El Valencia, un justo campeón

El Valencia no quiso andar con vueltas y fue a Málaga con la decisión de un campeón para llevarse lo que había ido a buscar: el título de Liga, que al club se le negaba desde hacía 31 años. En el día de la consagración quedó confirmada la importancia que tienen los jugadores argentinos del equipo

MIRANDO AL TÍTULO
El argentino Pablo Aimar, el brasileño Fabio Aurelio y el español Francisco Pérez festejan el segundo tanto del Valencia y ya palpitan la consagración en la Liga
(AP)
MADRID - “Alirón”, “Campeones”, “Fiesta Che”, “Amount Valencia”... Los titulares de los periódicos españoles lo dejan claro: el Valencia es el nuevo campeón de la Liga española. Y está bien.

En el día de la consagración quedó confirmada la importancia que tienen los jugadores argentinos del equipo: Roberto Ayala abrió la fiesta con un cabezazo de los suyos y Pablo Aimar colaboró asistiendo de lujo a Fabio Aurelio para que el brasileño clavara el 2 a 0.

Todo esto sucedió en un ratito del primer tiempo. Y como el Valencia es experto en manejar partidos, sobre todo con el desarrollo y el resultado favorables, el segundo tiempo estuvo de más. Sólo la mesura hizo que los hinchas del Valencia no se sintieran campeones hasta el último pitido.

Pero en la cancha del Real Madrid, los que miraban la definición desde otra perspectiva, estaban seguros de que no habría ningún milagro. Y no lo hubo.

La prueba definitiva de que el Valencia es un justo campeón llegó en el último partido. La temporada pasada, todavía dirigido por Héctor Cúper, el Valencia se comió tres en Málaga y así se quedó afuera de la Champions League. Entonces, había cierta cautela ante una nueva visita al conjunto andaluz.

Pero este Valencia es diferente al de Cúper: no arrugó en los momentos cumbres. Fue a Málaga a sentenciar la Liga y jamás especuló con que ganando el último partido como local ante el Betis también le alcanzaba para celebrar. No, cuanto antes mejor. Y así jugó, con la decisión de un campeón.

La marca personal del Gato Romero sobre Pablo Aimar no surtió efecto y el volante argentino hizo lo que quiso. Tanto que el uruguayo fue reemplazado antes de que terminara el primer tiempo. Eso, más el impecable cabezazo de Ayala y el incansable trabajo de Baraja y Albelda en el mediocampo permitieron que el Valencia resolviera el choque decisivo sin mayores sobresaltos.

De a poco se fue entusiasmando la gente. Dos mil hinchas en las tribunas y otros tantos afuera fueron olvidándose de la cautela para soltar una alegría desesperada, una alegría que llegó 31 años después del último título de Liga (con éste ya son cinco), cuando Alfredo Di Stéfano era el técnico del equipo.

Rafa Benítez, el entrenador campeón, arregló su vinculación con el Valencia después de que otros cuatro técnicos dijeran “no”. Debido a su inexperiencia (sólo había dirigido 10 partidos en Primera, con el Valladolid), los hinchas y la prensa lo miraron con recelo. Pero Benítez les ganó la partida a todos. El diario El País habla del entrenador diciendo: “De Don nadie a campeón”.

Por buscarle una contra habría que contar que no se portó bien con Cristian González. El DT y el argentino tuvieron varios cruces pero Benítez no supo manejar la situación sin rencores. El Kily fue al banco la fecha pasada y recién cuando él ingresó el Valencia pudo darle vuelta el resultado al Espanyol. Este domingo, importantísimo domingo, el Kily vivió todo desde el banco. ¿No se merecía un jugador como el Kily sentir la alegría desde el campo, aunque hubieran sido sólo unos minutos?

Roberto Ayala, con mil batallas encima, y Pablo Aimar, que está empezando a curtirse estaban igual de contentos, el defensor casi al borde las lágrimas. “Me cuesta describir esta alegría. La noche anterior soñé que iba a hacer un gol”, confesó el Ratón.

Mientras, el Payasito comentó: “Merecíamos el título. Trabajamos todo el año para conseguirlo. Es lo más lindo que me pasó acá”. El otro argentino del equipo, Mauricio Pellegrino, aseguró: “No hay nada como esta satisfacción”.

Desde que terminó el partido, la gente de Valencia copó las calles de la ciudad y arrancó la fiesta. Una fiesta que seguirá este lunes con celebraciones de todo tipo. Y, obvio, que perdurará unas cuantas semanas y no se olvidará nunca.

MADRID-DEPOR, MAS EMOCION
Está bien: ni siquiera ganando le alcanzaba al Real Madrid para mantener sus opciones en la Liga. Pero con su empate 0 a 0 con el Mallorca se complicó el segundo puesto. En la última fecha se verá las caras con el Deportivo en La Coruña y si pierde deberá jugar la ronda previa de la Champions League, lo que le desbarajustaría todos los planes de la pretemporada.

