<
>

'Todo es según el color del cristal con que se mira'

play
ESPN Datos: Tom Brady y Bill Belichick, una pareja con nueve SB (2:02)

Ambos doblan la cantidad de finales de NFL que posee cual otra dupla. Brady busca su sexto Super Bowl. (2:02)

En el poema de Ramón de Campoamor de 1846, “Las Dos Linternas”, viene este frase que ya es célebre: “… en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Bien se pueden usar estas palabras para describir mucho de lo que pasó en los campeonatos de conferencia del domingo, incluyendo nuestra transmisión del partido.

Aunque ya no veo Twitter durante las transmisiones para concentrarme en el juego, leo todos los mensajes que recibo horas después o la mañana siguiente, y trato de contestar aquellos que presentan dudas, comentarios del partido, o partidos, y opiniones, buenas o malas, respecto a la transmisión que les llevamos Álvaro Martín, un servidor, y durante la temporada regular y el Super Bowl, John Sutcliffe. Críticas objetivas y puntos de vista diferentes son bienvenidos, y si el argumento es sólido, implementados. Busco contestar o reconocer la mayoría de ellas, pero imposible hacerlo con todas. Sujetos que mandan mensajes soeces, sin argumentos y faltos de inteligencia, son ignorados, y en ocasiones, eliminados para siempre.

Hago referencia a este tema porque el enfoque de ambos partidos tuvo que ver con decisiones arbitrales con las correspondientes interpretaciones personales y las de los oficiales del partido. Los fans que vieron los partidos se dividieron, casi en su totalidad, a favor de uno u otro equipo. Es fácil culpar a los árbitros del resultado de un partido, pero tanto Nueva Orleans como Kansas City tuvieron amplias oportunidades de ganar y las desperdiciaron por varias decisiones, errores mentales o por falta de ejecución a la hora de la verdad.

No tuve tiempo de ver con detenimiento el partido entre LAR y Nueva Orleans. Vi el principio cuando parecía que los Carneros terminarían convertidos en barbacoa bajo el calor producido por el ruido estridente de los fans de los Santos. Era obvio que Sean McVay tenía problemas comunicándose con Jared Goff. La ofensiva no carburaba con la eficiencia que los caracteriza. Goff fue interceptado en el tercer pase que lanzó y Todd Gurley, la bujía de esta ofensiva, se veía tan perdido que terminó siendo substituido la mayoría del partido por CJ Anderson.

McVay tuvo que recurrir a una finta en una patada de despeje con Johnny Hekker para darle vida a su equipo desde su propia yarda 30. Fue una decisión idéntica a la que tomó Sean Payton una semana antes para revivir a su equipo ante Filadelfia. Esa serie ofensiva le dio los primeros tres puntos a los Carneros que a partir de entonces empezaron a jugar mejor. Se fueron al descanso perdiendo 10-13, pero pararon el sangrado que sufrían y se metieron de lleno en la pelea.

Fueron muchos los factores que influyeron en la victoria de los Carneros además del cambio de “momentum” con la finta en el despeje.

Su defensiva, en la cual gastaron cientos de millones de dólares para ganar el título este año, ha convertido ese gasto en inversión en esta postemporada. Ndamukong Suh, quien estuvo de vacaciones durante 16 partidos, ha sido excelente en playoffs. El regreso de Aqib Talib ha marcado diferencia, y Aaron Donald sigue demostrando porque debería ser el jugador más valioso de la NFL. Primero borraron del mapa a Dallas y cuando el equipo sufría, respondieron y forzaron dos goles de campo en las dos primeras series ofensivas de los Santos. Ese fue tan sólo el comienzo. Neutralizaron a la mejor dupla de corredores de la NFL en Mark Ingram y Alvin Kamara que tuvieron un TOTAL de 46 yardas por tierra. Nueva Orleans, que terminó la temporada como la sexta ofensiva terrestre de la liga, nunca pudo establecer su ataque por esta vía contra la defensiva que permitió el mayor promedio de yardas por acarreo en 2018. Drew Brees es un QB de Salón de la Fama, pero ya no lanza tan bien profundamente como lo solía hacer y eso lo aprovechó Wade Phillips en el planteo de su esquema defensivo. Michael Thomas, quien fue una pesadilla en el partido de temporada regular, fue neutralizado principalmente por Aqib Talib. Terminó con cuatro recepciones para 36 yardas sin anotar. Phillips permitió pases cortos a Kamara, pero con la excepción de un pase de 43 yardas a Ted Ginn, lo que concedieron fueron pases cortos y laterales.

