Marshal F1: ¿Si Alonso 'revive' el mercado afecta a Checo Pérez?

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Fernando Alonso no está dispuesto a otra temporada decepcionante de Aston Martin. ¿Esto podría afectar a Checo Pérez?


Una vez que Max Verstappen resolvió que firmaría una jugosa extensión de contrato con Red Bull hasta 2030, el mercado de pilotos de la Fórmula 1 entró en un estado de letargo, incluso, algunos dicen que ya ha pasado a mejor vida.

Verstappen era esa pieza que podía desencadenar una oleada de movimientos en la parrilla, porque si se retiraba o cambiaba de equipo, quedaría un lugar abierto en Red Bull y/o ocuparía un asiento en alguna de las escuderías de punta de la F1, específicamente Mercedes o McLaren.

Pero Max dijo no al sabático y abrió su corazón a ganar (dicen) más de $90 millones de dólares anuales, además de gozar de privilegios y poder (sí más) en la escudería de Milton Keynes.

Poco antes del anuncio de Verstappen, que fue justo antes del Gran Premio de Países Bajos, los muy informados de Williams dieron a conocer las renovaciones de Carlos Sainz y Alex Albon, luego, hace unos días, McLaren quiso dejar claro quién es su buque insignia e hizo público que había extendido el contrato con Lando Norris, también hasta 2030, como el de Max.

Verstappen y su clan, sobre todo su representante Raymond Vermeulen y su padre Jos Verstappen, aprovecharon la coyuntura del cambio de reglas, el descontento de Max con ellas y las cláusulas de salida que tiene su contrato para hacer que Red Bull mejorara las condiciones económicas del neerlandés.

Fue una lógica a los movimientos previos, sobre todo, los contratos en Ferrari, donde Lewis Hamilton se acercó a los casi $70 millones de salario de Verstappen. Es decir, había que revisar el acuerdo para que Max siguiera siendo, con toda justicia por cierto, el piloto mejor pagado de la Fórmula 1.

Recientemente, Alpine tranquilizó al continente americano al anunciar la renovación del argentino Franco Colapinto, mientras que Cadillac diijo, a través de su CEO Dan Towriss en una conferencia virtual con la prensa que no pensaban cambiar de pilotos para 2027, por lo que Sergio Pérez y Valtteri Bottas serían su alineación, aunque, recalcó “nunca se sabe qué puede pasar en la Fórmula 1”.

Ahí es donde la figura del doble campeón del mundo, el asturiano Fernando Alonso entra para decir que no vayamos tan rápido al declarar muerto el mercado de pilotos de la F1 2026.

Alonso declaró después del GP en Zandvoort que el noveno lugar obtenido no era lo que esperaba de su escudería Aston Martin, que recientemente había introducido actualizaciones que los hicieron pasar en Países Bajos de ser el equipo más lento de la parrilla a pelear legítimamente por puntos.

El español dijo que faltaba mucho y que todavía el primer monoplaza diseñado por Adrian Newey para el equipo propiedad de Lawrence Stroll tenía serias deficiencias en las rectas, donde la falta de poder de la unidades de potencia Honda los hacía muy vulnerables.

Fernando Alonso no está dispuesto, dijo, a estar en 2027 en la misma penosa situación en la que se ha visto en 2026, así que las mejoras y el nivel de progreso que se logre con ellas en lo que resta de la temporada determinará su voluntad de seguir en Aston Martin y la Fórmula 1.

Indudablemente, si Alonso abriera un hueco en la parrilla para 2027 eso desencadenaría una revolución en la parte media y baja. Contratos firmados y pendientes peligrarían, entre ellos, ¿por qué no? el de Checo Pérez.

Aston Martin no acostumbra, desde la llegada de Lawrence Stroll, a contratar pilotos de medio pelo para el asiento que acompaña a su hijo Lance en la escudería.

Primero, eligieron a Checo Pérez sobre Esteban Ocon. Luego en 2020 cortaron el contrato con el mexicano para traer al tetracampeón del mundo Sebastian Vettel.

El experimento con el alemán no trajo los resultados que esperaban y Vettel optó por el retiro, lo cual trajo una sacudida en el mercado que llevó a Fernando Alonso, otro campeón, al equipo verde.

Recordemos que la salida de Alonso de Alpine cimbró al equipo al grado que “casualmente” también perdieron a su prospecto, Oscar Piastri, quien fue a McLaren para sustituir a Daniel Ricciardo. Al final, Alpine contrató a Pierre Gasly, quien venía de Alpha Tauri como reemplazo de Alonso.

Así fue como en ese 2023, Alonso armó ‘la de Dios’ en la F1 y si de repente creyera que sus más de 438 Grandes Premios ya fueron suficientes, que no está dispuesto a dar vueltas sin oportunidad de contender por victorias y que mejor cuidará a su hijo, podría volver a hacerlo.

No es que Aston Martin tenga muchas opciones disponibles en una eventual salida de Alonso, menos con los estándares de trayectoria que ha exigido últimamente. A Stroll le gustan los ganadores y los campeones, pero monarcas de la F1 no hay disponibles.

Checo Pérez, por otro lado, es un piloto que ha ganado seis Grandes Premios, subcampeón mundial de pilotos y parte de dos campeonatos de constructores con Red Bull.

También, Pérez es experimentado y respetado piloto de equipo, que es bien conocido por muchos de los ingenieros y mecánicos de Aston Martin, que vienen con la organización desde los tiempos de Racing Point y Force India.

De hecho, los Stroll le tienen estima a Checo porque es el único piloto que ha podido ganar un Gran Premio (Sakhir 2020) desde que ellos son propietarios de la escudería y también tiene buena relación de amistad con Lance.

Pérez, a su vez, sostiene una muy buena relación de amistad y confianza con el vicepresidente y diseñador estrella, Adrian Newey, quien siempre se refirió a su trabajo con mucho respeto.

Hay otros pilotos ganadores en la parrilla que, tal vez, verían con buenos ojos un cambio a una organización llena de recursos como Aston Martin: un decepcionado Oscar Piastri o un desesperado Carlos Sainz.

Como dijo Towriss, en la Fórmula 1 todo puede pasar, es posible que Alonso sólo haya dicho que todavía no está seguro de volver en 2027 con Aston Martin para presionar al equipo a que apure las mejoras y ya suena a destiempo un sisma en el mercado a estas alturas, pero con Fernando nunca se sabe, es especialista de sorprender.