Argentina, en un hotel de Salvador, sin los lujos acostumbrados

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Scaloni impone normas de convivencia para unir al grupo (1:37)

El DT de Argentina intenta que todos los jugadores del plantel tengan una buena relación. (1:37)

SALVADOR (Enviado especial) -- La rutina de la Selección Argentina se ve modificada en la Copa América de Brasil.

A diferencia de otros torneos, en los que las selecciones contaban con un bunker adaptado a sus necesidades, la CONMEBOL impuso la obligatoriedad de instalarse al menos tres días antes en las ciudades de los partidos, en hoteles un poco más económicos de lo habitual.

Los sobrevivientes del Mundial 2014 deben extrañar Cidade do Galo, el complejo de Atlético Mineiro que se transformó en la casa de la Albiceleste en Belo Horizonte. O el lujoso alojamiento en la estadía en La Serena durante la Copa América de Chile 2015. O los hoteles de Estados Unidos en la Copa América Centenario 2016.

El Novotel Hangar, la elección de la AFA para esperar el debut frente a Colombia en Salvador, es un 4 estrellas ubicado a 10 minutos del aeropuerto. Su diseño y sus colores reflejan la alegría de Bahía. Pero no cuenta con la infraestructura que suelen disfrutar los futbolistas.

Habitaciones correctas, con camas un tanto juntas. Una coqueta aunque pequeña piscina al aire libre, difícil de usar en estos días de constantes lluvias, y un gimnasio con dos cintas para correr y dos bicicletas. Más allá de estos aspectos edilicios, lo que más deben extrañar los jugadores es la privacidad.

Por primera vez en mucho tiempo, el plantel comparte hotel con gran parte de la prensa. Y aunque los dispositivos de seguridad evitan el contacto, no deja de ser una "incomodidad" para ellos.

Por eso no sorprendió la graciosa foto que posteó Leo Messi el miércoles a la mañana en Instagram, en la que posa mate en mano mientras su compañero de cuarto Sergio Agüero sigue durmiendo. Una forma de entretenerse y despejar la cabeza.

Al plantel de Scaloni no se lo ve en el lobby. Los futbolistas bajan al salón comedor y vuelven a las piezas. Deben reunirse en los pasillos del segundo y tercer piso que tienen reservados para jugar o charlar un rato. El momento esperado debe ser el de ir a entrenarse a Vitoria. Una gran chance de escapar del encierro.

Así pasan los días hasta que empiece a rodar la pelota. Más cerca que nunca.