Pasando al tema de la omisión de un castigo de interferencia por parte de Nickell Robey-Coleman sobre Tommylee Lewis, la falta fue obvia. Álvaro habría dicho que “la vieron hasta en la radio”. Queda más que claro que fue gran error arbitral, y que en ese momento tuvo un impacto definitivo en el resultado, pero antes, Sean Payton tomó dos decisiones altamente cuestionables. Con 1:58 en el reloj, y con dos tiempos fuera por pedir de LAR, mandó una jugada de pase, pobremente ejecutado por Brees, hacia Michael Thomas. El pase fue incompleto y McVay no tuvo que gastar uno de sus tiempos. Después de un acarreo de Kamara que obligó a McVay a quemar su segundo tiempo, vino el pase que creó la controversia. De no haber lanzado ninguno de los pases, Nueva Orleans habría obtenido la ventaja de tres puntos y LAR habrían tenido el balón con 50 segundos y sin tiempos fuera para tratar de empatar. Greg Zuerlein, quien estuvo magistral en este juego, intentó el gol de campo del empate faltando 0:19. Payton, de haber corrido tres veces, en lugar de lanzar el balón, habría colocado a su rival en una posición más complicada para empatar.

Al final del partido, la presión implacable de la línea defensiva de LA forzó una intercepción de Drew Brees al inicio de la prórroga. El resto es historia. LA dominó defensivamente y en equipos especiales. Nueva Orleans estuvo en posición de ganar, pero Sean Payton pecó de inteligente.

También hubo decisiones arbitrales controversiales en el segundo partido, y a pesar de ellas Kansas City pudo haber ganado.

Pocos equipos son odiados como los Patriotas de Nueva Inglaterra por muchas razones. Se les acusa principalmente de haber hecho trampa. La realidad es que son un equipo sin grandes estrellas, que entiende las reglas mejor que ningún otro, que maneja el tope salarial como nadie, que trabaja duramente TODO el año, que analiza a sus oponentes y elimina sus puntos fuertes, que no comete errores mentales, que ejecuta estrategias que por lo general son acertadas, y que tiene, debatiblemente al mejor QB y al mejor entrenador en jefe de la historia. Para un verdadero fan del futbol americano y de la NFL, presentan la oportunidad de ser testigos de algo que NUNCA más va a suceder en la historia de esta liga y este deporte. Son TRECE apariciones en el campeonato de conferencia en la era Belichick/Brady y nueve en el Super Bowl. Ellos son los verdaderos “Killer B’s”. No eran el equipo más talentoso el domingo. Fueron el mejor preparado y el más fuerte mentalmente.

Al igual que sucedió en la semana seis, la mejor ofensiva de la temporada “cascabeleó” en la primera mitad. En el primer partido, los Jefes anotaron nueve puntos, en el campeonato de conferencia, jugando en casa enfrente de una fanaticada leal y hostil al oponente, se fueron en blanco. Tan sólo un gol de campo habría marcado la diferencia y lo pudieron intentar. Una jugada en el segundo cuarto que parecería insignificante tuvo gran impacto cuando en 3ª y 9, de la yarda 22, Patrick Mahomes fue capturado y perdió 14 yardas evitando el intento de gol de campo. En un partido NINGUNA jugada es insignificante. No podrás ganar el juego en el primer tiempo, pero si lo puedes perder. Como esa, hubo varias en el partido.

