LOS ÁNGELES -- Ya no hay dudas: no fue Marcelo Michel Leaño el del milagro, fue el América, el del efecto Lázaro. Llegó la voz imperativa desde El Nido de Coapa: “Levántate, Chivas y anda”. Y Chivas “andó”, como en el viejo chiste. Pero llegó Querétaro, y el Guadalajara no anduvo más.
Como equipo chico, el Rebaño se trepó a la cresta de la ola que es el América, y ante los Gallos Blancos, sotaneros entonces, regresó a los valles de su mediocridad. 1-0, gol de Jonathan dos Santos, y los queretanos heredaron las profundidades a Tijuana.
Extinguido el conjuro de la camiseta amarilla, agotado el desafío de medirse ante el líder del torneo, y superado el trago amargo de enfrentar al archirrival por antonomasia, el Guadalajara volvió a ser el equipo indolente, tristón, artrítico mental y tácticamente, e ineficiente.
Sí, a Marcelo Michel Leaño se le agotó el discurso, o se le agotó la dotación de sus mitómanas galletitas chinas, llenas de epístolas breves y frases dulzonas e inútiles en la vida diaria. Le dejo al interino de Chivas una de Confucio: “Las desgracias, al igual que la fortuna, sólo llegan cuando las hemos buscado con nuestros actos”.
Es más, le dejo dos reflexiones de Confucio: “Una gran fortuna depende de la suerte, una pequeña de la habilidad”. Tal vez así Leaño entienda que empatar con América fue un chiripazo y no una conquista.
Tal vez incluso, tras sus rotundos fracasos respaldando a Luis Fernando Tena y emperrándose con el Ex Rey Midas, Víctor Manuel Vucetich, tal vez, y sólo tal vez, finalmente, ya aprendió Ricardo Peláez, y por eso insistía y persistía en que Leaño es y será “sólo un interino”.
¿Qué futuro tiene Chivas? El técnico con frases de Instagram, el director deportivo con su santoral portátil, el dueño en las matinés de los cines tapatíos, y los jugadores a puro vodka clandestino, al cancelarles otra vez las Fiestas de Octubre en Guadalajara, consideradas como la cantina más grande del mundo.
Querétaro fue superior. Mientras quiso, tuvo más la pelota. Después del gol, al minuto 48, decidió extorsionar con ese marcador al Guadalajara, que se bebió los últimos vestigios de dignidad que le quedaron tras el empate ante América.
La anotación de Dos Santos desnuda totalmente a Chivas. Muestra la pereza, la indolencia, la tibieza, la pusilanimidad del momento. Ojo: todo ocurre entre siete jugadores rojiblancos, además del portero Raúl Gudiño.
1.- Kevin Escamilla traba a un frágil Alexis Vega en la salida. Le hurta el balón con más fuerza y decisión. El queretano le rebota, más que le entrega, el balón a Kevin Balanta.
2.- El colombiano apenas controla. Alexis Vega quiere enmendar su error, pero, de nuevo, con suma tibieza. Balanta se viste con traje de luces, ejecutando una verónica ante la embestida con el sello de la casa, torpe y fallida, del Pollo Briseño, quien se levanta pero se entume.
3.- Ante la marca del Tiba Sepúlveda, Balanta sirve a Dos Santos, quien ejecuta la machicuepa de recibir, acomodar el cuerpo y rematar a la media vuelta, ante dos espectadores, tiesos, apáticos, sin reacción: Sergio Flores, y Luis Olivas, quien en lugar de barrerse ante el inminente disparo, sólo acompaña, como chambelán de quinceañera, al atacante uruguayo.
El gol convulsionó a Chivas, pero la reacción sirvió de poco, de muy poco, porque además Querétaro le regaló la pelota, le entregó el espacio, y montó la trinchera en el fondo, a resguardar el tesoro inesperado del 1-0, para que, de pulular en el último lugar se colocara de antepenúltimo en la Tabla General.
Aún así, Chivas aprovechó que el adversario se amontonaba en el fondo, pero sin un precepto claro de cómo defenderse. Querétaro, a falta de orden, invocó a la desesperación. Y entonces, apareció Washington Aguerre, quien se sublimó ante disparos de escaso veneno por parte de Uriel Antuna, Miguel Ponce, César Huerta y Eduardo Torres.
Pero, volvieron a ser las Chivas de los últimos torneos. El empate con América fue una mascarada, una mentira para extorsionar con un salivazo de esperanza a su afición, que se creyó la verborrea de Leaño.
“Tenemos unos jugadorazos, tenemos un equipazo”, dijo entonces. Sólo le faltó precisar al “interino” que esos “jugadorazos” sólo se soliviantan, sólo se sublevan ante el América. ¡Bendito Coapa, el altar de los milagros en el futbol mexicano!
Después de enfrentar al América, Leaño puntualizó: “Queremos que la gente que vea los partidos del Guadalajara se sienta dignificada, orgullosa y muy feliz de ver a su equipo jugar”. Supongo que este miércoles por la noche el #FueraLeaño no apareció en redes sociales, porque la holgazanería del equipo, contagió a sus seguidores.
Súbitamente, toda la palabrería que desfiló tras igualar con las Águilas, despareció el miércoles por la noche. Leaño había dicho: “Queremos que este punto valga sumando de a tres contra Querétaro, la afición va a estar contenta porque la afición quiere ver a sus Chivas ganar”. Irrefutable la ley del escupitajo del ridículo.
Queda claro, pero muy claro, que haber sido canchanchán de César Luis Menotti y achichincle de Johan Cruyff le enseñó a Leaño el manejo de las palabras bonitas, pero, ojo, no lo más importante, el manejo de las palabras correctas, oportunas, congruentes y necesarias.
Después del tropezón ante Querétaro, el discurso fue distinto. Atacó al rival por no querer jugar, después de que así se comportó Chivas en el segundo tiempo ante el América. Se quejó de la lluvia, cuando llovió para todos; se quejó del parón de 58 minutos por tormenta eléctrica, cuando el parón fue para todos.
Y este sábado, Chivas recibe al Atlas. Un Clásico genuino. Ya no habló Leaño de sumar de a tres. La mesura viene después de una cachetada guajolotera como la que le asestó Querétaro. Para colmo, los Zorros tropezaron de locales ante el casi desahuciado Puebla, que jugó con un hombre menos.
¿Será que la camiseta rojinegra es capaz de levantar a esos Lázaros rojiblancos, como el milagro de la, por lo visto, bendita camiseta americanista? De ser así, se confirmaría que Chivas ha entrado a la fosa común de los equipos chicos.
LOS ÁNGELES -- Arrastrando lastres de Víctor Manuel Vucetich (un pobre fondo físico), enfrentando taras propias de sus jugadores (el temor a los Clásicos en fase regular), y arriesgando la inestable estabilidad de su sueño hecho chamba, Marcelo Michel Leaño sacó un cero (0-0, marcador final), pero aprobó en el Clásico Nacional.
Chivas fue otro. Y fue mejor. Su jugador no tuvo ese miedo al miedo, con el que se le venía amamantando falazmente en los últimos años. La careta del terror era mito de técnicos aterrorizados.
El Guadalajara jugó bien, fue mejor 45 minutos. Y en el complemento, Leaño tenía en claro que debía arriar banderas, y exigir a los clarines el frenesí histérico de la retirada. Su equipo no tiene el fondo físico para resistir 90 minutos, ni siquiera 70, con la belicosa intensidad del primer tiempo. Y ese problema no puede solucionarse en lo que resta del torneo. A menos que Fernando Signorini juegue a Harry Potter y encuentre una poción mágica.
