Patricio Noriega y su llegada Grenoble

El entrenador empieza una nueva aventura. Getty images

BUENOS AIRES -- Allá por julio de este año, luego del descenso al ProD2 y del cambio de presidente -Manu Mérin renunció tres semanas después de que el torneo había comenzado y asumió Francis Salagoïty-, Patricio Noriega se quedó sin lugar como head coach de Bayonne. “Para continuar me impusieron un par de condiciones, referidas a mis colaboradores, que no pensaba aceptar. No cedí”, le contó en aquel momento a Scrum.

Con el inicio de la temporada ya hecho carne y, por esta cuestión, sin chances de incorporarse a otro equipo, el ex pilar quedó a la deriva. “Aproveché el tiempo para capacitarme y viajar a Japón a visitar a unos amigos, teniendo claro que hasta la próxima temporada iba a ser muy difícil conseguir trabajo”, detalla Pato, que acaba de ser abuelo por tercera vez.

Pero, al revés de lo que él pensaba, el teléfono sonó. Y el ring-ring trajo buenas noticias. Grenoble, equipo del Top 14, requería de su experiencia, de sus servicios. “Me contactaron hace poco más de dos semanas para que los ayude con el scrum, aunque el vínculo es sólo por un mes. Soy como una especie de consultor externo”, explica.

-¿Cuándo comenzaste?
-El pasado lunes 7 de diciembre y mi trabajo, en teoría, es hasta los primeros días de enero de 2016.

-¿Cómo fue el contacto?
-Lo conozco a Fabrice Landreau, Director Deportivo de Grenoble, desde que jugamos en Stade Francais en el 2000. Necesitaban una mano en el scrum y me llamó. Así fue todo.

Si bien al ex campeón del mundo con Australia se lo escucha contento, entusiasmado, con este nuevo desafío, también es consciente de que es muy difícil que este trabajo se extienda más allá del tiempo estipulado. “La realidad es que tanto Landreau como el head coach, Bernard Jackman, son ex hookers. Ellos tranquilamente podrían hacerse cargo del entrenamiento de los forwards”, dice.

-Pero igual te convocaron para que los asesores…
-Sí, eso sí. Me dijeron que necesitan pulir un par de cosas y que creían que yo podía ayudarlos con consejos y tips. Darle una mano a los jugadores a seguir desarrollando sus habilidades individuales, mejorar el comportamiento a nivel técnico y tratar de establecer un sistema de combate cuerpo a cuerpo colectivo que todo el mundo entienda.

-Se te escucha embalado, ¿te gustaría que te extiendan el vínculo, no?
-Es que esa pregunta habría que hacérsela al Presidente; yo no sé. De no quedarme, lo llamo a Manasa -Juan Fernández Miranda, coach de Hindú- y vuelvo a las juveniles de mi club -risas-.

-¿Barajás esa posibilidad?
-En un futuro no lo descarto, pero la realidad es que ahora estoy muy bien en Francia y me gustaría poder continuar trabajando en este país.

El Pato tiene casi asumido que, seguramente, lo suyo con Grenoble sólo será un touch & go. Aunque hay cientos de historias, de situaciones, que comenzaron así y, luego, se terminaron consolidando. Justamente en esto radica su ilusión. Y la ilusión es lo último que se pierde.