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La derrota de Pittsburgh puede ser punto de inflexión a futuro

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En 3 y Fuera hacen sus apuestas (2:49)

Pablo Viruega y Eduardo Varela ponen sus cartas sobre la mesa acerca de los temas Rams o Jaguars, el QB Nick Foles y Jimmy Garoppolo. (2:49)

Vivimos en tiempos de incertidumbre. Hay muchas preguntas que no tienen una respuesta clara, o que de plano no tienen respuesta. ¿Por qué los "milennials" no contestan una llamada, pero si reciben un mensaje de texto un segundo después lo responden inmediatamente? ¿Por qué en algunos lugares sube el precio de la gasolina cuando baja el precio del petróleo? ¿Por qué un receptor se convierte en "corredor" durante la misma jugada? ¿Por qué el terreno NO puede causar un balón suelto cuando un jugador es tacleado, pero SÍ cuando se cae solo? ¿Por qué cuando un equipo comete un balón suelto (fumble) que sale del terreno de juego regresa al equipo que lo perdió, menos cuando sale de la zona de anotación? ¿Por qué una recepción no es recepción cuando un jugador tiene el control del ovoide y dos pies adentro del campo, o alguna otra parte del cuerpo que no sea la mano?

Recuerdo aquel touchdown de Butch Johnson en un pase de Roger Staubach de 45 yardas en el Super Bowl XII contra los Broncos de Denver. Dudo que hoy en día hubiera valido. La definición de una recepción es clara: 1) control del ovoide; 2) dos pies, u otra parte del cuerpo que no sea la mano; 3) tiempo suficiente para hacer un movimiento. Además, si el receptor va al suelo, debe mantener control del balón después del impacto contra el suelo, ya sea dentro del campo o en la zona de anotación.

Francamente, las reglas de la NFL son sumamente complicadas. Voy a sonar como viejito aunque sea un "joven de 58 años", pero extraño mi era cuando hablábamos en persona con los amigos, y cuando bastaba sólo control del balón y dos pies (o una rodilla, pompa, hombro, etc.) para que valiera una recepción. Con esto estoy haciendo referencia a la ya famosa jugada de la recepción de Jesse James que primero fue declarada touchdown, pero que después fue modificada a pase incompleto. Parecía recepción, pero el pie de la letra de la regla que existe no lo permitió. La oficina de New York aplicó correctamente la regla, pero la regla es terrible y debe ser modificada, y sobre todo, simplificada.

Esto es lo que dice el reglamento de la NFL:

"RULE 8, SECTION 1, ARTICLE 3, ITEM 1:
A player is considered to be going to the ground if he does not remain upright long enough to demonstrate that he is clearly a runner. If a player goes to the ground in the act of catching a pass (with or without contact by an opponent), he must maintain control of the ball until after his initial contact with the ground, whether in the field of play or the end zone. If he loses control of the ball, and the ball touches the ground before he regains control, the pass is incomplete
".

Para los fans de Pittsburgh, este es el momento de dejar de leer esta nota. No les va a gustar lo que sigue. Sobre advertencia no hay engaño.

Entiendo la frustración de la derrota por la interpretación de una regla que es terrible, pero Pittsburgh tuvo muchas oportunidades de ganar el partido. No tuve la oportunidad de verlo en vivo, pero ya pude revisar por los últimos minutos.

La ofensiva de los Acereros no había tenido ninguna serie de sólo tres jugadas. Cuando más necesitaban un primero y 10 para descontar tiempo en el reloj, no lo pudieron lograr. Le dieron una oportunidad a Tom Brady y es todo lo que necesita Brady. Durante la siguiente serie ofensiva asignaron a Sean Davis a marcar de manera personal a Rob Gronkowski. Gronk se lo comió crudo. A pesar de que Davis claramente no podía con Gronk, no vino ni el ajuste ni la ayuda de otro compañero.

