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El mismo Tri, su peor enemigo

México quedó a deber en su presentación en la Copa Oro, además sufrió por la lesión de Hirving Lozano, ahora debe levantar la cara ante Guatemala, su próximo rival

El primer obstáculo no fue superado y más que un empate y rescatar un punto parece que el sabor fue de una derrota y, de una costosísima derrota, más por la lesión de Hirving Lozano.

Faltaron ideas para superar al rival, faltó creatividad para generar fútbol y abrir espacios, faltó ganar duelos individuales, el equipo cayó en la ansiedad y terminó por ser predecible, se convirtió en un equipo metedor de centros, la mayoría, por arriba donde fue imposible superar las torres trinitarias, ahí donde difícilmente se les iba a ganar; faltó ese ingenio y esa picardía para buscar por abajo, para ser más incisivos en el juego a ras de césped para buscar paredes, esas que abren y derrumban defensas con dos o tres toques.

Viene el segundo obstáculo, se llama Guatemala, sí, esa selección que entró de último momento ante la salida de Curazao por temas de contagios de Covid 19. Una Guatemala conformada al vapor, sin varios de los jugadores que habían perdido el pase a La Copa Oro horas antes contra Guadalupe en penales, una Guatemala que también había despedido a Amarini Villatoro, el técnico, y que tuvo que nombrar a las carreras y, solo por este torneo, a Rafael Loredo como interino, de nacionalidad mexicana.

Aunque, sin minimizar, parece que los chapines no serían, realmente, el segundo obstáculo como tal, sino la misma Selección Mexicana, que ha enrarecido su entorno en las últimas semanas, envuelta en situaciones negativas que parecen distraerla, entre ellas, el tema del grito homofóbico en las tribunas, que si el Tri empieza o no con partidos a puertas cerradas en la eliminatoria, que si varios jugadores por lesión se han tenido que bajar del barco, que si no está completa por algunos o varios que tienen que ir a los Olímpicos, que si la Federación levanta quejas ante CONCACAF por los pésimos arbitrajes que han permitido una violencia excesiva contra los jugadores mexicanos, y no olvidar el tema de varios días la naturalización de Funes Mori y la no convocatoria de Javier Hernández que también ha sido polarizante y que no gusta ni a cuerpo técnico, ni directivos el que se hable continuamente de ello en los medios; insisto muchas situaciones que parpadean constantemente en el entorno de la selección.

A todo eso, hay que agregarle que se están viviendo horas bajas en la era Martino, el equipo ha venido de mas a menos, por lo menos en cuanto a los últimos resultados con los rivales del área ya sea en partidos oficiales o de preparación (empate y derrota en Nations League ante Costa Rica y Estados Unidos respectivamente; empate ante Honduras en amistoso y el reciente empate contra Trinidad y Tobago en Copa Oro.

No contamos la victoria ante Panamá por 3-0 pues fue la Olímpica y no la mayor la que disputo ese partido), es decir, cero victorias en los recientes cuatro compromisos frente a los equipos de la zona, sí, esos a los cuales Gerardo Martino criticó que eran exagerados tantos juegos ante los mismo rivales de siempre. Además, que en tres de ellos el cuadro tricolor se fue en ceros, por eso la urgencia de contar con Funes Mori para la Copa Oro, pero que ya afrontando su primer encuentro oficial tampoco vio puerta.

La baja por lesión de Hirving Lozano es otro duro golpe, pero ojo no por eso México es menos favorito para ganar el torneo, es una baja que deja de potenciar al plantel, al equipo, pero aún con quienes quedan hay material suficiente cumplir con la obligación de conquistar el título. Considero que Martino no debe cerrarse a utilizar solo a Efraín Álvarez o a Orbelín Pineda y ponerlos por fuera para cubrir la ausencia del "Chucky", debe abrir la posibilidad de contar con un jugador que en sus inicios jugó como extremo por izquierda en Pumas, después por experimentos de los técnicos lo pusieron como lateral o como volante pero Jesús Gallardo también es una buena opción para abrir la cancha, no desconoce para nada la posición y es una alternativa que le puede dar buenos dividendos al técnico argentino.

Pese a todas estas vicisitudes, imponderables y complicaciones no hay pretexto alguno para no obtener el título de Copa Oro, no hay argumentos que los justifiquen; pese a todo este entorno enrarecido no hay peros que valgan. Sí, México enfrenta a Guatemala el miércoles pero ellos no son el segundo obstáculo, ni El Salvador será el tercero, ni quien venga después en lo sucesivo; el segundo, el tercero y el obstáculo que le siga será la misma Selección, sí, ellos mismos son su peor enemigo.