Chivas mostró los dos rostros de una bestia competitiva: fue un perro insaciable y voraz detrás del balón, y un explosivo talentoso para saber usarlo. Así fue que despojó y maniató al América, y plantó dos posicionamientos de gol, el más claro, lamentablemente errado por Alexis Vega. Quiso ir por el vodka antes de meter el balón.
Y así quedó claro que las jornadas vergonzosas del Guadalajara tienen culpables: jugadores indolentes, indisciplinados, y que ante ellos han pasado técnicos expertos en zurcir calcetines y no en entretejer osadías.
Pero, insisto, a ese ritmo, Guadalajara puede vivir a plenitud 45 minutos, porque los siguientes 45, deberá ir a terapia intensiva, amontonándose desde la periferia de su área, metido en una trinchera y con el Jesús en la boca. Este sábado, ante América, Raúl Gudiño dio su mejor partido, convertido en un rescatista capaz de poner curitas o hacer cirugía mayor.
Y cierto: César Ramos Palazuelos, estuvo, de nuevo, por los suelos. Perdonó rojas claras a Chivas, rememorando cómo ya en dos finales, acuchilló al América, y parece dispuesto a volverlo a hacer.
1.- Debió irse ‘Chicote’ Calderón, por rebanarle la espinillera a Jorge Sánchez, en una plancha involuntaria, pero el reglamento castiga el riesgo y el daño más que la intención.
2.- Y a Miguel Ponce, quien regaló tremendo tratamiento facial y un ‘reiki’ holístico, que hasta las niñas de los ojos de Henry Martín, debieron denunciarlo por toqueteo inapropiado.
¿Y César R. #Porlossuelos? En ese endiosamiento, en esa omnipotencia y prepotencia que le asfixian, decidió que él ve más que el VAR, y él condonó a ambos, cuando las acciones condenaban a ambos.
América no es una virginal beata. Pedro Aquino metió dos codazos a zonas blandas, y Jorge Sánchez recetó tremendo zape, de esos que no duelen, pero sacuden las molleras y la dignidad, en una de las zacapelas que se generaron.
Cuidado: aunque la metamorfosis en Chivas, en lo anímico y en lo futbolístico, es innegable, aún falta saber si es constante y consistente.
1.- Patrocinado, auspiciado y cobijado por el ambiente propio del Clásico Nacional, Leaño convenció a sus jugadores de querer, de poder y de saber cómo ganar este sábado. Pero, ¿fue el ambiente propio de este partido o el bisoño entrenador, el responsable final?
2.- Sin duda hay un avance enorme (habrá que ver si sólido) entre la mejor versión del Chivas de Vucetich y este de Leaño. Ojo, ya quedó comprobado, que en aquellos dos Clásicos en Cuartos de Final, y el paradigma inusual de los chicotazos de Calderón, fueron una flagrante desobediencia táctica a su entrenador.
3.- El verbo endulza; el verbo seduce; el verbo envuelve e incita, pero también cansa, harta. El futbolista, voluble, ciclotímico, sinvergüenza, lo verá como una poderosa arenga en momentos de crisis, sin embargo, cuando retoma el control de su vulgar y tristón entorno de vanidad, hasta la mejor verborrea o locuacidad, enfada. Y si no, pregunten por la relación del vendedor de bellotas, Imanol Ibarrondo, con la selección mundialista en Rusia.
4.- Chivas necesita trabajo. El jugador necesita más herramientas, físicas, futbolistas y estratégicas. En ese sentido, Leaño tiene poco tiempo, pero debe dedicar más trabajo a fortalecer al jugador como parte de un grupo, en la cancha, que a esa retórica sacada del vientre mitómano de las galletitas chinas.
5.- Y esa Espada de Damocles del “interinato”, que casi con histeria proclamó Ricardo Peláez, para no ungir como técnico a Leaño. El término le resta autoridad y personalidad al entrenador ante la turba huraña y reacia que son los jugadores. Interino, en un vestuario, se traduce puntualmente en “no hay pa’más” o “es lo primero que encontramos”.
Para fortuna o infortunio de Chivas, después de enfrentar a Querétaro a media semana, el próximo sábado reciben al Atlas, un Clásico mucho más genuino, aunque menos mercantilista y mediático que contra el América.
Seguramente el Guadalajara llegará con el pobretón brío y el vigor emocional del 0-0 con las Águilas, ante los Gallos Blancos, esos prófugos de las rosticerías queretanas, pero el Atlas será un sinodal más serio, más conflictivo, más exigente.
Ahí podrá verse si el amasiato entre la palabra educada y plagiada del entrenador, y la verdadera redención de los futbolistas, aún sigue vigente en Chivas. O si, la perorata de frases posteadas en Instagram, y la desvergüenza del jugador, ya optaron por el divorcio.
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Como llegue América o como llegue Chivas, el juego involucra pasión y orgullo, y eso ya lo transforma en un escenario completamente diferente. El partido de este sábado está centrado en dos cosas, primero en ver si este América es de verdad un líder general poderoso y con “pasta” de campeón, y segundo, del otro lado, atestiguar si las necesidades pasionales de este juego provocarán, finalmente, que aparezca el mejor nivel de futbol de los jugadores de las Chivas. La tabla no sirve de nada ahora. Tampoco los antecedentes históricos ni lo que se dijo, se acusó y se insinuó en la semana. El juego en especial es único, en lo que ustedes quieran que sea, pero jamás, nunca, “un partido más…”
SAN DIEGO, California.- Podemos empezar por descartar todo: lo que dijo Roger, lo que le contestó “El Bofo”, lo que se acusó y se insinuó de un lado y del otro. Podemos también dejar de lado el momento de uno en la tabla y el del otro en cuanto a una cuestión de nivel futbolístico. Podemos olvidarlo todo. Es un juego diferente, único, especial…
El Clásico Nacional es capaz de muchas cosas, incluso de “purificar” lo que parece impuro, y también de “entorpecer” lo que parece un paso seguro. América y Chivas se juegan demasiado este sábado. Los dos lo saben bien, pero parecen dispuestos a eludir y a repartir responsabilidades.
El América es favorito, algunos dicen que un “claro favorito”. La realidad es que no hace falta recordar que el semblante de su temporada es diferente, aunque a decir verdad, apenas la semana pasada, en Toluca, fue probado en un nivel más exigente, y la realidad es que falló. Chivas no supone ser un rival del tamaño que afrontó en La Bombonera, pero el juego sí. El clásico involucra una pasión y una presión que cambia las condiciones del partido y que debe cambiar también los niveles de futbol del equipo de Santiago Solari.Veremos si es para bien o para mal.
Jugar con Guadalajara, como este Chivas, no es un partido cualquiera, y exigirá que el América esté atento, que no se confíe y que genere el futbol necesario para corroborar que está en una posición de privilegio.
Y de Chivas…¿Qué podemos y qué debemos esperar? Yo creo que lo único que realmente debe ocurrir es que los futbolistas entiendan lo valiosos que son, y que solo ellos pueden transformar el presente del club. Se puede hablar de Vucetich, de Michel Leaño, de Peláez o del dueño Amaury Vergara, pero ellos tienen la capacidad de llegar al nivel futbolístico para el que estaban valorados cuando fueron contratados o cuando llegaron al primer equipo del Guadalajara. Todos creemos que hay más futbol en Chivas del que han demostrado hasta ahora. Es tiempo de enseñarlo.