Aún después de la jugada en que el touchdown fue anulado, pudieron por lo menos empatar el partido, pero quisieron enseñarle a rezar al cura. Ningún equipo en la historia de la NFL está mejor preparado para anticipar situaciones especiales como los Patriotas. Ben Roethlisberger quiso hacer la misma jugada que resultó en touchdown en la Semana 10, de la temporada pasada contra Dallas. En ese partido, amagaron clavar el balón y lanzaron un pase flotado a Antonio Brown para anotación. La defensiva de Dallas en aquel partido se quedó en su mayoría parada, la de los Pats esperaba esa jugada y la defendieron de principio a fin. Tengan la seguridad que Bill Belichik tenía en mente esa jugada y su equipo la estaba esperando.

El domingo, antes del partido, subí un tweet diciendo que una derrota de Pittsburgh sería devastadora, que sería punto de inflexión negativo hacia el futuro. Pensaba en una derrota de Pittsburgh ante un rival superior. La situación es peor. Este descalabro es más que devastador, es fulminante porque Pittsburgh claramente es mejor equipo que New England, y aun así encontraron la manera de perder.

Dudo que Pittsburgh como equipo y como franquicia se recupere de este gran fracaso. Tienen un bloque mental que les impide vencer a los Patriotas. Temo que ni siquiera lleguen al Juego de Campeonato de Conferencia y que Big Ben se retire.

En esta era de la agencia libre los equipos cambian drásticamente de un año a otro. No sé si Ben tenga la energía y la resistencia física y mental para regresar otro año a estas alturas de su carrera. Soy un gran fan de Big Ben. Lo considero indiscutible para el Salón de la Fama, pero mentalmente sabe que mientras esté Brady, será difícil llegar al Super Bowl. Sin Ben, los Acereros no serían el mismo equipo. Es sin duda su jugador más valioso.

Esta observación es sin saña ni afán de ofender. Es una observación personal basada en 35 años de seguir a la NFL como jugador, fan y analista. Muchas veces he estado equivocado y nada me gustaría más que ver a los jugadores de Pittsburgh superar la adversidad y responder como campeones. No conozco el temple del equipo. Sólo los que están en el vestidor lo pueden determinar, pero he visto como este tipo de derrotas ha derrumbado a equipos en el pasado. Lo que pase de aquí al final de la temporada, definirá a Mike Tomlin como entrenador.

Continuando con los equipos de Pennsylvania, hay motivo de alarma para los fans de Philadelphia. No es por la ausencia de Carson Wentz. Nick Foles jugó más que bien en su lugar completando cuatro pases para touchdown y manejó la ofensiva con eficiencia. No se puede decir lo mismo de la defensiva. La semana pasada permitieron 35 puntos contra los Carneros de Los Ángeles. Los puntos contra LA se pueden entender por la gran temporada que están teniendo Jared Goff, Todd Gurley y la ofensiva de Sean McVay.

Pero, ¿29 puntos a los Gigantes de NY??? ¿Sólo una captura y tres presiones contra una de las peores ofensivas de la NFL???

Del lado positivo encontraron la manera de ganar y de mantener la clasificación N° 1 en la conferencia debido al gran desempeño de sus equipos especiales. No siempre se puede jugar bien y saber ganar crea hábito. Esta escapada que tuvieron de NY les debe de dar otra oportunidad de corregir muchos errores. De no hacerlo, no podrán llegar lejos en playoffs.

Siguiendo con los Carneros, fueron a Seattle y como dicen: "Murió el rey, que viva el rey". No sé si vimos el cambio de la guardia en la División Oeste de la Nacional. En realidad, los Carneros habían vencido a Seattle aún en sus años de gloria, una vez en 2012 y 2014, dos en 2015, y otra en 2016. La manera como ganaron fue lo que resaltó. No fue una victoria, fue una paliza a domicilio.

Van dos semanas consecutivas en las que los Halcones Marinos pierden de manera escandalosa. El final contra Jacksonville fue penoso, y los pleitos de vestidor después del partido contra L.A. fue alarmante.

Pete Carroll tiene un gran reto en sus manos: enfocar a un vestidor resquebrajado. Los comentarios de Earl Thomas criticando la actuación de Bobby Wagner fueron inesperados. Asumo que ambos los van a resolver. Hay otros jugadores como Michael Bennett, Sheldon Richardson y Duane Brown que son distracciones y que su presencia ha sido contraproducente. Todavía no voy a cerrar el libro en esta generación de Seattle que ha sido tan exitosa. Todavía están con vida y hace apenas una semana dominaron al entonces mejor equipo de la NFL cuando vencieron a Philadelphia. Pero Carroll tiene que tomar medidas drásticas.

