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Doc Rivers y Alvin Gentry entre los integrantes de la "silla caliente" en la NBA

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Despido de David Fizdale, ¿decisión correcta o error? (1:29)

David Fizdale fue despedido como entrenador de los Grizzlies luego de que Marc Gasol expresara su descontento con ser dejado en la banca la noche anterior. Sebastián Martínez Christensen analiza la decisión de Memphis. (1:29)

El despido de David Fizdale como entrenador en jefe de los Memphis Grizzlies dejó en shock a un mundo de la NBA que se siente sacudido por el segundo despido de un entrenador en poco más de un mes. Eso es bastante inusual considerando que había pasado un año y medio desde que la guillotina había caído por última vez y que todos los entrenadores habían permanecido en su cargo por primera vez desde 1971. Ese récord se esfumó cuando la liga cobró su primera víctima en Earl Watson con los Phoenix Suns tras apenas tres juegos esta temporada.

Curiosamente, dos de las últimas tres destituciones que funcionaron como paréntesis de Watson fueron de unos Grizzlies que ya habían despedido a Dave Joerger en mayo del 2016 tras ser barridos en la primera ronda de los playoffs por los San Antonio Spurs. Antes de que eso suceda, Memphis no había ganado menos de 50 juegos durante la campaña regular bajo la tutela de Joerger.

Fizdale lo sucedió y se marchó por su relación conflictiva con Marc Gasol, dejando una eliminación en seis juegos contra los Spurs en la primera ronda de los playoffs la temporada pasada y una racha de ocho derrotas consecutivas como legado final.

Si quieres remontarte un poco más atrás en el tiempo, David Blatt fue despedido de los Cleveland Cavaliers en febrero del 2016 a pesar de haber llegado a las Finales de la NBA el año anterior y de contar con una marca de 30-11 en aquel entonces.

Es evidente que en la mejor liga de básquetbol del planeta, la cual cuenta con apenas un entrenador con 10 años o más de vigencia en Gregg Popovich (Erik Spoelstra y Rick Carlisle llegarán a su década tras esta temporada regular), la armonía grupal del equipo es tan o más importante que los resultados obtenidos dentro de la cancha.

Con eso dicho, a continuación te contamos quienes pueden ser los próximos en unirse a Fizdale y Watson en el purgatorio del desempleo.

*No cuento a los interinos en Phoenix y Memphis porque son eso, interinos.

LOS INTOCABLES

Gregg Popovich (San Antonio Spurs, foto), Erik Spoelstra (Miami Heat), Rick Carlisle (Dallas Mavericks), Brad Stevens (Boston Celtics), Steve Kerr (Golden State Warriors), Mike D’Antoni (Houston Rockets).

Popovich es la eminencia de la NBA y no se va a ir de San Antonio hasta que él lo decida. Spoelstra está firme a pesar de no haber superado la segunda ronda de los playoffs desde que LeBron James se marchó en el 2014 por el simple hecho de que él cuenta con el apoyo incondicional de Pat Riley y encarna a la cultura de sacrificio y básquetbol aguerrido del Heat.

Stevens es el arquitecto de la reconstrucción de unos Celtics que lideran la Conferencia Este, y lo mismo se podría decir sobre D’Antoni y su reinvención de James Harden para llevar a los Rockets a ver a todos desde arriba en el Oeste con la mejor marca de la liga e idéntica a la de Stevens con 16 triunfos y apenas cuatro derrotas.

En el caso de Carlisle, sus Mavs residen en el sótano de su conferencia pero él sacó campeón al equipo por primera y única vez en la historia de la franquicia en el 2011 y cuenta con el aval de la afición. Él firmó una extensión de contrato por cinco años en el 2015 sabiendo que él sería responsable por ejecutar la transición del final de la época de Dirk Nowitzki a la de un equipo que espera volver a prenderse en la pelea en el 2019 o 2020.

SEGUROS PERO ALERTAS

Stan Van Gundy (Detroit Pistons, foto), Brett Brown (Philadelphia 76ers), Jeff Hornacek (New York Knicks), Tyronn Lue (Cleveland Cavaliers), Jason Kidd (Milwaukee Bucks), Nate McMillan (Indiana Pacers), Tom Thibodeau (Minnesota Timberwolves), Luke Walton (Los Angeles Lakers), Dwane Casey (Toronto Raptors) .