El Clásico es un “purificador” en muchos sentidos. Puede mostrarnos el verdadero valor de un América como líder general. Puede también descubrirnos, finalmente, a ese Chivas que se planteó como un equipo de protagonismo y de buen futbol. El Clásico Nacional puede ser muchas cosas, pero nunca un partido cualquiera, uno más, ni tampoco solo tres puntos. El clásico deja un precedente para quien lo que gana y para quien lo pierde.
@Faitelson_ESPN
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LOS ÁNGELES -- Chivas resucitó un Clásico Nacional que agonizaba. Éste, el del Torneo Apertura 2021, que fallida, burda y mentecatamente es llamado #GritaMéxico, gracias a las neuronas fundidas de la Liga MX.
Un América vapuleado por Toluca (3-1), y un Guadalajara vistiendo harapos de gloria con un chiripazo del Canelo Angulo al ’89 ante Pachuca, atraían tanto como los amaños publicitarios del Canelo Álvarez.
Pero descastar al Ex Rey Midas luego de su mejor racha con Chivas (cuatro juegos sin perder) despertó el belicoso morbo de que este Clásico Nacional oculte una sorpresa, detrás del ratón bibliotecario y futbolero, Marcelo Michel Leaño, quien hereda (“¡Interinamente!”, vocifera Ricardo Peláez), el silbato, la cruz y la cachucha de Víctor Manuel Vucetich.
Asegurando que es hijo putativo de Menotti, Cruyff y Bielsa, tal vez Leaño pretende culparlos anticipadamente de cualquier desaguisado, más allá de una innegable obsesión por hurgar en todos los estilos, formas y conductas de diferentes entrenadores de futbol. Estudioso es.
Por lo pronto, una de las frases del técnico de Chivas (“¡Interino!”, dixit Peláez) se contrapone con los preceptos de sus tres gurús o mentores: “La jugada de gol no se busca, aparece. No nos desesperemos”, habría gritado Leaño en el entrenamiento del miércoles, según reporta José María Garrido en su cuenta de Twitter.
Si se entera de este enunciado de Leaño, El Indiecito Santiago Solari, seguramente le bajará tres rayitas a los estertores de preocupación por enfrentar al Guadalajara de un tipo obsesivo del estudio del futbol, desde hace más de 15 años, aunque sólo cumpla 34.
Por otro lado, lamentable la mudez del Guadalajara en los escarceos de batalla previos a este Clásico. De hecho, lamentable para ambos equipos.
Chivas hace años que no tiene un referente. Hace años que no tiene un personaje con autoridad moral y futbolística que levante la voz en el púlpito de las redes sociales. El equipo más popular de México ha sido castrado.
Esta semana, ante las bobaliconas bravatas del fallido actor de películas para adultos, Roger Martínez, debió salir al paso el Bofo Bautista, un jugador surgido de los afortunadamente ya desaparecidos Tecos, con una jornada memorable en Chivas, con título de Liga y página de oro en la Copa Libertadores, pero que tiene el récord mundial de ser el futbolista titular de una selección nacional con menos metros recorridos en una Copa del Mundo, la de Sudáfrica 2010.
Así las cosas: tira la piedra un jugador colombiano que varias veces dijo que quería salir del América, que repudió a El Nido en su momento, y le contesta el jugador que en su segunda etapa en Chivas, según lo reconoció el mismo Jorge Vergara, fue “el error más grave y más caro que cometí”.
De cualquier manera, Chivas avivó una hoguera que apenas chisporroteaba. El Clásico de este sábado se endulza –o se amarga–, por el tan ajado dicho de que “equipo que estrena técnico, gana”, que no pasa de ser una manifestación suburbial de la desesperación.
América es líder. Y es favorito. Más allá de la humillación global que le propinó Toluca, El Indiecito Solari ya contará con sus mejores jugadores, y se le acabó el pretexto de que estaban cansados después de eliminar al Philadelphia Union de la MLS.
Es decir, ahora sí, Santiago, a ver si ya se embala tu equipo.
Y para marcar diferencia, en la semana, Emilio Azcárraga Jean se arrimó a El Nido. Ahí hay una gran desigualdad. Y otra ventaja, sin duda, para el americanismo.
1.- Es decir, si Emilio se apersona en Coapa, todos se sienten intimidados y bendecidos. El dios de sus salarios acudió a darles unos latigazos despiadados con su silenciosa presencia.
2.- Y si en Chivas se aparece Amaury Vergara, los jugadores se acercan para saber qué recomendaciones de películas y series les puede hacer, o reflexionan con algo así: “Nos viene a vender polvitos”. Nada que ver con la imponente personalidad de su padre.
Pero si bien América es el ungido por los apostadores, Chivas aún tendrá argumentos. Más allá de lo ocurrido en los Cuartos de Final, donde con tres chicotazos de Cristian Calderón eliminan a las Águilas, que, después quedó claro que fueron dos golondrinas sin verano, esta vez no mostrarán el pánico que en la fase regular evidenciaron con Luis Fernando Tena y el mismo Ex Rey Midas.
De ocurrir, que por primera vez en los últimos dos años, en fase regular, Chivas no desfallezca de miedo, como ninfa secuestrada, deberá agradecérsele ya a Marcelo Michel Leaño. Fuera de ese doble accidente en Cuartos de Final, el Rebaño ha sido una dócil, servil y sufrida víctima dispuesta al sacrificio.
La afición rojiblanca, fiel, sólida, a pesar de los naufragios recurrentes del Guadalajara, seguramente escoltará al equipo en la Ciudad de México, y de pasadita podría urgir a Leaño y sus corderos a que por lo menos dignifiquen su oficio, la camiseta y el privilegio de jugar el Clásico Nacional.
Al cierre de este Blog, con menos lectores que victorias de Chivas en el torneo, todo indicaba que Oribe Peralta iría en el ataque rojiblanco. Es decir, la esperanza de gol del Guadalajara está en los pies y la mollera de un tipo que aún no se despoja del plumaje del americanismo. Es decir, si Jesucristo jugara futbol, estaría yendo al ataque con Judas Iscariote.
Dicen allegados a Chivas que ya Leaño envejeció tres años en los últimos tres días. Ha visto más videos de su equipo y de América en esta semana, que las películas que ha visto Amaury Vergara de Alfonso Zayas, Rafael Inclán, y la saga de mujeres dedicadas al que dicen es el segundo oficio más antiguo del mundo.
Al final, entre los balbuceos de Roger Martínez, las bofas respuestas de Adolfo Bautista, la exaltación de Leaño, los espectros del Toluca, y esa aberrante y bufonesca filosofía de “la jugada de gol no se busca, aparece”, y que el América acaparó los 60 mil asientos disponibles para este Clásico, súbitamente, el Lázaro de todos los Clásicos se salió de su tumba. Si esta vivo o si sólo es un zombi, se sabrá este sábado por la noche.
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Marcelo Michel Leaño, la versión urgente de Scherezada
LOS ÁNGELES -- Acechante. Puede ser un agravio o un elogio. Describir así a Marcelo Michel Leaño implica ambas acepciones y sin ninguna excepción. Acechante.
Desde su reincorporación a Chivas, habíamos advertido que no se detendría hasta hacerse cargo del primer equipo. “Es un interinato”, insiste Ricardo Peláez con sobada y curiosa persistencia.