La situación de Seattle no le resta mérito a lo que hizo L.A. El dominio en todas las fases del juego fue abrumador. Todd Gurley tiene que entrar ahora al grupo de candidatos para MVP y Sean McVay podría ser el entrenador del año.

Confieso que no había visto ningún partido de Jacksonville. El domingo vi una parte de su juego contra Houston. La ofensiva de Houston, con la excepción de DeAndre Hopkins, no presenta un gran reto, pero esta es la misma defensiva que provocó cinco intercepciones de Big Ben y que limitó a la potente ofensiva de Pittsburgh a sólo nueve puntos. Revisé los partidos de los Jaguares de las últimas tres semanas. La defensiva ha sido la constante.

¿La sorpresa?

El desempeño de Blake Bortles. Ha sido el mejor quarterback de la NFL en diciembre, no Tom Brady, no Drew Brees, no Russell Wilson, Bortles. Ha completado el 71 por ciento de sus pases, para 903 yardas con siete touchdowns sin intercepciones. Ha sufrido sólo dos capturas y su promedio de yardas por intento de pase es 9.92. Esas son sólo estadísticas para representar su actuación. Su equipo le ha respondido y están complementando a su gran defensiva. Ya están en playoffs y una victoria más les daría el primer título de la División Sur y su primer pase a playoffs desde el 2005. Antes de la realineación de la NFL en 2002, Jacksonville jugaba en la antigua división Central.

Vi el partido de Houston Vs. Jacksonville porque tengo a DeAndre Hopkins en mi equipo de Fantasy de "NFL Live". Antonio Brown es considerado unánimemente como el mejor receptor de la NFL. Si yo tuviera que escoger a uno de los dos, me quedaría con Hopkins. Con la excepción de seis partidos con DeShaun Watson esta temporada, ha jugado con quarterbacks no mediocres, pésimos, durante su carrera. Aun así sigue anotando touchdowns. Tuvo seis con Watson y otros seis con Todd Savage y T.J. Yates.

Brown a pesar de su excelencia, sólo ha podido anotar cuando Big Ben, futuro miembro del Salón de la Fama, ha sido su quarterback.

Aaron Rodgers no jugará más esta temporada. El martes lo colocaron en la lista de lesionados lo cual considero una decisión prudente. Si vieron "NFL Live" el viernes, me escucharon decir que estaba sumamente preocupado por la salud de A-Rod. Regresaba después de ocho semanas de inactividad debido a la fractura de su clavícula derecha. El juego fue contra Carolina, mismo equipo contra el que regresó prematuramente Tony Romo de una fractura de clavícula en 2015. Romo se volvió a fracturar en su segundo partido después de regresar. A Aaron lo golpearon duro varias veces. En una ocasión, le cayó encima la humanidad de Kawann Short. Afortunadamente se pudo levantar sin consecuencias graves.

Rodgers tuvo altibajos. Dio algunas genialidades, pero su vio fuera de ritmo. Aun así, estuvieron en posición de empatar el partido, pero un balón suelto de Geronimo Allison acabó con sus esperanzas en el partido, y a fin de cuentas, de clasificar a postemporada.

Es fácil pensar que un jugador puede regresar a la actividad después de varias semanas y jugar al mismo nivel que tenía antes de lesionarse. No funciona así. Toma tiempo recuperar la confianza en la parte lesionada y toma tiempo en recuperar el ritmo de juego. Es imposible replicar la velocidad y la intensidad de un partido durante los entrenamientos. Afortunadamente Rodgers no se lesionó.

Finalmente, no entendí lo del papelito en el juego Dallas Vs. Raiders. Es otra de las preguntas que no me puedo contestar. Si cupo el papelito entre el balón y las cadenas, ¿por qué le dieron a Dallas el primero y 10? ¡Faltaron unos milímetros! En fin.

Sin más, ¡rumbo a Minnesota!