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Vergüenza Monumental en el Boca vs River

Torcedores do River Plate lamentam adiamento da final da Libertadores Getty Images

Todo estaba listo, desde hace tres semanas ésta fecha estaba apartada en el calendario, ningún otro plan en casa más que ver la Final de la Copa Libertadores entre River y Boca, la rivalidad más grande de toda América y quizá del mundo entero, en un juego por el título más importante del continente.

Visto así no podría ser mejor, para la CONMEBOL, para Argentina, para sus clubes, para los aficionados. Los ojos del mundo puestos en esta batalla futbolística. La emoción y los nervios por ver rodar el balón, se transformaron rápidamente en asombro e indignación cuando a unas horas del gran partido llegaban imágenes lamentables de los “pseudo aficionados” del club millonario recibiendo a pedradas al camión que transportaba al club Xeneize al Estadio Monumental.

El escaso dispositivo de seguridad no hizo nada, y quizá poco podría haber hecho, ante la barbarie de este grupo que lanzaba toda clase de objetos a las ventanillas, incluido gas pimienta. Naturalmente los jugadores de Boca Juniors llegaron visiblemente afectados, más allá de las lesiones físicas, el malestar ó el estar vomitando, es el susto, la adrenalina, la impotencia de sentirte desprotegido metiéndote a la boca del lobo. Eso sumado a la presión que amerita un juego de esta índole y el ver a tus compañeros con lesiones, no te deja en condiciones óptimas para jugar.

En esta época tecnológica bastaron unos segundos para que las fotos y videos llegaran a cualquier rincón del mundo indignando a todo aquel que ama el fútbol. El colmo de lo inhumano, una madre sujetando bengalas alrededor del cuerpo de su hija, ¡un asco absoluto!

La afición mal entendida, la bestialidad disfrazada de pasión futbolera, toda la vergüenza que eso causa, quedó opacada con la que seguía a continuación…

Se reunieron los dirigentes de ambos clubes con la gente de CONMEBOL para determinar qué procedía. Horas sin anunciar la determinación, con un vaivén de periodistas buscando información. El capitán de Boca Jrs, Pablo Pérez trasladado en ambulancia a un hospital para ser atendido mientras empezó a circular el video del momento en el cual fue impactado estando dentro del camión de Boca y sus compañeros gritando por un médico para que lo revisaran.

El caos. Se les viene la hora encima mientras el control se les escapa de la manos. Primer anuncio, se posterga una hora el partido. Se inspeccionan las condiciones en las cuales quedó el camión. Se confirma que Pablo Pérez sufre una úlcera corneal y que Gonzalo Lamardo también esta lesionado de un ojo.

Mientras que los médicos de CONMEBOL presentaron un informe anunciando que no había motivo para suspender el partido. Llegó el Presidente de la FIFA Gianni Infantino a la reunión. Y el circo sigue...

Segundo anuncio, se posterga una hora y 15 minutos más. FIFA Y CONMEBOL presionan con jugarse. Boca no quiere. Salen a hablar con la prensa Carlos Tevez y Fernando Gago, dos hombres líderes en el cuadro bostero, para anunciar que están incomunicados con sus familias, que en términos generales están bien pero con tres compañeros lesionados, con más de 6 horas sin comer, con dolor de cabeza y baja de presión como consecuencia, y que se les esta obligando a salir a jugar cuando no están en buenas condiciones. La vergüenza que primero fue por los actos violentos en la previa del partido se quedó corta con la vergüenza que dió CONMEBOL intentando a como diera lugar defender el negocio, sin importar el estado de los jugadores y la falta de seguridad.

Se acerca la hora, la gente dentro del Monumental desesperándose. Se reportan agresiones en las calles de Buenos Aires. Se vuelve un tema de seguridad pública y el partido ni siquiera ha comenzado. Ya ni imaginarse lo que pudiera suceder con cualquiera de los dos clubes proclamándose campeón. Sale el cuerpo arbitral a la cancha. Minutos de suspenso. Ambos planteles ausentes en el campo. CONMEBOL suspende el juego, según palabras de su presidente Alejandro Domínguez, hubo un “pacto de caballeros” (a nosotros que no nos manejen ese término, pero en fin..), Daniel Angelici Pdte de Boca Juniors y Rodolfo D’Onofrio Pdte de River Plate acuerdan posponer la final 24 horas más tarde del plan original.

La gente que esperó muchas horas en el estadio para esta determinación enloquece. D’Onofrio sale corriendo de los pasillos de su propio estadio mientras daba una entrevista porque la gente traspasó las barras de seguridad.

Incidentes con la policía, ¡entre puros aficionados de River!, y aún así se plantea jugar en esa misma sede este domingo! Parece irreal, todo, absolutamente todo.

En cuanto se confirmó que la final de Libertadores 2018 sería entre estos dos clubes, se tendría que haber planteado un escenario neutral y de preferencia alejado de Argentina, quien conoce la enfermedad futbolística que se vive en dicho país entiende que tristemente no están preparados para este tipo de eventos.

Y lo lamento muchísimo por el otro sector de la sociedad que sí ama y respeta el juego, pero sigue existiendo un grupo grande de inadaptados que no entienden que se trata solo de un deporte y derrochan sus frustraciones en un partido de fútbol. Pero a quién organiza le pareció un platillo suculento imposible de desperdiciar.

Y hay medios a los que les gusta echar gasolina a la hoguera y se regodearon semanas con promocionales provocativos, llamándole “La Final del Mundo”, como si se tratará de un mata o muere. Así no es, así no funciona, así nunca se va a cambiar la situación en el país de la albiceleste.

Llevan años disputando la liga con veda para público visitante. ¿Eso es lo normal?, eso es deprimente! Los jugadores no se recuperan en 24 horas y la mancha a esta final ya nadie se las quita. Otra alternativa?, que los equipos eliminados en semifinales, Palmeiras y Cruzeiro jueguen la final.

¿Injusto para Boca y River?, sí, pero, esta es la oportunidad de CONMEBOL y FIFA de ser implacables y sentar un precedente. ¿Va a pasar?, no, porque si se tardaron horas en llegar a la lógica conclusión de que hoy no se podía jugar, menos tendrán el valor de hacer una cosa así. A estas alturas, entre la lluvia que pospuso un día la final de ida y este bochorno en la previa de la vuelta, ya estamos hartos de la “Final del mundo”, ya da igual quién gane, lo que más importa y debe preocupar es la seguridad, la locura incontrolable que ha provocado en la gente. Lo dicho, la emoción por ver rodar el balón en la disputa de un título entre dos grandes equipos se transformó en absoluta desilusión.