MÉXICO --
Su padre, Stan Jones un gran vendedor de autos, era uno de los mejores pilotos de carreras a mediados de los 50’s; lo suficientemente bueno como para otorgarle pruebas en Europa (con BRM y Ferrari). Pero declinó las invitaciones y se quedó en casa, levantó su negocio y cuidó de su familia. Alan Stanley Jones nació en Melbourne el dos de noviembre de 1946 y fue inspirado y motivado por su padre para ser piloto. A los 15 era campeón de karting y le iba bien en los Mini y en los monoplaza Coopers pero su progreso se vio interrumpido por la bancarrota de la economía australiana. En 1967 pudo viajar a Inglaterra y parte de Europa y cayó en cuenta de que cualquier futuro en el deporte motor tendría que ser en el extranjero.
En 1970, con 50 libras en su bolsa, arribó a Londres e inició un negocio de turismo. Su novia Bev llegó para ayudarle y después su padre, ya divorciado, también se mudó a Londres para brindarle apoyo moral, muy necesario a la luz del progreso dolorosamente lento de su hijo. Alan no tuvo mucho éxito en la Fórmula Ford y después chocó y se lesionó una pierna en la F-3 manejando un Lotus en Brands Hatch. Finalmente le llegó algo de buena suerte cuando consiguió un asiento patrocinado en F-3 y la primera victoria de Jones en Silverstone en 1973. Tristemente, después de esa carrera Stan Jones murió a los 51 tras un ataque al corazón.
Al año siguiente Alan lo hizo bien en Fórmula Atlantic y logró una entrada a la F-1 con el equipo Hesketh en 1975. Finalizó la temporada corriendo para Graham Hill y obtuvo un sólido quinto lugar en Nurburgring que convenció a John Surtees para contratarlo en 1976. No fue una buena campaña y parecía que sería todo en la F-1.
En 1977 durante el Gran Premio de Sudáfrica, Tom Pryce falleció en el Shadow después de atropellar a un comisario de pista y el equipo contrató Alan como su reemplazo. En ese mismo año Jones y Shadow encontraron la victoria en el GP de Austria. No volvieron a triunfar pero Ferrari le hizo una prueba al piloto australiano para 1978. La ‘Scuderia’ se decidió por Gilles Villeneuve y entonces Alan Jones tocó la puerta de Williams. Llegaron a un acuerdo y durante la temporada, AJ ganó cuatro carreras y finalizó tercero en el campeonato 1979.
En 1980, el australiano y el pequeño equipo inglés eran la combinación a batir y con triunfos en Argentina, Francia, Gran Bretaña, Canadá y EE.UU. Alan Jones se proclamó campeón del mundo. El primer campeón F-1 de Frank Williams, se convirtió en el piloto modelo Williams. “Era un hombre entre los hombres”, decía Frank de él; “Nunca necesitó que se le animara mentalmente porque tenía un carácter muy decidido y optimista. No necesitaba ninguna niñera o alguien que estuviese a su servicio todo el tiempo y así es como debería de ser: Yo no debería de estarle preguntando a los pilotos si están felices, o que alguien les esté cambiando su ropa interior”.
Su temporada como campeón del mundo estuvo plagada de problemas mecánicos, y si bien ganó dos veces y finalizó tercero en la tabla general, el ‘Aussie’ decidió regresar “al mejor país del mundo” y convertirse en granjero. Los tractores no fueron dignos sustitutos y regresó en par de ocasiones -1983 y ’85- pero el Alan Jones que conocía el mundo del automovilismo había sido diluido por las barbacoas y las Foster Lagers.
En 2010 regresó a la Fórmula Uno como comisario FIA y consejero para los Grandes Premios.