Se había reiterado también que Leaño había saltado del sillín de jefe de Fuerzas Básicas al aposento administrativo de Amaury Vergara. El dueño de Chivas acudía al palco del estadio y el futbol se revelaba ante sus ojos como un Cubo de Rubik a un daltónico.
Y Leaño se convirtió en sus ojos, porque el dueño ve pero no observa el futbol. Se convirtió en sus neuronas, porque Amaury ve la alineación, pero le es ininteligible el armado del futbol.
Y obviamente entre susurro y susurro, entre cuchicheo y cuchicheo, esta moderna Scherezada de fábulas futboleras se acercó al banquillo más codiciado e incómodo, bajo cualquier circunstancia, en el futbol mexicano.
Desde el palco principal, rodeado de lisonjeros, Amaury observaba a sus peones correlones, y, entre bostezo y bostezo, sólo entendía el veredicto del marcador. Los despropósitos de Víctor Manuel Vucetich para Vergara eran como la enigmática Hipótesis de Riemann, pero Marcelo Michel Leaño se lo simplificaba en un dos más dos.
Acechante, pues. No alcanza para intitularlo como advenedizo, porque en la decapitación de Víctor Manuel Vucetich tuvieron mayor incidencia las estulticias del mismo técnico que las conclusiones del analista de cabecera de Vergara.
Marcelo Michel Leaño asegura que domina cuatro idiomas y que quiere perfeccionar un quinto: el del futbol. Le agregaría un sexto: el de la seducción. De repente, un día, soltaba expresiones como: “Hoy hablé con El Flaco (César Luis) Menotti”, o “estoy en contacto con el CEO del Ajax, Edwin Van der Sar”. Y lo mejor de todo, o lo peor de todo, es que no miente.
En una entrevista con Graciela Reséndiz para ESPN, Menotti viste de gala la personalidad de Leaño para hacerse cargo del equipo. Elogia su preparación, su perseverancia, su tesón, y la más puntual de las aseveraciones del argentino es que se ha preparado siempre para ser entrenador.
Más allá de esa docencia al lado de Menotti, como su alumno y su chofer, Leaño tuvo oportunidad de aprender, tal vez mejor que el mismo Amaury, los poderosos atributos de vendedor del mismísimo Jorge Vergara, y en ese delirio de esponja, trataba de absorber cada vocablo de Johan Cruyff durante su fallida gestión con el Guadalajara.
Su personalidad como técnico es un conjunto de parches selectivos. Es un rompecabezas incongruente de ideas congruentes tomadas de otros tipos con los que ha charlado, y de más del centenar de libros de futbol que ha leído, o del desparpajo con el que interroga a otros entrenadores.
Como puede verse, el compendio futbolero de Leaño es poco común, más allá del hecho de que jamás jugó al futbol, lo cual no debe ser un obstáculo, para la habilidad eventual de “gerenciar” las habilidades de jugadores refunfuñones y volubles.
Recuérdese que ya hay un largo historial de técnicos exitosos que nunca fueron futbolistas: José Mourinho, Claudio Coutinho, Arrigo Sacchi, Carlos Alberto Parreira, Rafa Benítez, entre muchos otros, y hasta algunos modestos, conocidos en el medio mexicano como Sergio Markarián, Ariel Holan y Nicolás Larcamón, entre otros.
Ojo: estos nombres no garantizan que Leaño pueda tener esos alcances, pero ratifican algo: aquel que no ha pisado cancha profesionalmente sabe que debe esforzarse aún más para conocer esos pequeños y discretos secretos de una cancha de futbol.
¿Por qué la insistencia de Peláez en aclarar que Leaño es sólo un interino? Porque, pase lo que pase, el provisional técnico de Chivas no quiere perder su puesto si los resultados no se dan. Ocurre en el futbol mexicano que aquellos que saltan al interinato después terminan saliendo de los clubes por la puerta de atrás, inevitablemente. Él quiere seguir en Chivas.
Recuérdese que la familia Leaño ha estado vinculada al Guadalajara desde hace decenios. En el acta constitutiva de la Promotora Deportiva Guadalajara, que presidía Salvador Martínez Garza, aparecían los nombres de Juan José y Antonio Leaño, los dos personajes que fundaron y desarrollaron a la Universidad Autónoma de Guadalajara.
Incluso, Martínez Garza estaba casado con una hermana de los Leaño, y sus hijos, hoy propietarios de Akron, llevan esa misma sangre, y en su momento, hubo incluso una propuesta para inversión en el Guadalajara, en la mesa de Jorge Vergara.
En lo futbolístico, el bautizo de fuego para Marcelo Michel Leaño es inmejorable: las Águilas del América. A los 34 años dirigirá a un equipo en crisis ante el líder del torneo, y además el contrincante por antonomasia de Chivas.
¿Está preparado para la cita? Vale decirse que para este citatorio, Leaño se ha venido preparando toda su vida.
Desde el interior del club se afirma que el interino ha visto más veces los juegos de Chivas que el mismísimo Vucetich cuando estaba al cargo, o que el director deportivo Ricardo Peláez. Sus anotaciones sobre cada jugador del Guadalajara son más puntuales y exactas que los registros médicos y futbolísticos que tiene el mismo club.
Y desde el interior del equipo se afirma que Leaño ha revisado los videos del mejor América de Santiago Solari. No el equipo que fue arrollado por Toluca el fin de semana pasado, sino el de sus momentos más sobrios y dominantes.
Tal vez, Leaño se ampara en uno de los fundamentos de Cruyff: “Las fortalezas de tu adversario muestran más sus puntos débiles, que sus mismas debilidades”. Y además, sabe que el sábado recibirá a la más poderosa versión de un América herido por Toluca.
Obviamente, conocer en detalle al adversario y a su propio plantel no es ninguna garantía. En la cancha de futbol se construyen y se destruyen fantasías; sin embargo, Chivas ganará en congruencia.
De entrada, seguramente, Leaño pondrá en la posición correcta a sus jugadores. Y pondrá en la cancha a los mejores en actitud y aptitud para el desafío, sin dejarse llevar por cualesquiera que hayan sido las extrañas divagaciones que tenía Vucetich.
Y detrás de ese ajado, sobado y encanecido dicho de “equipo que estrena técnico, gana”, la realidad es que los mismos jugadores de Chivas, expuestos, exhibidos, ridiculizados, inoperantes, a veces por los delirios del mismo Vucetich, querrán dar el juego que los congracie, los redima, los exculpe y los indulte ante su afición y su directiva.
Y claro, hay otro Marcelo Michel Leaño detrás del biombo. En Necaxa, donde tuvo un arranque promisorio, eligió, equivocadamente, solidarizarse con el grupo de jugadores extranjeros contrapunteado con el grupo de jugadores mexicanos. No fue capaz de conciliar entonces.
Ahí hay una lección agregada. La solidaridad suya debe ser generalizada para que sea correspondida. Si empieza, como Vucetich, a elegir favoritos y mimados, encontrará, nuevamente, el fracaso.
Pero, eso, seguramente ya lo sabe. A los 34 años va a equivocarse aún muchas veces, pero, en ese puesto de técnico de Chivas, interino o no, ya no puede ni debe equivocarse en lo que se ha equivocado ya otras veces.
Acechante, pues, le queda claro: entre la oportunidad y el oportunismo, sólo existe la cero tolerancia.