Este grupo cuenta con el optimismo de un buen momento mientras los resultados los acompañan, pero no se pueden dar el lujo de confiarse.

LeBron ya se fumó a Blatt y no dudaría en poner en jaque a Lue si él es percibido como un obstáculo hacia su redención en las Finales, mientras que Kidd mejor que siga llevándose bien con Giannis Antetokounmpo.

Walton, por su parte, tiene crédito como entrenador joven de un equipo inexperimentado pero no permanecerá así por mucho tiempo más. El desarrollo de novatos como Lonzo Ball en particular y Kyle Kuzma en menor medida dictará si él es intocable o cuestionado a largo plazo.

El caso de Hornacek es el más curioso, ya que varios lo consideraban un firme candidato a hacer las valijas antes de esta temporada. Sin embargo, él ahora ya no es el títere de Phil Jackson y tiene a Manhattan en el bolsillo al demostrar que es capaz de potenciar a Kristaps Porzingis y un elenco de jugadores que nunca bajan los brazos mientras superan las expectativas durante el primer cuarto de su campaña.

NO COMPREN, ALQUILEN

Billy Donovan (Oklahoma City Thunder, foto), Scott Brooks (Washington Wizards), Quin Snyder (Utah Jazz), Terry Stotts (Portland Trail Blazers), Frank Vogel (Orlando Magic), Kenny Atkinson (Brooklyn Nets), Dave Joerger (Sacramento Kings) .

Ellos son los residentes del limbo de la NBA.

Donovan podría residir un nivel más arriba o más abajo tranquilamente, pero no es inusual que equipos repletos de figuras nuevas cuenten con arranques flojos y él merece contar con esta temporada entera para ver lo que hace con su “Súper Trío” de Russell Westbrook, Paul George y Carmelo Anthony. Su deber es conseguir que su equipo logre encontrar el nivel que les permitió apabullar a los Golden State Warriors con consistencia. Si no lo logra…bueno, ya se imaginan.

Brooks y Stotts están a cargo de dos de los dúos más dinámicos de la liga como John Wall/Bradley Beal y Damian Lillard/C.J. McCollum, pero sus respectivas franquicias son tan mediocres que desperdician su talento. Si ellos no logran potenciarlos en pos del éxito colectivo, la paciencia en Washington y Portland no durará por mucho tiempo más.

Joerger, Vogel y Atkinson, por su parte, deben esperar que dueños impacientes y caprichosos de sus franquicias sepan valorar sus respectivas visiones a largo plazo sin garantía alguna de que eso suceda.

EL CUARTETO DEL INFORTUNIO

Doc Rivers (LA Clippers, foto), Alvin Gentry (New Orleans Pelicans), Michael Malone (Denver Nuggets), Fred Hoiberg (Chicago Bulls), Mike Budenholzer .

Hace 10 años, Rivers supervisaba a su propio super trio de Ray Allen, Paul Pierce y Kevin Garnett rumbo al único anillo de su carrera como entrenador. Ahora él ve como su hijo, Austin Rivers, lesiona a su estrella y en Los Ángeles esperan saber que tan grave es lo de Blake Griffin mientras los Clippers pasaron de estar en la novena nube basquetbolística y 4-0 a sentir el calor de las llamas del infierno con 11 derrotas en sus 15 partidos siguientes.

Doc ya perdió su título de gerente general y en Hollywood no sobra la paciencia, pero a diferencia de Fizdale él si cuenta con el pedigrí y la autoridad necesarias para aguantar esta tormenta.

Gentry y Malone cuentan con una sola misión: Clasificar a los playoffs. Ambos están posicionados para lograrlo, pero mantenerse así será absolutamente vital para su seguridad laboral. Lo de Gentry es todavía más grave, ya que perderse los playoffs otra vez con Anthony Davis y DeMarcus Cousins como referentes debería concluir en su renuncia sin que lo despidan.

Budenholzer parece contar con un ciclo cumplido en Atlanta, mientras que lo de Hoiberg es simple…Pierde más seguido que cualquiera con el peor plantel de la liga y es ocasionalmente humillado como cuando los Warriors le ganan por 49, pero lo más preocupante es que pocos en Chicago le tienen cariño y no aparenta ser capaz de sobrevivir lo que será una reconstrucción tan larga como dolorosa en la Ciudad de los Vientos.