Corea se une a coro de protestas

El Jefe de Misión de Corea del Sur arremetió contra los oficiales de Unión de Patinaje

APOLO ANTON OHNO está en el centro de la polémica
SALT LAKE CITY - Como si a los Juegos de Invierno necesitasen otra polémica, Corea del Sur puso el grito al cielo por la descalificación de uno de sus patinadores, que había cruzado primero la meta en la final de los 1.500 metros en pista corta.

El juez de la competencia dictaminó que el coreano Kim Dong-sung estorbó al estadounidense Apolo Anton Ohno en la última curva y lo descalificó, concediéndole la medalla dorada al patinador local.

Los coreanos reaccionaron indignados y prometieron radicar una queja formal ante el Comité Olímpico Internacional y la Unión Internacional de Patinaje.

"Para serles honestos, si por mí fuese, ahora mismo boicoteo estos juegos y me marcho a casa", declaró el jefe del equipo surcoreano Park Sung-in. "No puedo soportar todos estos fallos injustos".

El coreano Kim marchaba en la punta en la última curva, cuando Ohno trató de pasarlo por adentro. Kim abrió un poco su brazo izquierdo y le cerró el paso, y Ohno hizo un ademán con sus brazos, lo que seguramente llamó la atención de los jueces.

Kim, que había comenzado a celebrar paseando la bandera de su país, quedó estupefacto al anunciarse su descalificación y tiró el pabellón indignado.

Yonhap, la agencia estatal de noticias surcoreana, relató así la prueba. "Tras varios fallidos intentos de adelantarse a Kim Dong-sung, Ohno logró llamar la atención de los jueces con 'movida hollywoodense' y pudo ganar finalmente la medalla de oro. Debieron haberlo premiado con un Oscar por su ardid".

El entrenador de los surcoreanos Jun Myung-kyu señaló que la descalificación fue un "exabrupto", mientras que el italiano Fabio Carta, que terminó cuarto, expresó que "fue un absurdo quitarle de esa manera el oro al coreano".

El chino Li Jiajun se quedó con la medalla de plata y el canadiense Marc Gagnon con el bronce.

Ohno había protagonizado el sábado otro desenlace controvertido. Cuando parecía tener al alcance la victoria en los 1.000 una serie de caídas de cuatro de los cinco finalistas en la última recta lo relegó al segundo lugar y debió conformarse con la presea de plata.

El australiano Steven Bradbury, que iba último y fue el único que no cayó al hielo, se quedó con el oro.

Ohno hizo caso omiso a las críticas sobre el desenlace en los 1.500 e insistió que el coreano cometió un falta al cerrarle el paso.

"Finalmente tengo una medalla de oro. Es un alivio total", señaló.

-AP

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Salt Lake City 2002
viernes, 22 de febrero
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