Los Knicks rompieron el maleficio de 53 años sin títulos y, tras una carrera de playoffs de lujo que dejó a Jalen Brunson como merecido rey de New York, la pregunta que flota en el aire es tan lógica como inevitable: ¿Puede el equipo de Mike Brown repetir el campeonato NBA en 2026-27?
No es ansiedad de época. Es la necesidad de una multitud de fanáticos que sueñan con repetir una experiencia que se negó por décadas. El deporte funciona con esta lógica: lo que pasó hace pocas horas es pasado y ya se empieza a pensar en lo que viene.
La realidad, fantástica en la Gran Manzana, empieza a teñirse de expectativa. Y es por esa razón que desglosaremos lo que cada fanático de New York tiene que saber de cara a lo que viene.
El quinteto titular ya está bajo contrato para la temporada entrante
La noticia más importante en el mundo Knicks es que todos los titulares están bajo contrato y el equipo se mantiene apenas 200.000 dólares debajo del primer apron del impuesto al lujo.
Brunson tendrá un contrato de $37,739,521. El que más ganará será Karl-Anthony Towns con $57,078,728, seguido de OG Anunoby: $42,500,000. ¿El resto? Mikal Bridges $33,482,145 y Josh Hart $20,923,760. De estos cinco cracks, Towns y Hart tienen opciones de jugador para 2027-28, por lo que la gran pregunta es cómo manejarán estas extensiones para no desmantelar el equipo con ADN campeón en el futuro.
¿Por qué el MVP de Finales, que es claramente el mejor jugador de la franquicia, cobra menos que Towns y Anunoby? Por una decisión de grandeza. Brunson resignó cerca de $113 millones de dólares en su extensión de contrato, y al resignar ese dinero, le dio a los Knicks la flexibilidad salarial necesaria para conformar el equipo de campeonato. Este jugador, para la ciudad de los rascacielos, se recibió de ídolo inolvidable. Grande dentro y fuera de la cancha.
Por otro lado, Towns, de 30 años, tiene una opción de $61 millones de dólares para la campaña 2027-28, pero podría extender su vínculo por tres temporadas en esta temporada baja. El núcleo está intacto, pero la muñeca de la gerencia para manejar esta situación, desde los números finos, puede ser crucial a futuro.
Completan la nómina Jose Alvarado con $4,500,000 (con opción de jugador) y Miles McBride con $3,956,523.
El gran desafío será mantener a Mitchell Robinson, centro suplente y determinante para defender a Victor Wembanyama en las Finales NBA, quien será agente libre sin restricciones este verano, lo mismo que Jordan Clarkson y Landry Shamet. El caso de Jeremy Sochan es distinto, ya que tendría todo listo para dejar el equipo... con un anillo en sus manos.
Seguramente Robinson despierte interés en varios equipos contendientes, por su tamaño, pero también porque pudo jugar 60 partidos, todo un logro en su carrera. Dicho esto, renovar su contrato para New York no será tarea sencilla. Los Knicks tienen garantizados 205,460,626 millones en salario con nueve jugadores, incluyendo los cuatro millones y medio que Alvarado tiene como opción de jugador.
Si tenemos en cuenta que el primer umbral se ubica en los 209 millones y el segundo en 222, a la franquicia de la Gran Manzana solo le quedan poco más de 16.5 millones disponibles para completar la nómina de 15 jugadores sin pasar el segundo límite, algo prácticamente imposible. En la temporada que terminó, Robinson percibió 12.5 millones, pero podría encontrar ofertas en la agencia libre por encima de los 20 por año.
¿Es peligroso esto para los Knicks? Por supuesto. Porque si gastan más de 222 millones en salarios para la 2026/27, enfrentarán las consecuencias de no poder tomar dinero extra en un posible intercambio de jugadores, además de tener que pagar un fuerte impuesto que llevaría la cuenta a un total que podría oscilar entre los 450 y 500 millones. Es la misma bomba que desactivó Boston Celtics a principio de temporada cuando traspasó a Kristaps Porzingis y Jrue Holliday, además de dejar ir a Al Horford en la agencia libre.
Una carrera de playoffs para los libros... ¿Es posible repetir algo así?
Los Knicks no solo se llevaron el anhelado trofeo Larry O'Brien, sino que también ganaron la NBA Cup (también contra San Antonio Spurs en la definición en Las Vegas), el torneo de mitad de temporada que llegó con la gestión Adam Silver.
En postemporada se vio lo mejor del conjunto de Mike Brown: 13 victorias consecutivas y solo una derrota en Finales ante Spurs, en el tercer juego de la serie disputado en el Madison Square Garden. Fueron sólidos, fueron ganadores, fueron consistentes. Y fueron bastante mejores que en temporada regular, instancia en la que finalizaron terceros en la Conferencia Este con 53 triunfos y 29 derrotas.
New York ganó, con Mike Brown, la profundidad de plantilla que Tom Thibodeau no pudo lograr en años anteriores. Le dio al equipo defensa y sobre todo convicción. El crecimiento fue mental y físico, y Brown, dos veces Entrenador del Año, logró cosechar el título que solo había ganado como asistente técnico de Gregg Popovich, con Spurs, en 2003.
Cada derrota, cada frustración, cada reproche de dolor encontró sentido en la redención de los Knicks en el actual curso. Un grupo que representó a la ciudad con coraje. De los tiempos de Donte DiVincenzo e Isiah Hartenstein en la estructura, cuando se convirtieron en el equipo del pueblo. Un roster que pasó de simpático y combativo a campeón. Que encontró los pasadizos secretos para subirse a tiempo a la eternidad.
Los Knicks tuvieron, en parte, una cuota de fortuna. Porque Detroit Pistons cayó ante Cleveland Cavaliers. Porque Boston Celtics perdió sorpresivamente en primera ronda ante Philadelphia 76ers. Pero esto no es culpa de New York, porque nadie puede elegir los rivales. Se le gana al que toque y en eso, los Knicks hicieron maravillas: tuvieron una eficiencia ofensiva de 120.7 y una defensiva de 104.7, las dos mejores marcas de toda la NBA. Antes de playoffs, estaban cuartos en la faceta ofensiva y séptimos sin el balón en sus manos. Fue algo así como hacer el click en el momento más oportuno.
El Draft, otro desafío para la directiva de los Knicks
Las cosas viajan a máxima velocidad en la NBA y el martes 23 será turno del Draft. Los Knicks tienen el puesto No. 24, el No. 31 (vía Washington Wizards) y el No. 55, por lo que buscarán sumar profundidad a su equipo de campeonato. Y seguramente lo que consigan impactará directamente en los contratos que hoy caminan por la cornisa.
New York tendrá, el jueves, su merecido desfile de campeonato. A la espera de fanáticos desenfrenados, y paisajes azules y naranjas en las calles que se aventuran surrealistas, hay un futuro mejor por construirse.
Tarda en llegar, pero al final, hay recompensa.
