Los favoritos brillan por su ausencia

Por ERIC NUÑEZ

SALT LAKE CITY -- ¿Qué tienen en común Anni Friesinger, Stephan Eberharter y Magdalena Forsberg?

Sin que haya transcurrido la primera semana de los Juegos Olímpicos de Invierno, ya ha emergido un patrón.

Nada ha salido de acuerdo con el libreto y una creciente lista de favoritos han sufrido el derrumbe de sus sueños de grandeza en Salt Lake City.

La tónica de los juegos fue tomando forma en el primer día que se comenzaron a entregar medallas el sábado.

Ese día el esquiador Johann Muehlegg, un alemán que se nacionalizó español, ganó fácilmente la prueba de 30 kilómetros estilo libre a campo traviesa.

El favorito de esa competencia, el sueco Per Elofsson, no pudo con el ritmo endiablado que estableció Muehlegg y tuvo que retirarse a mitad de trayecto.

"En los Juegos Olímpicos rigen otras reglas", comentó la patinadora alemana Claudia Pechstein tras superar a la favorita de los 3.000 metros, su compatriota Friesinger.

La llamada "Niña de Oro" del patinaje de velocidad, triunfadora en todas las pruebas para la distancia esta temporada, no dio la talla el domingo y mansamente quedó cuarta, sin siquiera poder subir al podio.

La gran sorpresa de los juegos fue la debacle de Stephan Eberharter en el descenso alpino.

El austriaco tenía la mesa servida para el oro precedido por un avasallador dominio en la Copa Mundial, pero su connacional Fritz Strobl tuvo otros planes.

Strobl ganó la prueba por excelencia de los juegos relegando a Eberharter al tercer lugar.

Como todos los caídos, hasta ahora, Eberharter le puso buena cara a la adversidad. "Esto no es ningún fracaso. Hay muchos competidores que se van sin medallas. No fue mi mejor exhibición, pero tampoco la más mala".

Otra que cargó con la cruz de no convalidar el favoritismo fue la sueca Forsberg, quizá la mejor biatleta del mundo. Pero Forsberg malogró un par de tiros al blanco y tuvo que consolarse con un magro bronce.

La alemana Andrea Henkel, quien se hizo con el oro, todavía no puede creer su hazaña. "Es como un sueño del que no quiero despertarme", dijo.

Al parecer la presión que acarrea el escenario de unos Juegos Olímpicos tiende a conspirar contra los encopetados. "Qué puedo decir. Las piernas me temblaban y estaba algo nerviosa", indicó Henkel.

El lunes fue el turno del canadiense Jeremy Wotherspoon, amo y señor en las pruebas de corta distancia en el patinaje de velocidad. Pero en su primera intervención en los 500 metros dio un mal paso y se desplomó en la pista, esfumándose todo esperanza de medalla.

Todo esto sirve para darle más peso a una vieja máxima: en un año olímpico solo el oro es lo que cuenta.

Pechstein, Henkel y Strobl se han encargado de hacerla cumplir.

"Friesinger era la gran favorita y recibía toda la atención. Ganó todo en la Copa Mundial, pero en esta temporada solo hay un premio gordo y esos son los Juegos Olímpicos", afirmó Pechstein.

-AP

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Salt Lake City 2002
martes, 12 de febrero
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