BARCELONA -- Colocado en el primer plano por la sanción de cuatro partidos que ayer cumplió Javier Aguirre, Alfredo Tena puede que pase a la historia del Espanyol de manera breve, pero lo seguro es que lo hará de forma contundente. 360 minutos de mando han bastado para conocer a un entrenador con las ideas claras y que ha impuesto al equipo blanquiazul unos matices tan personales como interesantes para el entorno.
Lejos de grandilocuencias, el mexicano ha ofrecido una imagen personal tan humilde como una capacidad de decisión indiscutible. El españolismo ha descubierto en el 'Capitán Furia' a un entrenador atrevido, capaz de catapultar a la titularidad a un Alex Fernández poco menos que invisible con Aguirre, plantar cara a todo un Real Madrid con una apuesta atrevida, dar un paso al frente en la remontada al Alcorcón o arriesgar en un momento trascendente frente al Celta con un cambio (el propio Alex por Córdoba) poco entendido pero a la postre beneficioso.
Suya fue la idea en su día de colocar a Stuani en la banda para poder encajarlo en el mismo once que a Sergio García, mejorando el rendimiento del uruguayo hasta convertirlo en una de las piezas trascendentales del equipo.
También ha sobresalido Tena por su rapidez de reflejos a la hora de cambiar las sensaciones de un partido moviendo el banquillo con agilidad y valentía, como demostró ante el Real Madrid dando entrada a Simao y Lanzarote poco después de que Pepe adelantase al equipo de Ancelotti, en un doble cambio ofensivo impensable para Aguirre.
PERSONALIDAD PROPIA
Tena llegó a Barcelona siendo poco menos que un desconocido y se ha mantenido, por decisión propia, en un discreto segundo plano a la sombra del Vasco, pero en apenas cuatro partidos ha mostrado los galones y la capacidad que en el club conocían por su trayectoria en el futbol azteca, donde entre otros dirigió nada menos que al América.
El tipo que recuperará su papel secundario el próximo martes, en el partido de Copa que motivará el regreso a Cornellá del Real Madrid, no se ha dejado vencer por el vértigo inmediato que supuso su 'ascenso por accidente' a la máxima responsabilidad en el difícil banquillo del Espanyol.
Lejos de tomar el puesto con sumisión al mando de Aguirre, Alfredo Tena ha seguido planteando el trabajo diario a la vera del 'jefe', pero en el momento de la verdad, con el balón en juego, ha sido él, en primera persona, el que ha tomado las decisiones por su cuenta y riesgo.
En su cuenta habrá que guardar la eliminatoria copera frente al Alcorcón y el dejar al equipo en octavo puesto de la Liga, muy lejos del descenso, después de otro partido en que la lógica le condenaba de antemano contra el Real.
Puede que futbolísticamente el Espanyol no haya dado motivos para la alegría durante estas semanas, pero es indudable que la presencia de Alfredo Tena al frente del equipo ha supuesto un cambio agradecido.
Y ante el futuro inmediato, seguro, su figura habrá dejado de ser la de un simple y desconocido adjunto, porque el Capitán Furia ha dejado su huella, tanto en el vestuario como entre la hinchada blanquiazul tras cumplir su misión.