Pudo ganar el Madrid y pudo ganar el Mallorca. Sobraron las ocasiones de gol para ambos y sólo en la falta de acierto en la definición puede encontrarse una explicación para el 0 a 0. El Depor, mientras, cumplió con su parte en Sevilla y humilló al Betis. Diego Tristán va imparable hacia el Pichichi y metió dos. Y tuvo a un socio de lujo en Juan Carlos Valerón, que si mantiene este nivel en el Mundial puede hacer crecer a España.

BARCA Y CELTA, POR EL OTRO LUGAR
También queda por decidirse la cuarta plaza: que también da acceso a la Chamopions. Se la disputarán el Barcelona y el Celta. Claro que la mayoría de los boletos hay que ponérselos a los catalanes, ya que les alcanza un empate ante el descendido Zaragoza.

Muy fácil resolvió el Barca el derby frente al Espanyol. Jugó creyéndose tan superior como realmente es y el 2 a 0 se quedó muy corto. “Monólogo azulgrana”, dijo la prensa. Le faltó un poco de inspiración a Javier Saviola para que llegara la goleada: el Pibito mandó una al palo y en otra definió al cuerpo del arquero.

El Barca cumplió con su parte pero el Celta no. Otra vez el mal de altura para los de Vigo, que perdieron en casa ante el Sevilla y desperdiciaron el tempranero gol de Mostovoi. Cuando hay algo importante en juego, el Celta se olvida del fútbol primoroso que suele practicar y manda todas sus aspiraciones al tacho. Ahoya ya no depende de sí mismo: debe ganarle al Rayo Vallecano y esperar una derrota del Barcelona.

ZARAGOZA, DESCENSO ANUNCIADO Y VIOLENTO
Dos argentinos, Martín Palermo y Rodolfo Arruabarrena, le dieron la salvación al Villarreal y hundieron al Zaragoza, campeón de la Copa del Rey en la temporada pasada.

Empecemos por el partido. El Zaragoza demostró en las últimas jornadas que no sabe jugar con la soga al cuello y mantuvo la misma tónica. Palermo confirmó su plena recuperación y que mantiene el olfato goleador intacto, como quedó claro tras su cabezazo para el 1 a 0. El gol mató al Zaragoza definitivamente y Arruabarrena, también de cabeza, lo enterró para siempre. Mención especial para el Vasquito, que lleva seis goles con la camiseta amarilla.

Después del partido llegó la locura mal entendida. Muchos hinchas del Villarreal se metieron en la cancha para celebrar la salvación y el festejo se tranasformó en batalla. Los jugadores del Zaragoza interpretaron la invasión local como una provocación y terminaron peleándose con los hinchas. Roberto Acuña, provocado por un simpatizante, fue uno de los más descontrolados: persiguió a su agresor 40 metros, lo derribó con una patada y en el suelo le dio unas patadas hasta que lo pararon los policías.

El Loco Palermo estuvo metido en los líos pero no se sabe muy bien si para calmar los ánimos o para avivarlos un poco más. Tristísimo final para el Zaragoza, que vuelve a la Segunda 24 años después.

¿CANARIAS SIN EQUIPO?
Los otros dos equipos que bajarán a Segunda se definirán en la última fecha, pero Tenerife y Las Palmas, los equipos canarios, son los que tienen más chances, ya que ambos descenderían si el Mallorca le gana como local a un Valladolid que no se juega nada.

Lo paradójico fue que hace unas fechas, con Las Palmas en una zona tranquila de la tabla, su presidente declaró que, llegado el caso, podían darle “una manito” al Tenerife.

Sin embargo, Las Palmas encadenó una mala racha y también se complicó. Llegó el choque con el Tenerife sin posibilidades de “entregar” nada. Al contrario: se jugaba la vida. Y el equipo al que pensaba ayudar le ganó 1 a 0 con gol de Bruno Marioni y lo dejó al borde del abismo. El Tenerife, pese a la victoria, también depende de un milagro. Así que lo más probable es que la Liga se quede la temporada que viene sin equipos canarios.

YA RESPIRAN
Tras un espectacular final de campeonato, el Rayo Vallecano consiguió la salvación. Y lo hizo nada menos que ganándole al Alavés en Vitoria. También se salvaron dos equipos vascos: la Real Sociedad, que le ganó como visitante al Valladolid, y el Osasuna, que empató sobre la hora en Bilbao con el Athletic.

Queda también por confirmarse el séptimo lugar, que da acceso a la Copa de la UEFA y se lo jugarán entre cuatro equipos: Alavés (51), Sevilla, Málaga y Athletic de Bilbao, todos con 50 puntos.

CHRISTIAN COLONNA tiene nueve años como periodista deportivo especializado en fútbol. Se ha desempeñado como colaborador de la agencia DYN, redactor del diario Clarín y editor del Diario Deportivo Olé, todos de Buenos Aires. Entre otros eventos, cubrió la Copa América 95, el Mundial de Francia 98 y la finales de la Liga de Campeones de la UEFA los últimos tres años. Actualmente es corresponsal en España del Diario Deportivo Olé y columnista de ESPNdeportes.com.

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