River ganó por 2-1 ante Huracán en un partido que tuvo tres penales y quedó marcado por el arbitraje de Nicolás Ramírez, pero que significó la primera vez para Eduardo Coudet como entrenador del Millonario. Show, euforia, quejas, risas y movimiento en los 90': el Chacho lo vivió a su estilo y se retiró del campo de juego con una sonrisa por su estreno con victoria en Parque Patricios.
En un partido que tuvo muchas interrupciones por cada una de las decisiones de Nicolás Ramírez, Eduardo Coudet no desperdició ningún segundo para dar consejos. En el primer tiempo, tuvo por su costado a Gonzalo Montiel y Kendry Páez. Al campeón del mundo no lo dejó tranquilo nunca, mucho menos al ecuatoriano, a quien le dio más de una corrección para que pueda tener más protagonismo en el cotejo.
Después del primer gol del Millonario, que llegó luego de una gran jugada colectiva con finalización de Sebastián Driussi un poco antes de la primera media hora, hubo festejo para Chacho. Sin embargo, apenas pocos segundos del primer tanto de River en su ciclo, nuevamente retomó las indicaciones, esta vez para Fausto Vera y Aníbal Moreno, comandantes de la mitad de la cancha.
En el epílogo del PT llegó la indignación. Lucas Martínez Quarta cometió un penal sobre Jordy Caicedo y el DT de los de Núñez explotó contra Ramírez por haber ratificado la infracción. Movió los brazos de un lado a otro y se reía irónicamente. Cuando el colegiado pitó el final del acto inicial, también le recriminó su decisión.
Al menos por estas horas no se conocerá qué fue lo que le pidió a sus dirigidos en el entretiempo, pero su equipo salió con otra actitud al complemento. River fue más que Huracán en la parte final y se hizo merecedor del triunfo. Quedará para imaginar los enérgicos pedidos de Coudet para sus dirigidos en el descanso.
En el ST, Chacho comenzó nervioso. Sacó a Driussi, que se retiró con molestias, y puso al pibe Joaquín Freitas. Durante los primeros 15' miró mucho a sus suplentes y también consultó con sus colaboradores, pero recién se animó a los 20' a sus otros dos cambios: Juan Fernando Quintero y Facundo Colidio a la cancha. Si bien en conferencia de prensa declaró que no dio órdenes para el penal que falló el colombiano que recién entraba al campo, se vio un gesto del Chacho que se puede entender como el visto bueno para Juanfer.
El 10 de River falló, pero 10' después llegó el segundo penal. En esos minutos de revisión en los que Ramírez demoró y se dio la pelea entre Carrizo y Colidio, el Chacho no desperdició ni un segundo: todas las indicaciones para sus jugadores parecían un tiempo muerto de básquet. Le sacó jugo como si fuera la moderna 'pausa de hidratación'.
Festejó el 2-1 de Gonzalo Montiel de penal (a quien no le dijo que pateara, según él mismo confirmó), se unió a la celebración grupal pero elevó sus brazos para pedir el aliento final y poder cerrar su primera victoria como entrenador de River.
En la última de Huracán, en la que Lucas Blondel tuvo el 2-2 en sus pies, Eduardo Coudet miró, trató de defender con la mirada y cuando la pelota se fue, volteó y se sonrió como diciendo: "En esta zafé".
Show, euforia, quejas, risas y movimiento en los 90': el Chacho lo vivió a su estilo. El exentrenador de Rosario Central y Racing, entre otros, regresó al fútbol argentino, lo hizo como DT de River y con una victoria caliente ante Huracán en Parque Patricios.
El Millonario no cambió demasiado en el juego, todavía le resta mucho trabajo al flamante entrenador. Pero Eduardo Coudet dejó en claro que no dejará en paz a sus jugadores para tener un equipo intenso, tal como lo vive él desde el banco de suplentes.
