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Mauricio Cataldo recuerda: "Llegaba muerto de borracho a entrenar"

SANTIAGO -- El ex futbolista de Audax Italiano y Universidad de Concepción, Mauricio Cataldo, reconoció que pudo haber tenido una mejor carrera en el balompié e incluso "ser mejor que David Pizarro y Jorge Valdivia", de no ser por el exceso de drogas y alcohol.

"A temprana edad me querían en España, el Saint Gallen también se interesó, equipos mexicanos. Marcaba la diferencia con jugadas que no hacían los futbolistas chilenos, mi estilo era más parecido a los argentinos. Fuera de la cancha no tenía mucha personalidad, pero dentro me transformaba. Tomando hasta el día antes del partido, era figura y marcaba goles, así que imagínate dónde pude haber llegado" reconoció en entrevista con AS Chile.

Además, se refirió a los problemas con el alcohol cuando se desarrolló como futbolista. "Empecé a tomar a los 12 años, a los 23 ya estaba hecho pedazos. Llegaba mal a entrenar, a veces le pedía al utilero que pusiera el sauna porque llegaba muerto de borracho y dejaba una hediondez terrible, pero como uno tenía la técnica, no le decían nada. La gente gozaba viéndome jugar, pero saliendo de la cancha era una persona llena de pena, con muchos problemas en el hogar y eso me agobiaba e hizo que me perdiera", confesó.

"Terminé en la calle. Nadie me quería. Andaba por todos lados drogándome, buscando droga, me regalaban unas tremendas bolsas de coca, fue terrible. Una vez me quedé dormido en la calle y desperté con mucho frío. Ahí decidí internarme en un centro cristiano. En ese momento cambió mi vida", añadió.

Por último, Cataldo, quien actualmente se encuentra trabajando con 60 niños en su escuela de fútbol, recordó el gol que le marcó en 2003 de "rabona" a Universidad de Chile por el Torneo de Apertura.

"En esos tiempos yo tomaba de lunes a viernes, entonces antes de entrenar me tomaba un litro de leche y me iba. 'Nano' Díaz no me quería, así que yo le pedía a Dios que me diera un gol maravilloso cuando tuviera la oportunidad. Al final me citan para ese partido y yo pensaba cómo hacer el gol, pero al final mi pensamiento no tenía nada que ver con el de Dios. El de él era anotar de rabona", sostuvo.