Hubo una primera vez

BUENOS AIRES --La historia de la selección argentina de básquetbol tiene puntos salientes, como el título mundial o la medalla de oro olímpica. También derrotas y frustraciones. Tiene, en un extremo, la actualidad de un presente que le ocupa el tiempo en el recambio. ¿Pero qué hay en el otro extremo, el del pasado? ¿Cómo comenzó esa historia?

Esa otra punta, la del inicio, está anclada al 8 de diciembre de 1921. Ese día, por primera vez, se armó lo que hoy llamamos selección nacional. ¿Por qué se toma esa fecha puntual? Por dos motivos: porque desde hacía poco más de 7 meses existía una entidad, la Federación Argentina de Basket-Ball, que aunque administraba la incipiente actividad de este deporte solo en Buenos Aires y alrededores, acaparaba también la representación internacional, y porque el equipo argentino se armó, como nunca antes, con jugadores de distintos clubes.

El motivo fue un enfrentamiento contra el seleccionado de Uruguay, que tenía su federación desde 1915 y desde 1918 disputaba un Campeonato Nacional.

Ambos países tenían una historia basquetbolística similar, ya que se practicaba este deporte desde 1912 en ambas márgenes del Río de la Plata, y por iniciativa de la misma entidad, la Asociación Cristiana de Jóvenes. En Buenos Aires, organizado por la FABB, acababa de definirse el primer torneo federado que había arrojado un campeón, Olimpia BB.

Uruguayos y argentinos, que menos de dos meses después empezarían las gestiones para la fundación de la Confederación Sudamericana de Basket-Ball, coincidieron en organizar un partido que sirviera para darle difusión e impulso a un deporte que, en ambos países, luchaba por alcanzar una mayor aceptación popular.

Enterado del evento, el ministro de relaciones exteriores de Uruguay, Juan Buero, donó una copa para que se disputara en ese enfrentamiento, dando así origen a la Copa Buero, que se extendió durante siete ediciones, hasta 1932.

Luego de acordarse que la primera edición se realizara en Buenos Aires, se puso como fecha el jueves 8 de diciembre de 1921, aprovechando el feriado nacional por la Inmaculada Concepción de María.

Los dirigentes argentinos acondicionaron la cancha del Hindú Club y le agregaron unas tribunas desmontables que prestó otro club, Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Aunque desde algunos periódicos se reclamaba el apoyo del Gobierno, este no se produjo y los ingresos dependieron de la venta de entradas, cuyo valor fue de 2 pesos para las que aseguraban un asiento y de un peso para las generales. Las mismas se pusieron a la venta con anticipación en una casa de artículos deportivos, Barbera-Matozzi y Cia.

Cuando hubo que armar el equipo la FABB designó a una comisión compuesta por dos dirigentes, Carlos Noceti y Raúl Grassi, y un árbitro, Cayetano Bertolini. En aquella época la figura del director técnico no existía, por lo que los dirigentes tenían la atribución de elegir a los jugadores que integrarían lo que entonces se llamó combinado, y no selección.

Los entrenamientos previos en los que esa comisión se basó para elegir a los 7 jugadores argentinos (en esos años los equipos se integraban con esa cantidad) fueron una serie de partidos de práctica entre los que se consideraban los mejores basquetbolistas de ese momento.

Finalmente los elegidos fueron los defensores Manuel Birba (Olimpia), Gregorio Romero (Porteño) e Isidro Comas (Hindú), los delanteros Manuel Hernandorena y Roberto Violi (Hindú), Juan Carlos Rodríguez Quiroga (Universitario de Buenos Aires) y el centro Julio Barbier (Huemac).

Por último, ambas federaciones debieron acordar qué reglas se utilizarían, ya que había algunas diferencias en los reglamentos de cada país, y quién sería el árbitro. Los argentinos ofrecieron tres opciones y los uruguayos le cedieron la elección a su rival. El juez designado finalmente fue Carlos Noceti, nada menos que el presidente de la FABB… Eso sí, los dos jueces de línea que se utilizaban, fueron uno de cada país.

Los dirigentes argentinos recibieron en el puerto de Buenos Aires a la delegación uruguaya, compuesta por 7 jugadores, 5 de ellos de Atenas, tetracampeón uruguayo 1918-1921, más 3 dirigentes, el 7 de diciembre, luego de cruzar el Río de la Plata en el Vapor de la Carrera, con tres horas de retraso por la niebla que cubría el río. El protocolo del evento, luego de un entrenamiento ni bien arribaron a la capital argentina, incluyó para los visitantes un paseo por el Tigre ese mismo día previo, otro paseo en automóvil (toda una novedad para la época) por la ciudad en la mañana del partido, y una cena posterior en un famoso restaurante porteño.

La revista oficial que se hizo para el primer partido internacional de Argentina contenía un artículo titulado "Código de Honor del Atleta" que les recomendaba a los espectadores acompañar "toda demostración caballeresca y honorable en la pista con un aplauso y condenar una acción deshonrosa e indigna con el silencio". Además, se aclaraba que "los concursos atléticos son una competencia, pero no necesariamente una pelea". Y por último se les solicitaba a jugadores y público, "tratar a los adversarios como amigos y huéspedes agasajados, no aprovecharse de ventajas injustas que perjudiquen a estos y reconocer el buen juego del rival".

A las 16.15 del 8 de diciembre de 1921 y ante casi 600 personas que colmaban la cancha de tierra de Hindú, los equipos salieron a la cancha. Uruguay con camiseta celeste fuerte (había utilizado una roja en oportunidades anteriores) y pantalón blanco, mientras que Argentina lo hizo con equipo totalmente blanco.

Los cinco titulares de Argentina fueron Birba y Romero en la zaga, Barbier en el centro y Hernandorena y Rodríguez Quiroga, el capitán, en la delantera. Lo de defensores y delanteros no era un detalle menor, ya que existían funciones y sectores del campo bien definidos.

Si bien los uruguayos gozaban de un favoritismo bien ganado, Argentina sorprendió con un excelente rendimiento. Según las crónicas de la época Uruguay mostró una técnica más pulida pero abusó del juego individual y falló en sus lanzamientos, mientras que los argentinos, con un juego menos vistoso, movieron más el balón y tuvieron una alta efectividad.

El primer tiempo fue para Argentina 17-10 y si bien en el inicio de la segunda mitad Uruguay intentó una reacción, los locales manejaron la diferencia, para quedarse con la primera victoria de su historial por 34-20.

Argentina no hizo cambios y aguantó todo el partido con sus cinco titulares, en una época en la que el jugador reemplazado, como sucede con el fútbol, no podía reingresar.

Al árbitro Noceti nadie le cuestionó su tarea, a pesar de algunas quejas uruguayas por no aplicarse el reglamento que ellos utilizaban habitualmente.

Los periódicos de Buenos Aires le otorgaron un amplio espacio a la crónica del primer partido internacional del combinado nacional al día siguiente, mientras que el periódico El Día de Montevideo destinó un enviado especial a la capital argentina para su cobertura.

Así se inició la historia de la selección argentina de básquetbol, con el entusiasmo de lo nuevo y el modesto objetivo de hacerse conocer.