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Por qué encaja en el Salón de la Fama

Michael JordanAndrew D. Bernstein/NBAE/Getty Images

Gary Payton, un maestro de la defensa, encaró a Michael Jordan en las Finales de la NBA de 1996.

Haz una búsqueda de Gary Payton en Google, y una de las primeras fotografías que verás es una de él frente a Michael Jordan en plenas Finales de 1996. Parece que Payton está a punto de maldecir con F... y, según sus recuerdos, probablemente haya sido algo así.

"Era mucho de todo", dijo Payton. "Muchos 's---', 'f---', 'f--- you'. Y luego empezaron Ron Harper, Scottie Pippen y Phil [Jackson]. Era un ida y vuelta de 'f--- you'",

A veces los algoritmos de Google crean un link injusto o desafortunado, que no captura un momento verdaderamente representativo de la vida de una persona. Pero éste no es uno de esos casos. Si el Salón de la Fama del Básquetbol tuviera esculturas de cabeza de sus miembros como el del fútbol americano, la de Payton estaría inclinada hacia arriba con la boca abierta, maldiciendo constantemente.

Gary Payton en una mirada

Gary Payton sin duda tendrá mucho que decir cuando entre en el Salón de la Fama del Básquetbol.

Esto no sólo representa lo que es, sino que es lo que lo ha convertido en quien es: uno de los jugadores de elite de este deporte, merecedor de un lugar en el Salón entre las grandes figuras de todos los tiempos durante las ceremonias de este fin de semana en Springfield, Massachusetts. Es el resultado de una combinación de los parques de Oakland y su padre, Al Payton, también conocido como "Mr. Mean".

"Él me inculcó esa dureza, y ese pavoneo", comentó Payton. "Tener que jugar contra todos los muchachos en Oakland, que trataban de darte una paliza. Sabías que tenías que hacerlo o ser tratado como poca cosa todo el tiempo. Cada día andaba rencoroso... y después del partido, veremos lo que pasa".

Al otro elemento que acabó por definirlo -- la defensa asfixiante que inspiró su sobrenombre "The Glove" [El Guante] -- Payton se lo atribuye a Ralph Miller, su entrenador en Oregon State. En el básquetbol universitario, donde Payton sufrió un derrape defensivo tras otro, le enseñaron a sacar provecho de sus manos rápidas y aprendió que el básquetbol no sólo se trataba de anotar.

La defensa cuenta gran parte de la historia detrás de esta foto. Cuando los Seattle SuperSonics cayeron en un déficit de 3-0 ante los Chicago Bulls, el entrenador de Seattle, George Karl, le dio a Payton la tarea defensiva principal sobre Jordan. Lo que siguió fue una pequeña parte de la historia de la NBA: Payton limitó a Jordan a una efectividad del 37 por ciento y a 23, 26 y 22 puntos en los tres partidos siguientes. Fue la única vez que Jordan anotó menos de 30 puntos en tres juegos consecutivos de las Finales de la NBA. Y ciertamente la única vez que un oponente lo marcó de manera tan desafiante.

No importó que Payton tuviera una lesión en la pantorrilla por la que se metía en una cámara de oxígeno después de los partidos locales. No importó que la ofensiva de Payton fuera demasiado valiosa como para meterse en problemas de faltas. Se avocó a su tarea con fervor.

"

No puedes echarte atrás con [Jordan]. Si lo haces, es como un lobo, va a comerse todo. Él sabía que yo no iba a echarme atrás. Tenía que darme cuenta o ver si realmente era un perro con esta cosa de los barrios. Lo encaré de frente. Así era yo".

"-- Gary Payton

"Tienes que encarar a Jordan", dijo Payton. "No puedes echarte atrás con él. Si lo haces, es como un lobo, va a comerse todo. Él sabía que yo no iba a echarme atrás. Tenía que darme cuenta o ver si realmente era un perro con esta cosa de los barrios. Lo encaré de frente. Así era yo".

Y no era como nadie más -- ni en aquel entonces ni ahora. Con 6-4 pies de altura y 180 libras de peso, Payton dominaba más con su voluntad que con su fuerza física. Podía marcar a cualquier escolta de Jordan hacia abajo y fue lo suficientemente habilidoso en ataque como para meterse entre los 30 mejores anotadores y entre los primeros 10 en asistencias de todos los tiempos. Payton no era un espécimen físico único como Shaquille O'Neal; era único por su conjunto global de habilidades envuelto en un paquete audaz. Puedes encontrar rastros de Jordan en Kobe Bryant. Pero no encontrarás un duplicado de Payton en ningún lado.

"Sólo hay una persona ahí afuera que podría hacerlo -- y yo creo que puede, pero no sé si tiene la mentalidad -- y es [Rajon] Rondo", dijo Payton. "No puede anotar como lo hacía yo del lado ofensivo. Sí puede hacerlo en defensa... desearía que pueda anotar un poco mejor".

Aún peor que la falta de descendientes de Payton en el juego de hoy es el hecho de que no haya un lugar donde retirar su jersey. Los SuperSonics se mudaron a Oklahoma City, se convirtieron en el Thunder y pasaron a estar muertos en los ojos de Payton.

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"Yo culpo a aquellos propietarios que la dejaron ir", aseveró, refiriéndose al grupo liderado por Howard Schultz, que vendió la franquicia a inversores de Oklahoma. "Yo creo que sabían que [la mudanza] iba a suceder. Deberían estar avergonzados. No culpo a nadie más que a la organización que la tenía en su momento. Los fans recibieron un trato injusto".

Los fans de Seattle no sólo se perderán los mejores años de Kevin Durant y Russell Westbrook, sino que se están perdiendo la oportunidad de honrar los tantos partidos que Payton jugó con el jersey No. 20 de los Sonics.

"Eso no me preocupa", dijo Payton. "Me verán entrar en el Salón de la Fama. Entraré en el Salón de la Fama como un Seattle SuperSonic.

"Colgarlo en las vigas de Seattle sería grandioso. [Los fans] siempre me apoyaron. Sé que va a suceder. Tarde o temprano tendremos un equipo. Puedo esperar".

Es más probable que haya otro equipo en Seattle antes de que aparezca otro jugador como Gary Payton.