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Vucetich no pudo. Es una fría y tajante realidad. El famoso entrenador ha fracasado a manos, y a los pies, de un grupo de futbolistas que ya ha consumido otros entrenadores y que no parece entender ni la responsabilidad ni el privilegio que significa vestir la camiseta del Club Deportivo Guadalajara. ¿Qué sigue ahora? ¿Otro más? ¿Mohamed? ¿Alonso? ¿Osorio? ¿El ‘Jimmy’ Lozano? Entiendo que Amaury y Peláez deban seguir buscando, pero los problemas de Chivas no se solucionan con la salida de Vucetich. Apenas empiezan…
SAN DIEGO, California.-En la mitología griega, el poderoso “Rey Midas”, que era capaz de convertir en oro todo lo que tocaba, murió solo y de hambre.
Las ultimas horas de Víctor Manuel Vuectich en Chivas debieron ser duras, supongo, para todos: para el grupo futbolistas que, en su incapacidad, ha “consumido” a otro entrenador, esta vez, uno de carácter legendario para el futbol mexicano; para los directivos, que confiaban en que la relación con Vucetich sería larga y fructífera; para los aficionados del Guadalajara, que juraban y perjuraban que después de una intensa búsqueda, éste era el personaje que iba a devolver al club a los sitios donde su historia indica que debe competir y para el propio Vucetich, cuya llegada a Chivas significaba la culminación de una maravillosa trayectoria en el futbol.
Un par de torneos después, la realidad es fría y tajante: Vucetich no pudo. Vucetich se fue, lo “fueron”…
Y puede que los tiempos involucren algo de polémica. Chivas había ganado 8 de los últimos 12 puntos en disputa y en medio de ello, se había atravesado una fecha FIFA que parecía darle más espacio para tomar la decisión adecuada. No conforme con eso, el siguiente juego del equipo es en el sábado, Estadio Azteca, ante el América, en el Clásico Nacional. A pesar de todo de ello, de la mejora en cuanto a la recaudación de puntos y del hecho de que el siguiente juego involucra una condición enteramente pasional, Chivas parecía incapaz de encontrar una faceta futbolística que le diera esperanza hacia el futuro. Chivas jugaba a poco por no decir a nada, los triunfos ante el Necaxa y el Pachuca involucraron tanto aspectos fortuitos como emocionales.
Por un lado, nunca debe ser sencillo despedir a un entrenador, mucho menos a uno del conocimiento, de la experiencia, de la personalidad y de la educación de Vucetich. Por el otro, es evidente que no existían argumentos futbolísticos para mantenerlo.
En medio de ello, están y estarán siempre los futbolistas, el factor más importante del juego, del desenvolvimiento y resultado de un equipo. Este grupo de jugadores ha vuelto a arrojar dudas sobre su capacidad para rendir al máximo nivel en una camiseta de la exigencia deportiva y pasional de las Chivas.
¿Qué o quién sigue? No es una decisión sencilla de tomar. Los directivos creen, como es normal, que han invertido otra vez para confeccionar un equipo que pueda acercarse a competir por el título de la Liga. Los aficionados están desesperados.Matías Almeyda, al “ángel milagroso” al que siempre acuden los “fieles” del club cuando hay una crisis, está ocupado en la MLS y se ha descartado él mismo para volver en este instante. Antonio Mohamed , otro de los nombres que se perfilaban, me ha dicho, desde Argentina, vía WhatsApp, que nadie le ha llamado. La lista de candidatos de Ricardo Peláez, en apariencia, también destacaba al uruguayo Diego Alonso, al colombiano Juan Carlos Osorio y al joven mexicano Jaime Lozano. Todo indica que Marcelo Michel Leaño, el encargado de las fuerzas básicas, se hará cargo de los entrenamientos de este lunes y de la preparación del equipo para el choque ante el América.
Vucetich no pudo…La cuestión es: ¿Quién puede? ¿Quién puede con un grupo de futbolistas que no alcanza a entender ni la responsabilidad ni el privilegio de jugar para un club como las Chivas ? Si ellos no reaccionan, si no cambian, no pasará nada con el que venga mañana o el que aparezca en un par de meses. Y es que este Chivas se ha dado el lujo de “matar” de “soledad” y de “hambre” al propio “Rey Midas” del futbol mexicano…
@Faitelson_ESPN
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No, no lo creo y estoy seguro de que no hay nadie que sea capaz de asegurar que así sería. Los resultados no llegan, es verdad, pero sigo pensando que Chivas tiene al mejor entrenador posible y que el plantel, sobre todo esos futbolistas que llegaron del “exterior” para reforzar al Guadalajara, no han terminado por funcionar ni por entender lo que verdaderamente significa esta camiseta rojiblanca. Chivas sigue inmerso en una irregularidad tanto de funcionamiento como de resultados mientras el calendario avanza, las oportunidades se pierden y el Clásico ante el América se aproxima. Cambiar de entrenador sería la forma tradicional de actuar. Creo que este Chivas va a hacer lo contrario. Veremos hasta donde aguanta ese hilo que, como todos sabemos, suele cortarse por lo más delgado...
SAN DIEGO, California.- No creo que haya alguien que pueda asegurar que sin Víctor Manuel Vucetich, Chivas resolverá todos sus problemas, jugará mejor al futbol, se meterá los puestos más altos de competencia y contenderá por el título de la Liga.
Chivas sigue teniendo al mejor entrenador posible y Chivas sigue inmerso en un marasmo futbolístico que, en gran parte, obedece a la incapacidad de estos futbolistas de rendir de acuerdo a las expectativas, y al precio, que significó su llegada al Club Deportivo Guadalajara. Los futbolistas de Chivas han fallado en la exigencia protagónica de la camiseta. La mayor parte de esos jugadores fueron mejores en sus equipos de origen, prometían mucho más cuando el club decidió contratarlos. Han fallado.
Vucetich no ha encontrado las formas adecuadas para que el equipo tenga mejores resultados, a pesar de que ha buscado por todas partes, modificando las alineaciones y tratando de encontrar los parados y la táctica adecuada. En los dos últimos dos torneos, ha empatado casi el 50 por ciento de sus juegos (47%). Al final, queda la idea de que este equipo no tiene gol. En ese trabajo, han quedado en deuda varios, empezando por JJ Macías, quien se marchó al finalizar la campaña anterior dejando un sendero vacío cuando era una de las grandes “joyas” de la cantera rojiblanca y continuando con nombres como el de Alexis Vega, Uriel Antuna, Ángel Zaldívar, Jesús Godínez y Ronaldo Cisneros. En plena crisis tras la época dorada de Matías Almeyda, Chivas se ha dado el lujo de desprenderse de Macías, a préstamo con el Getafe de España y de vender a Alan Pulido, cuando justo había resultado campeón de goleo.
Este mismo grupo de futbolistas, algunos nombres más, otros menos, han “consumido” ya a tres entrenadores en los últimos años, empezando por José Saturnino Cardozo y siguiendo por Tomás Boy y Luis Fernando Tena. ¿El turno ahora es de Vucetich?
