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Chiqui Tapia, el orgullo de Barracas Central

BUENOS AIRES -- Con 40 votos a favor y tres en blanco, Claudio Fabián Tapia se convirtió en el nuevo presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

A los 49 años, el Chiqui tendrá la responsabilidad de reacomodar una AFA caótica y en crisis desde la muerte de Julio Humberto Grondona. No estará sólo, claro: tendrá como vice presidentes a Daniel Angelici (mandamás de Boca) y de Hugo Moyano (titular en Independiente), dos peso pesados.

Desconocido para muchos, Tapia llegó a lo más alto del fútbol argentino desde un humilde club del ascenso: Barracas Central.

El Chiqui nació en Concepción, San Juan, pero de chico se radicó con su familia en la ciudad de Buenos Aires, primero en el barrio de San Telmo y luego en el de Barracas.

En el barraqueño el Chiqui comenzó su carrera futbolística, ya que el club estaba a pocas cuadras de su casa. Allí jugó buena parte de su carrera, aunque tuvo un breve paso por Dock Sud. Dicen que era un centrodelantero duro, mañoso, díficil de marcar.

Tras el retiro, siempre estuvo vinculado al club. Y a fines de la década del noventa, cuando Barracas se encontraba en una profunda crisis económica, fue convocado para la presidencia.

Gracias al trabajo y a las conexiones (Tapia es yerno del sindicalista Hugo Moyano) el club salió adelante. Hoy cuenta con casi 1.500 socios, las cuentas están saneadas y el equipo se mantiene firme dentro de la Primera B Metropolitana, la tercera divisional de la Argentina, a la que ascendió durante su gestión en la temporada 2009/2010.

En la actualidad pelea por entrar en el Reducido por un ascenso a la B Nacional, y respira tranquilo con el promedio del descenso. Juan Martín, con 13 goles, es el máximo anotador del equipo y del torneo.

En lo social, se construyó un polideportivo con una cancha de fútbol cinco, y otras de vóley, básquet y bochas, para albergar y contener a los vecinos de una zona humilde de la Capital, ubicada detrás de la cancha de Huracán.

En Barracas, el Chiqui es Dios, al punto que el estadio lleva su nombre. Tapia se define como “un tipo sencillo, de familia” y asegura que “San Juan es su lugar en el mundo”. Es padre de cuatro hijos: Iván, uno de ellos, juega en el club.

Hincha de Boca, el Chiqui se hizo de abajo: trabajó como barrendero muchos años, al mismo tiempo que entrenaba y jugaba para su club.

El liderazgo que fue consolidando tras años en el ascenso, la gran relación que mantuvo con Grondona y la capacidad de gestión le dieron el aval para ser el presidente del fútbol argentino.

En Barracas sienten orgullo, como lo expresaron en el Facebook del club: “Lo que parecía una utopía se ha transformado en la certeza más importante de tu vida y ahí vamos a estar los que siempre creímos. Suerte Presidente. Desde hoy no sólo nuestro, sino de todos los futboleros”.