La jugada más controversial fue cuando pareció que Julian Edelman había tocado el balón en un despeje al 8:47 del último período cuando ganaba Nueva Inglaterra 17-14. El árbitro principal decretó que era balón de los Jefes. Después de ver multitud de repeticiones, por lo menos yo, no vi una toma clara e irrefutable que indicara si lo tocó o no. Dado que la decisión fue que era balón de KC la decisión habría permanecido, pero fue revertida y los Pats recibieron el ovoide. No importó porque dos jugadas más tarde Daniel Sorensen interceptó a Brady y Kansas City aprovechó para anotar TD. Hubo un par de recepciones de Chris Hogan que fueron revisadas. La primera fue en 3ª oportunidad y decretaron que la recepción había sido válida. Coincidí con el fallo arbitral. El árbitro en cabina en la transmisión de la CBS también. Hubo movimiento del balón y contacto con el suelo, pero Hogan no perdió el control del ovoide. La segunda recepción de Hogan, en 2ª, fue anulada. En la siguiente jugada, Charvarius Ward interceptó a Brady. Era el final del partido. Ahí tenía Kansas City asegurada la victoria, pero Dee Ford estaba claramente alineado en fuera de lugar.

Nueva Inglaterra fue mejor equipo. Defensivamente borraron del juego a Tyreek Hill y a Travis Kelce. En la semana 6, Hill tuvo tres TDs y Kelce cinco recepciones para 61 yardas. El domingo, decidieron permitir espacios a Sammy Watkins que tuvo 114 yardas por pase, y a Damien Williams, quien anotó tres TDs, pero al final ganaron. Patrick Mahomes tuvo jugadas buenas, pero en general se vio frustrado y fuera de ritmo. A diferencia de Brady, hace pocos cambios de jugada en la línea de golpeo, algo que cambiará con los años cuando adquiere más experiencia y conocimientos de las defensivas. La defensiva de los Jefes, mediocre a lo largo de la temporada, jugó a su nivel, es decir, mal. En varias ocasiones tuvieron la oportunidad de frenar a los Pats y no lo hicieron. En la serie ofensiva en tiempo extra, todos en el estadio, y millones por televisión, sabían que Brady buscaría a primero a Julian Edelman en 3ª, y después a Rob Gronkowski, todos menos Bob Sutton, el coordinador defensivo.

Lo que más me ha impresionado de los Pats ha sido el desempeño de su línea ofensiva en playoffs. Neutralizaron a Joey Bosa y a Melvin Ingram en el playoff divisional y el domingo a Dee Ford, Justin Houston y Chris Jones. En 90 jugadas de pase no ha sido capturado y ha tenido tan sólo tres presiones y un golpe. Viene otro reto interesante en el Super Bowl contra Aaron Donald y Ndamukong Suh. En resumen, ganaron los equipos con mayor fortaleza mental, mejor disciplina y que jugaron con una estrategia mejor.

Sabiendo lo difícil que es llegar al Super Bowl, me puedo imaginar el dolor y la frustración de entrenadores, directiva, aficionados y principalmente de los jugadores al quedar fuera de la gran final por un craso error arbitral. En la AFC, las decisiones también influyeron, pero de manera indirecta. Los árbitros terminaron siendo los protagonistas del domingo de campeonatos, y eso es lamentable. Pero en ambos casos, entrenadores y jugadores pudieron evitar que el desenlace de ambos partidos estuviera en manos de las “cebras”.

Finalmente, se habla mucho del formato de tiempo extra. Soy de los que piensa que cada equipo debería tener una serie ofensiva. El argumento más fuerte en contra de esta opción es que la defensiva también juega, y es válido, tal como lo demostró LA interceptando a Brees. El problema que yo veo con esa postura es que hay equipos, como Kansas City, que dependen de su ofensiva, y ganan a pesar de que el rival anote muchos puntos. No son quizás los equipos más completos, pero eso no quiere decir que no sean los mejores o los menos merecedores. La defensiva de Pats jugó un gran primer tiempo, pero permitió 31 puntos en el segundo. ¿Habrían sido capaces de frenar a Mahomes y compañía? Gran mérito de Brady por tener sangre fría y ejecutar su ofensiva magistralmente, pero me hubiera gustado ver a Mahomes con la oportunidad de responder.

Sin más, ¡rumbo a Atlanta!