Es una realidad que los tiempos y las maneras competitivas han cambiado en el futbol mexicano. Las nóminas de los clubes se han llenado de futbolistas extranjeros y los equipos más ricos suelen tener dos o tres jugadores de alto nivel por cada posición. Chivas no es un equipo pobre. Está respaldado por una organización donde el dueño, Amaury Vergara, parece haberle dado todo lo que pedían sus aficionados: al mejor director deportivo posible, Ricardo Peláez, al mejor entrenador disponible, Vucetich, y una poderosa inversión, calculada en 40 millones de dólares, para reforzar al plantel. Es verdad que Chivas no tiene a los mejores futbolistas mexicanos posibles. Los mejores que están regados por algunos equipos de la Liga MX que no se los venden o que les colocan precios inaccesibles. Algunos más están en Europa. Pero, al final, permanece la idea de que Chivas tiene un plantel para jugar y ofrecer mejores resultados de lo que ha recabado hasta ahora. El hilo siempre suele cortarse por lo más delgado cuando se trata de una crisis en un club de futbol y Vucetich parece “listo” para ser “el sacrificado”, cuando la realidad es que nadie parece tener una “varita mágica” que resuelva los problemas del Guadalajara.
No hay nadie. No creo que hay alguien que sea capaz de asegurar que sin Vuectich, Chivas estará mejor de lo que está ahora, pero ustedes saben cómo suelen terminar estas historias en el futbol mexicano.
@Faitelson_ESPN
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El #FueraVuce lo firma hasta el mismísimo #ExReyMidas
LOS ÁNGELES -- #FueraVuce dejó de ser un reclamo. Hoy es una súplica, es un gemido de urgencia. De ser una interpelación, un reclamo, el #FueraVuce pasó a ser la vocecita rendida de la desolación.
Pero son aullidos de una afición ninguneada, marginada, ignorada. El dueño de Chivas, Amaury Vergara, con su Kool-Aid naranja en la mano, le responde: “Compren más camisetas”. Él engorda sus finanzas y la afición enflaca sus esperanzas.
Y el #ExReyMidas ha hecho de la mentira su credo. Sus declaraciones son una ofrenda al descrédito. Habla como un profeta y actúa como un hereje de su propio dogma.
1.- “Es una desventaja dirigir sólo mexicanos”. Al ninguneo hacia la afición agrega el ninguneo a sus jugadores. Hay quien endulza su vida con sal. Cría cuervos...
2.- Tras el narcótico en el 0-0 con Pumas, Víctor Manuel Vucetich aún se atreve a dar el mexicanísimo dedazo de atole en el hocico a su turba rojiblanca. “Vamos por el camino correcto”. El fracaso tiene muchas rutas, él descubrió la suya. Copyright del suicidio. Thelma ya encontró a Louise.
Vanessa Martín le musitaría al #ExReyMidas: “No reces si la fe ya no te importa”. Pero el técnico de Chivas se empeña en clonar su propia desgracia. La venera tanto que se le ha convertido en obsesión el reeditar su liturgia.
Cierto: los jugadores tienen su responsabilidad. Y también Ricardo Peláez, quien ha basureado ya su santoral portátil. Hasta San Cucufato murió de trombosis en los testículos.
Porque la culpa es un pastel amargo y hediondo, del que tragan todos, aunque Vucetich insista en servirse la rebanada más grande, y aunque Amaury Vergara navegue en la placidez insana e insalubre del heredero incómodo e incomodado por la herencia, anestesiado por el indulto del ignorante.
Los primeros sentenciados fueron los jugadores. “Artistas del balón”, se llaman entre ellos, cuando liban hasta la enajenación con vodka con tamarindo, o se trepan a jaripeos a deshonrar canciones de olvidables bandas, o cuando se dan una encerrona clandestina y terminan envueltos en crímenes de orden sexual.
Pero, en los últimos juegos, parecen salir redimidos, arrepentidos, contritos, a la cancha. A veces con esfuerzo bruto, como bestias de carga, dispuestas a desquitar el opulento jornal, y le agregan un poquito de ese talento que los hace distintos. Se ve que quieren, se ve que saben, se ve que pueden. A veces.
Sin embargo, es evidente que llevan un lastre a cuestas. El librito miedoso y amedrentado del #ExReyMidas. Ellos, en su prolífica imaginación y la crueldad de sus fantasías, se sienten Fórmula Uno, pero además de sus disparates emocionales, Vucetich les pone freno de mano.
Para el técnico de Chivas, el fracaso hiede menos cuando el empate maquilla una derrota. Y eso en Chivas ocurre con frecuencia. Vaya, ocurrió ante Necaxa. Ese 2-1 era tan flácido como victoria, que provocó las reverberaciones del #FueraVuce. Nunca antes un triunfo cotizó como eunuco.
Cierto, este Blog, con menos visitantes que minutos de Fernando Beltrán en la cancha, debió ser escrito el domingo por la tarde. Estaba seguro que, tras el horrendo empate con Pumas, ni Peláez ni Amaury permanecerían callados. Me equivoqué.
Pensé que ocurriría el lunes por la tarde o noche. Que ambos, directivo y dueño, ofrecerían soluciones, movimientos drásticos o al menos una lacrimógena, voluminosa, estéril y farsante disculpa. Sí, me equivoqué de nuevo.
Lo cierto es que ambos, Peláez y el Júnior, han hecho de la quietud, la parsimonia, la pasividad, el ocultamiento, el refugio opiáceo del valemadrismo. Han hecho del secretismo un acto de sincretismo de su responsable irresponsabilidad.
O tal vez, ellos, y sólo ellos, y únicamente ellos, se creyeron eso de “vamos en la dirección correcta”, una línea que hubiera enriquecido el diálogo final de la película de Thelma y Louise, que de este tema, seguro, Amaury sí sabe, aunque no sé si lo entienda. ¿Lo recuerda Usted?
- De acuerdo, escucha. No nos dejemos atrapar.
-¿De qué hablas?
- Sigamos adelante.
- ¿Qué quieres decir?
- ¡Sigue!
- ¿Segura?
Y siguen. Peláez y Amaury a bordo del convertible, de modelo obsoleto, del #ExReyMidas. “¡Sigue!”, “¡Seguro!”. El abismo es infinito.
Por eso, ese #FueraVuce, que pasó de reclamo a súplica, nació, creció y murió, en las gargantas inútiles, estériles, de las redes sociales y de la afición.
Y entre el confuso desplante de Vucetich, con hechos irrefutables, y entre el cinismo y la gallardía, él mismo firma ese pliego petitorio de su despido.
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LOS ÁNGELES -- No se espante. No es un texto o una reflexión más, desenfrenada, entre la vorágine e histeria bobalicona, porque los estrellados de la Liga Mx perdieron ante los estrellados de la MLS. No, esto es –o intenta ser— sobre algo más puntual.
Mientras el futbol mexicano padece por #ElGrito, la USSoccer intenta ampliar su mercado entre los inmigrantes hispanos, y les tira un anzuelo apenitas oculto bajo el apetitoso chantaje de la identidad.
Estados Unidos se prepara para la eliminatoria mundialista intentando reclutar seguidores entre los hispanoparlantes. “Sólo Pa’lante/Only Forward”. Así, bilingüe, la campaña.
Cierto, el estratagema no va a encontrar eco cuando EEUU juegue de visitante. De hecho, eso, a USSoccer no le importa. Pero sí, pretende crear una filiación, un sentimiento, entre el aficionado al futbol que radica en Estados Unidos.
La frase, corta, mocha, casi como un apócope de la idea completa, es un sentimiento del migrante. “Sólo para adelante; para atrás, ni para tomar impulso”, es un refrán popular que pretende encomiar la lucha diaria. Un credo de la resiliencia.
