluto.

¿Qué se puede esperar de Argentina en Tokio? La bandera es el juego colectivo: presión defensiva, búsqueda de ataques rápidos o en transición y lectura de juego. Con esas premisas ganó la medalla de plata en la Copa del Mundo. El plan de Hernández se centra en intensificar y mejorar esos aspectos.

Los pilares individuales del juego argentino volverán a ser la conducción de Campazzo, la frescura y explosión de Vildoza y Laprovittola, el aporte multifacético de Deck y Garino, el lanzamiento a distancia de Brussino, la presencia de Delía cerca de los tableros y la siempre inagotable fuente de puntos que es Scola. Bolmaro es la cara nueva que puede revolucionar el andar del equipo.

¿Alcanza con ese combo para avanzar en los Juegos Olímpicos? Es una pregunta muy difícil de responder. Hay algo claro: la dificultad de esta competencia es mayor a la del Mundial. Y el margen de error debe reducirse al mínimo. Argentina debuta ante la Esolvenia de Luka Doncic en el complicado Grupo C. Luego, se enfrentará a España, su vencedor en la final de China 2019. Y cerrará su participación en la fase inicial frente al local Japón, dirigido por Lamas, el prestigioso entrenador argentino.

Eslovenia es mucho más que solo Doncic. Un juego de conjunto exquisito, que incluso mejora cuando el astro de Dallas Mavericks descansa, llevó al último campeón de Europa a ganar el Preolímpico de Kaunas y dejar así en el camino al organizador Lituania. Vlatko Čančar, compañero de Campazzo en Denver Nuggets, Zoran Dragić, hermano menor de Goran (base de Miami Heat) y Klemen Prepelič son las cartas principales del conjunto balcánico que participará por primera vez de los Juegos Olímpicos.

España presentará un conjunto aún mejor que el que se consagró campeón del mundo. Al plantel que ya presentaba a figuras como Ricky Rubio, Sergio Llull, Rudy Fernández, Marc Gasol y los hermanos Willy y Juancho Hernangómez, se sumaron Pau Gasol y Sergio Rodríguez. Los dirigidos por Scariolo sueñan con ganar la primera medalla de oro de su historia en la disciplina luego de llevarse la de plata en 1984, 2008 y 2012 y la de bronce en 2016.

Japón es, en teoría, el seleccionado más débil del grupo. Sin embargo, desde la llegada de Lamas el conjunto asiático elevó su nivel. Una pequeña muestra de eso es la victoria frente a Francia en uno de los amistosos previos a los Juegos. Rui Hachimura y Yuta Watanabe, los dos NBA del plantel, son los referentes indiscutibles del equipo.

El sistema de competencia indica que se clasificarán a cuartos de final los dos primeros de cada grupo y los dos mejores terceros. Si bien parece una misión posible para Argentina, para no depender de resultados ajenos debería obtener dos victorias en la primera fase. Luego de la instancia de grupos, se sortearán los duelos de cuartos de final sin la posibilidad de que se enfrenten dos equipos que hubieran compartido grupo. Con ese panorama, el seleccionado de Oveja Hernández podría cruzarse con Estados Unidos, Nigeria, Australia (perdió frente a los tres en su preparación en Las Vegas), Irán, Francia, Italia, Alemania o República Checa.

¿Va Argentina en busca de un lugar en el podio? "Ponernos un resultado como objetivo sería contaminar el camino. Tenemos clarísimo que ganar o perder no depende solo de nosotros. Ojalá fuera así, porque seríamos campeones del mundo: somos serios, nos entrenamos y tenemos compromiso. Lo que sí depende de nosotros es el juego y ahí no podemos fallar", dijo Hernández en una entrevista exclusiva con ESPN.com y eso resume a la perfección la mentalidad con la que Argentina afrontará sus quintos Juegos Olímpicos consecutivos.