BUENOS AIRES--El quiebre. El cierre anticipado. El despojo. El camino, trunco. La ilusión, hecha añicos. El establishment apuntó con el dedo índice y ejecutó, sin dudar, el final de un bolso lleno de sueños. Mariano Galarza se quedaba sin Mundial. Mariano Galarza se quedó sin Mundial. Mariano Galarza fue suspendido por nueve semanas por un supuesto piquete de ojos.
El tribunal de disciplina se hizo oír, por vez primera y de manera ejemplar en una cita vernácula más quisquillosa que nunca en cuanto a fallos arbitrales se refiere. Bajó el martillo sobre un tipo que la venía remando desde atrás dejando lesión tras lesión, que tenía la confianza del cuerpo técnico, que ostentaba el seniority que ningún otro tenía en la segunda línea argentina. Fue el golpe más grande a nivel humano que debieron soportar Los Pumas, apenas le pusieron play al Mundial de Inglaterra.
La ruta llevó al seleccionado a realizar un certamen para el recuerdo. Los flashes llegaron hasta el partido por el tercer puesto. Hubo lugares para el adiós en varias de las figuras -no todas- pero lejos, y en silencio, quedó Mariano Galarza.
El momento lo ameritaba, la herida debía sanar. Probablemente no lo hizo, quizás el tiempo ordene las cosas como lo hace con todo, pero Mariano Galarza tuvo su espacio en Scrum. Ese de sinceridad absoluta en el que blanqueó todo.
-¿Cómo viviste el primer momento luego de la sanción?
-Fue todo muy duro…momentos de mucho dolor, bronca y tristeza. Como deportista es mucho el esfuerzo que se hace a lo largo de toda la vida para poder estar en un Mundial, no sólo yo, sino de mi familia, mi club, mis amigos, mucha gente…Haber salido de esta manera fue un golpe tremendo que es difícil asimilar. Hoy ya estoy bien, enfocado en todo lo que viene y con muchas ganas de volver a jugar al rugby, pero sin dudas es un dolor que me va a quedar para toda la vida.
-¿Sentís que te utilizaron como modelo ejemplar de sanción?
-No sé si me utilizaron como modelo ejemplar, no quiero pensar que fue así. Sí creo que la sanción fue totalmente desproporcionada. Si bien entiendo que mi dedo pasa en un momento por la zona del ojo, es una situación completamente normal del juego, como declaró el propio Brodie Retallick, yo estoy mirando para abajo. El nunca reacciona, no se toca el ojo, todo sigue normal. Me dicen que no tengo intención pero me juzgan por imprudente.
“La World Rugby me apoyó en todo momento, sobre todo durante la audiencia de apelación, consideraban que era un caso excepcional y querián que me reduzcan la sanción reconociendo un error en el Juez de la primera audiencia, pero el nuevo jurado no aceptó y se me mantuvieron las nueve semanas", contó.
-¿Cómo viviste el apoyo de todo el rugby argentino?
-El apoyo que me hizo llegar la gente desde Argentina y todos los argentinos que me cruzaba acá en los estadios fue impresionante y aprovecho para agradecerles nuevamente, en ese momento no había consuelo que valga pero me hizo bien al alma y me dio un poco de tranquilidad. Por supuesto que el apoyo de mi mujer, familia, amigos, club, el resto del plantel, y el staff fue el principal motor para poder seguir adelante.
-Te vimos en un partido, apenas se conoció la sanción. ¿Pudiste ir al resto? ¿Continuaste en la concentración?
-Lamentablemente por una cuestión de los seguros no me pude quedar entrenando con ellos y dándoles una mano, como era inicialmente la idea de la Unión y mía. Entonces me tuve que volver a trabajar a Gloucester pero estaba de lunes a viernes en el club y los fines de semana me iba a la concentración con el equipo. Estuve en todos los partidos. Los jugadores y el staff hicieron todo lo posible para que me siga sintiendo parte durante todo el Mundial y así fue como lo sentí.
-En perspectiva, ¿cómo analizás el Mundial del seleccionado?
-Se hizo un gran Mundial, era un equipo que venía mostrando cosas muy buenas pero, por ahí, le faltaba un poco de regularidad. Creo que se consiguió explotar en el momento justo, el equipo mostró su potencial y lo pudo mantener con el correr de los partidos. El partido con Irlanda fue de lo mejor de la historia del rugby argentino. Lo mejor de todo es que éste equipo todavía tiene mucho para crecer, está lejos de su techo y eso entusiasma por todo lo que se viene.
-¿Qué opinión te merece el rendimiento de los tres segundas líneas que quedaron?
-La rompieron los tres. Son grandes jugadores y grandes personas, tienen un futuro gigante.
-Hoy por hoy, ¿cómo estás en Gloucester? ¿La posibilidad de jugar en la franquicia es una realidad para la próxima temporada?
-Hoy en el Gloucester estoy muy bien, el club me apoyó en todo momento, en dos semanas ya vuelvo a jugar. Además, acabo de renovar mi contrato por tres temporadas más. Después de hablar con la UAR y con el club, tomé la difícil decisión junto con mi familia de quedarme acá. En el contrato tengo una cláusula que me permite rescindirlo y volver a jugar a la franquicia argentina del Super Rugby en el caso que se dé la posibilidad en el futuro.