Gracias a este oficio, he podido cubrir las eliminatorias de la Selección Mexicana para Copa del Mundo desde el proceso para el Mundial de 1994. En 1986, México fue anfitrión, aunque pude seguir parcialmente sus giras de preparación, y, para 1990, ya se sabe, México estaba castigado por los infaustos cachirules.
Estas vivencias me han permitido conocer y entender esa simbiosis que provoca la selección mexicana en Estados Unidos. En un país con una poderosa y asombrosa heteroetnicidad, hay quienes la aman y quienes la detestan.
Nadie podrá negarme lo siguiente: el Tri es la Selección Nacional de futbol de mayor impacto en Estados Unidos. Sí, se siente como en casa. Donde se pare, juega de local.
Estados Unidos podrá no llenar estadios siempre que juegue, ni generar ratings de escándalo, ni desencadenar compras de camisetas, como si lo hace México. Y eso preocupa a la USSoccer. Eso explica la ingeniosa campaña de “Sólo Pa’lante/Only Forward”. Así, bilingüe.
Vamos, para que quede claro, la Selección Mexicana tiene más patrocinadores exclusivos en Estados Unidos que el mismísimo equipo de muchas barras y pocas estrellas. Dicho está hasta el cansancio, el Tri es el único combinado, en el mundo, que tiene patrocinadores distintos, poderosos, millonarios, en dos países.
Obviamente, bajo la bendición de la rivalidad deportiva, bajo la sacralización del futbol, México genera todo tipo de pasiones en ese universo heteroétnico que son los corazones futboleros de los habitantes en Estados Unidos.
México es abucheado por aficionados centroamericanos y sudamericanos cuando enfrenta a Estados Unidos. Tan genuino como justificable. Ojo, eso ocurre también, pero en menor proporción, cuando hay un adversario distinto al Tri.
Incluso, en esos periplos por prácticamente todos los estados de la Unión Americana, también ha sido posible detectar que muchos migrantes y descendientes de migrantes, tienen a EEUU como su segunda selección, después de la de su país.
Ojo: esto ocurre también en familias mexicanas. Incluso, mexicanos de segunda o tercera generación de migrantes, son fervorosos seguidores de la Liga Mx, de Chivas o América, pero apoyan a la selección estadounidense, e incluso, prefieren que les narren los partidos en inglés.
¿Por qué ocurre? ¿Empatía? ¿Agradecimiento? ¿Mimetismo? ¿Afecto? ¿Integración? ¿Genuinidad? ¿Escapismo? ¿Lealtad? Tal vez todas esas razones y alguna que otra más que se me escapan.
Pero, precisamente, sobre ese universo heterogéneo étnico, futbolero y pasional, enfila bayonetas Estados Unidos con esta nueva campaña de “Sólo Pa’lante/Only Forward”. Así, bilingüe.
Por eso, insisto, mientras la Federación Mexicana de Futbol se constipa y se sofoca, cuando aparece #ElGrito, como ocurrió incluso en el juego de los estrellados el miércoles por la noche, la USSoccer intenta, técnicamente, extorsionar sentimentalmente a cada hispanoparlante fanatizado por el futbol.
Es simple: este moderno Flautista de Hamelín intenta secuestrar a todo aquel aficionado al futbol, para que después de su selección nacional, se vuelva un devoto de la selección estadounidense. Y esto, créame, ya existe.
“Sólo Pa’lante/Only Forward”. Así, bilingüe. Va destinado a un volumen impresionante de hispanoparlantes, que, obviamente, hacen del futbol su primera religión en deportes.
Y ese “sólo pa’lante”, es un código de barras del esfuerzo del migrante, que compite con el histórico “sí se puede”, lema de la Unión de Campesinos, creado en 1972 por Dolores Huerta, a raíz de la huelga de hambre de 25 días emprendida por el activista César Chávez, en la pelea por los derechos de los trabajadores agrícolas.
En Estados Unidos, sin contar Puerto Rico, hablan español en su casa, 42 millones de personas de cinco o más años de edad según diversos estudios, y sin contabilizar en algunos casos, los indocumentados, y sin contar además, quienes hacen del español su segunda lengua.
En 1990, 17.3 millones de personas hablaban español en su casa y en 2019, la cifra creció a 42 millones de personas. Obviamente la mayoría son mexicanos, y ese mercado también interesa a USSoccer, aunque la selección estadounidense sea su plato de segunda mesa. Todo suma.
¿Esto va a desplazar a México como el futbol de mayor impacto en Estados Unidos de manera inmediata? Imposible. Sin embargo, la estrategia de “Sólo Pa’lante/Only Forward”, que ha iniciado la federación, pretende ir infiltrando la semilla de simpatía hacia su selección nacional.
Y sí, México, en tanto, lidiando con #ElGrito que, insisto, se presenta en una noche más de folklore, más de diversión, más de relajamiento, que de competencia aguerrida, donde se entiende, aunque no se justifique, que se pretenda inquietar al arquero rival.
Y mientras #ElGrito se empodera y se apodera de espacios, Estados Unidos sigilosa, subrepticia, subliminalmente, empieza a susurrarle al oído a ese mismo insurrecto aficionado mexicano, en español, “Sólo Pa’lante”.
La rivalidad entre ambos universos futboleros existe, es evidente. Le cito sólo tres ejemplos de ello.
1.- MUNDIAL 2002…
Estadio de Jeonju en Corea del Sur. Estados Unidos vence a México 2-0. Jim Moorehouse, director de comunicaciones de la USSoccer, un tipo cordial, amable, servicial, voltea puntualmente hacia este reportero en la tribuna de prensa, y le dedica esa vehemente e inconfundible señal, lanzando los puños hacia el frente y encogiendo los brazos con violencia a la altura de la cintura. Sí, me quiso decir eso que Usted se está imaginando: “Nos los chin…”.
2.- COPA ORO 2011…
Rose Bowl de Pasadena. México perdía 2-0 y ganó 2-4, con aquel esplendoroso gol de Giovani dos Santos humillando a Tim Howard, como protagonista. La ceremonia de premiación se lleva a cabo en español. El mismo Howard, entripado ya por la burla de Gio, estalló: “La Concacaf debería avergonzarse (del protocolo en español). Ha sido una (…) desgracia que la ceremonia fuera en español. Puedes apostar tu (…) a que si la ceremonia hubiera sido en México, no habría sido en inglés”, dijo rubicundo y furibundo.
3.- COLUMBUS 2005…
En las entrevistas previas al choque entre México y EEUU, que terminaría 2-0 a favor del local, el emblemático Landon Donovan dio dos versiones sobre este juego. A los reporteros mexicanos les habló de un juego difícil. A los reporteros, en inglés, les dijo: “quiero humillarlos (a los futbolistas mexicanos), quiero verlos de rodillas, quiero verlos sufriendo, quiero verlos llorando”, con evidente rabia, en la voz y en el rostro.
Pero, el mismo Donovan, terminó disfrazándose de mexicano, para un anuncio de juegos de lotería en México. Además aceptó ir becado, por dos millones de dólares al León, sin desquitar un solo centavo, y antes del Mundial de Rusia 2018, exaltó a sus paisanos a apoyar a México en la justa, a cambio de un jugoso patrocinio bancario que nunca consiguió como referente de la selección de su país. Con dinero baila… hasta el ex Capitán América.
Entonces, la USSoccer entiende que no puede vencer a su adversario, pero que puede convertirse en la segunda opción de los seguidores de su adversario, mientras #ElGrito provoca sudoraciones, insomnio y temblorinas a la FMF.
