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River logró una goleada inolvidable ante Racing

Getty Images

(Servicios de ESPN.com) - River tuvo una noche soñada: goleó 6 a 1 a Racing en Avellaneda en el clásico y se subió al menos de manera transitoria a la cima de la Superliga.

El millonario arrancó perdiendo 1 a 0, a los tres minutos de juego, pero lejos de sentir el golpe sufrido en ese arranque, demostró su jerarquía y dio vuelta el resultado con un festival de goles. Y, claro, una enorme actuación individual y colectiva.

De paso, le sacó un largo invicto de local al equipo de Eduardo Coudet, que no perdía en el Cilindro desde el 14 de mayo del año pasado, cuando cayó 3 a 1 contra Colón.

River había avisado de entrada apostando a las espaldas de los centrales, con un buen remate de media distancia de Matías Suárez que atajó dando rebote el arquero Arias.

Pero enseguida llegó el gol del local. Soto recuperó el balón presionando a Montiel y mandó un centro que conectó Augusto Solari, para el 1 a 0 inicial.

El millonario no se desesperó y siguió apostando a la presión del rival en todo el campo de juego. Y también al error, para sacar provecho de cada pelota recuperada.

Así, se dieron los tres goles convertidos en la primera mitad. A los 35, 36 y 37 minutos de esa primera parte, Santos Borré en dos ocasiones y Suárez en la restante dieron vuelta el marcador y casi sentenciaron el resultado.

En cada uno de los tantos River recuperó el balón en su campo y con una salida rápida puso mano a mano a sus delanteros jugando a espaldas de los defensores centrales. En el primero el pase inicial fue de Palacios a Santos Borré; en el segundo Palacios se la cedió a Suárez, y éste a Borré para que definiera solo ante el arco vacío, mientras que en el tercero la asistencia fue de De la Cruz para el ex jugador de Belgrano.

Los tres tantos fueron un claro ejemplo de velocidad en ataque, precisión y poder de fuego dentro del área.

En la segunda mitad, de arranque, Coudet movió el banco: ingresaron Marcelo Díaz y Walter Montoya. Pero todo iba a empezar a desmoronarse para la Academia, cuando a los tres minutos, por una fuerte entrada de atrás a Suárez, fue expulsado Sigali.

A los 18 minutos, un penal infantil de Pillud, de muy flojo partido como toda la defensa local, dejó sin efecto cualquier ilusión que podría tener el conjunto de Avellaneda. Nacho Fernández lo transformó en gol.

Luego De la Cruz se dio el gusto de marcar su tanto y hasta Nacho Scocco, quien volvió a jugar tras cinco meses de ausencia por lesión, marcó un golazo de cabeza para el cierre de una noche inolvidable e histórica.

River demostró ser el mejor equipo del país, seguramente el mejor de Sudamérica, con un plantel rico, de jerarquía y con un DT que maneja a la perfección la planificación y los tiempos de cada partido. Llega, claro está, de la mejor forma para el choque del jueves ante Cerro Porteño, por los cuartos de final de la Libertadores.

Racing, como es lógico, se fue preocupado por la goleada. Y sabe que deberá recuperar la memoria y la confianza para parecerse un poco más al equipo que viene de salir campeón.