Futbol fronterizo: Bravos, el gran proyecto para el desarrollo de Juárez

La tierra donde está sentado el estadio de los Bravos de Juárez ni siquiera era territorio mexicano hace 55 años.

Situado en el límite entre Texas y Chihuahua, el Estadio Olímpico Benito Juárez fue construido sobre El Chamizal, un cacho de terreno disputado entre Estados Unidos y México durante casi un siglo. En 1964, los presidentes Lyndon B. Johnson y Adolfo López Mateos pusieron fin al conflicto, regresando 177 hectáreas de territorio a México y concretamente, a la región norte de Ciudad Juárez. En 1981, el estadio fue inaugurado con un duelo entre la Selección Mexicana y el Atlético Madrid.

Hoy, el mismo inmueble se prepara para albergar a Bravos, su tercer equipo de Primera División, a escasos metros de la frontera con los Estados Unidos, separando a El Paso de Ciudad Juárez, una región binacional donde conjuntamente viven 2.7 millones de personas. “El estadio está tan cerca a Texas que un tiro de esquina errado podría terminar en El Paso,” escribió Robert Andrew Powell en su libro This Love Is Not For Cowards (Este amor no es para cobardes), sobre la experiencia del autor viviendo en Ciudad Juárez y cubriendo al último equipo chihuahuense en Liga MX, los Indios.

Por su cercanía a la frontera y las ambiciones de sus dueños, Bravos representa una apuesta tanto deportiva como económica para una región identificada más con la violencia y la miseria que con oportunidades de crecimiento. “En Juárez hay un impacto muy positivo con tener un equipo de Primera en esa ciudad. El equipo de futbol une a la gente ahí,” dijo Powell, en entrevista con ESPN Digital.

La dueña de Bravos, Alejandra de la Vega, y su marido, el empresario Paul L. Foster, son inversionistas ávidos en el mundo deportivo. El matrimonio es dueño de los El Paso Chihuahuas, equipo de béisbol de ligas menores, y de otro equipo de futbol, El Paso Locomotive, mismo que participa en la segunda división estadounidense. Los Bravos representan el único proyecto que compite en el nivel máximo de competencia de su respectivo país, situación que les permite avanzar su visión en pro de la región.

“Ellos [Foster y De La Vega] quieren juntar Juárez y El Paso, hacer todo bonito. Que sea un ‘downtown’ a través de la frontera, en dos países,” dijo Powell. “Su visión es muy fuerte y tienen los recursos y el compromiso para hacerlo.”

ESTADIO NUEVO, CLAVE EN DESARROLLO

La permanencia deportiva de Bravos en la Liga MX será sumamente importante para logarlo, ya que los dueños del equipo están avanzando rápidamente en un proyecto de estadio nuevo, diseñado para estar al nivel de los inmuebles nuevos en México, como el BBVA Bancomer en Monterrey, el Corona en Torreón y el Akron de Zapopan, entre otros. Según fuentes involucradas en el proyecto del estadio y consultadas por ESPN Digital, se planea que el estadio esté completo y operando en el 2022, y que tendrá capacidad para 28 mil espectadores. El proyecto se lleva a cabo sin miedo de que el equipo pueda descender, gracias al cambio de regla que permitió a Lobos BUAP y Veracruz quedarse en la liga al pagar su permanencia.

Pese a que se contempla inversión privada para el estadio, este costará más de 100 millones de dólares para construir, por lo que se busca apoyo de “los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal,” explicó el vicepresidente del equipo, Álvaro Navarro, durante la conferencia de prensa celebrada en Cancún tras la compra de franquicia a Lobos BUAP.

UN CAMBIO DE IMAGEN

Tal y como sucedió con los estadios de Tijuana y Torreón, la gente a cargo del proyecto en Bravos quiere desarrollar la zona aledaña con un área comercial y hoteles para atraer turismo deportivo. “A diferencia del estadio de Xolos, quieren acabar rápido y no pasar por un proceso como en Tijuana, donde llevan como una década en construcción,” explicó la fuente. “Pero en sí, el proyecto de Xolos le ayudó mucho a la imagen de la ciudad, cada vez hay más turismo estadounidense, eso es lo que quieren en Juárez.”

De acuerdo a un reporte emitido por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, Ciudad Juárez es la quinta ciudad más peligrosa del mundo, con una tasa de 85 homicidios por cada 100,000 habitantes. Tres ciudades mexicanas superan esa estadística macabra: Acapulco, Ciudad Victoria y Tijuana.

“Pero en Tijuana ves a gente de todos lados en California cruzando la frontera para ir a los partidos,” dijo Powell. “Y eso es lo que quieren los dueños de Bravos. Que los habitantes de El Paso se sientan seguros y cómodos. Están usando el deporte como instrumento para unir los dos lados de la frontera y avanzar su agenda. Nadie puede negar que De La Vega y Foster tienen un compromiso con las comunidades de la frontera.”

El interés por rehabilitar la imagen de Juárez ha empujado al matrimonio a promocionar a Bravos dentro de la ciudad texana mediante sus otros equipos. En la tienda oficial de los El Paso Chihuahuas, se venden gorras y mercancía con el logo de Bravos. Cuando comenzaron los rumores sobre la compra de Bravos a Lobos BUAP, el periódico El Paso Times publicó un artículo sobre la posible llegada del futbol de primera división a la región.

“ES COMO PROPAGANDA, PERO BUENA”

Tal y como se estableció Tijuana, otra ciudad fronteriza como sede estable de la Liga MX, los directivos de Bravos esperan hacer lo mismo para Ciudad Juárez, dejando atrás las breves incursiones que tuvieron tanto Cobras como Indios. “El nombre [del club] ni quién juega para el equipo no importa,” dice Powell. “No necesitan jugadores locales. Podrían tener a once franceses y la gente los amaría.”

El estadio, la identificación con una afición en ambos lados de la frontera y la consolidación del equipo en la división más alta del futbol mexicano son ingredientes indispensables para el éxito del proyecto chihuahuense. “A la Liga MX le conviene mucho más tener un equipo como Juárez, que tiene solvencia y quiere hacer las cosas bien, que algunos de sus otros equipos,” comentó la fuente.

El éxito de Bravos tendría además, el beneficio agregado de quitarle el estigma a Ciudad Juárez como una región oscura, violenta e indomable. “Es como propaganda, pero buena,” dijo Powell. “Todo lo que sabe de Juárez es muy triste, muy feo. Pero el futbol es bonito, el futbol une a la gente.”