Sí, queda claro, entonces, ese escenario: EEUU, ‘sólo pa’lante’; México, ¿sólo pa’trás?
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LOS ÁNGELES -- Él cree que aún puede, aunque todos saben que ya no puede. Y sigue ahí. Y sin embargo, se mueve. Víctor Manuel Vucetich acude puntual al entrenamiento de Chivas.
Vive en una isla. Él, es una isla. No está solo, pero está abandonado. Su directiva ha dejado de creer en él. Ricardo Peláez, nuevamente, lanzó la piedra a la casa de cristal donde habita el ex Rey Midas.
Trabaja, pero no está funcionando, así lo sintetizó Peláez. “Está haciendo su parte (Vucetich) pero es claro que no nos está alcanzando”, dijo antes del 0-0 ante un Monterrey que jugó casi 40 minutos con un hombre menos. Lo declara culpable y lo arroja la fosa de reptiles.
¿Por qué resiste Vucetich? Sólo él lo sabe. ¿El finiquito? Sería excesivamente mezquino en un hombre de proceder noble en su vida diaria, y que además por años ha estado entre los tres mejor pagados del futbol mexicano.
Su rostro refleja cansancio, preocupación, hartazgo, resignación… y fe. Hay ahí, en ese rostro que profundiza arrugas, y esa cabellera más encanecida, una indecisión entre el masoquismo y la resiliencia.
Insisto, ¿por qué resiste Vucetich? Ha salido a surfear desnudo en un mar infestado de tiburones. Si Peláez lo degrada públicamente, qué se puede esperar que ocurra entre la tropa de aburguesados, desvergonzados y cínicos futbolistas.
El jugador es un oportunista, un mercenario acechante de la fragilidad del entrenador. Un día lo ve como su mentor, y al siguiente como un espantapájaros.
Hoy, así es visto Vucetich, como un espantapájaros, como un pelele, por la caterva de hipócritas que prometen salir a la cancha ante Necaxa para salvarle el pellejo, pero que sólo piensan en el vodka con tamarindo, sus inolvidables bandas, o en festejar barridas o entradas que le hagan un tajo en el muslo al adversario.
Sí, el ex Rey Midas no está solo, pero está abandonado. Lo que tocaba lo convertía en oro, hoy está rodeado por el cobre de la traición. Dirige, sin tener dirigidos; ordena, sin dar órdenes. Vive hacinado en el páramo del desdén, la insurrección y el ninguneo.
¿Por qué resiste Vucetich? Su entorno lo sabotea. La forma en que se ha expresado Peláez sobre él, en sus dos más recientes comparecencias públicas, es una forma de sabotaje. Si Peláez lo exhibe como incapaz del puesto, lo sabotea, lo sobaja ante sus propios jugadores.
En el momento en que Peláez, públicamente, reconoce que ya no cree en su entrenador, que ya no le tiene fe, y obviamente tampoco esperanzas, el futbolista, frágil, débil, influenciable, comodino, asustadizo, bobalicón, asume por falta de carácter, de rigor moral, que también debe mandar a su técnico al leprosorio.
Imagínese usted la vida de un hombre acostumbrado a vivir apaciblemente, sometida de golpe a cataclismos recurrentes. Ni el momento más crítico con Rayados, le dejó más sinsabores que el día a día, el semana a semana, con Chivas. Con Monterrey eran jaquecas, con el Guadalajara son migrañas.
¿Por qué resiste Vucetich? ¿Por qué no desiste Vucetich? Diría Juan Luis Guerra que aún cree que puede “cruzar el Niágara en bicicleta”. Que aún cree que sus jugadores puedan desintoxicarse física, moral y éticamente, y que aún puede recuperar la confianza de sus directivos, incluyendo a un Amaury Vergara.
Se ha equivocado, ciertamente. Algo ocurrió, pero Vucetich no supo aprovechar a dos hombres clave del Rebaño, ni supo explotar a los refuerzos. Cierto, todos los jugadores son útiles, pero ninguno debe sentirse indispensable.
1.- José Juan Macías tuvo su máxima expresión con el León de Nacho Ambriz, pero nunca pudo acomodarlo dentro del esquema del Guadalajara, y al jugador le quedó grande el rango de salvador del Rebaño.
2.- Aún hoy, menosprecia a Fernando Beltrán, un jugador que en cuanto salta a la cancha, fortalece a Chivas. Sin embargo, no le ha dado continuidad, y lo relegó a la banca.
3.- Después del purgatorio y el perdón, ‘Chicote’ Calderón no regresó a su mejor posición, pero demostró su capacidad, al marcar tres goles al América en Liguilla. Esa fase eliminatoria fue su cumbre y su sepultura. Igualmente ha sido manoseado el ‘Canelo’ Angulo.
Aparentemente, Vucetich olvidó una regla fundamental: adaptar su librito a los jugadores que tiene, y no adaptar a sus jugadores a las manía de su librito. José Pékerman lo advirtió: “Antes de empezar a competir, le tienes que ganar al ego más grande de todos, que es el tuyo. Tienes que entender que no sólo está bien como tú lo haces. Que hay otros caminos”.
Además, en ese laboratorio casi demencial, ha plantado, por nombres y posicionamientos, cerca de 30 alineaciones distintas. Evidentemente, tantos ensayos, confunden las cabecitas poco espabiladas del jugador mexicano, más propensas al desmadre, y a ver el futbol más como un hobby que como un proyecto genuino de vida.
Urgido de evitar su propio fracaso, Ricardo Peláez también busca soluciones, porque así como él encajonó a Vucetich, terminó por encajonarse a sí mismo.
Como él ve a su entrenador, así es Peláez visto por Amaury, la familia Vergara, la afición, y claro cuerpo técnico y jugadores: “Está haciendo su parte, pero es claro que no nos está alcanzando”. Lo insalubre de escupir hacia arriba.
Las versiones citan tres nombres en la agenda de Peláez: El ‘Turco’ Mohamed, Diego Alonso, y ‘Jimmy’ Lozano. Hay quien agrega el temido y temible apelativo de Juan Carlos Osorio. La afición suspira como quinceañera por la melena de Matías Almeyda.
En este listado hay un problema, una revelación alarmante: no hay una idea común de trabajo entre estos entrenadores. Todos ellos tienen métodos e idea del juego, muy distintos entre sí.
De ser cierta esta nómina de aspirantes, eso significa que Peláez no sabe exactamente qué necesita Chivas, qué quiere para Chivas, ni quién de todo ellos puede sanar las urgencias de Chivas, en la víspera de la amputación de Vucetich.
¿Amaury Vergara? Acaramelado por el discurso, él está cada vez más cerca de ceder a las intenciones y a las presiones subliminales de Marcelo Michel Leaño, y deshacerse de golpe del mismísimo Peláez y de Vucetich.
¿Por qué resiste Vucetich? Es un estado de desesperación. El Titanic se le hunde. La tripulación lo abandona. Las ratas también. Y él lo sabe. Insisto: entiende perfectamente que no está solo, pero ha sido abandonado. Su trabajo ha sido saboteado.
¿Por qué seguir ahí? ¿Para qué seguir ahí? No claudicar, no renunciar, no deponer las armas, a veces, no es, necesariamente, un acto de valentía, sino todo lo contrario, es una cobardía al no entender que ha fracasado, y que saber rendirse es también una forma de purificación.
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