Hace un siglo, una marca de 10.6 segundos en los 100 metros llanos era suficiente para ganar una medalla de oro. La mera idea de que alguien pudiera correr la distancia por debajo de los 10 segundos era absurda.
Pero en los Juegos Olímpicos de 1968, Jim Hines, de los Estados Unidos, borró esa creencia cuando lo hizo en 9.95 segundos. Desde entonces, el récord siguió bajando hasta los actuales 9.58, la marca conseguida por Usain Bolt de Jamaica en 2009.
A medida que los atletas continúan evolucionando y la ciencia del deporte también, el tiempo que le toma a los humanos recorrer 100 metros se reduce, lo que nos lleva a la misma pregunta de antes: ¿qué tanto más puede bajarse esa marca?
El ciéntifico australiano especializado en deporte Jeremy Richmond cuenta que hay una serie de nuevas técnicas que están usando los velocistas para intentar ser más rápidos todavía. De hecho, cree que el récord para los 100 metros llanos podría caer por debajo de los 9.3 segundos tan pronto como en 2020, en los Juegos Olímpicos de Tokio.
Una de las técnicas que cita Richmond es la pliometría, también conocida como entrenamiento del salto.
"Estamos viendo muchos atletas, sobre todo los de Jamaica, haciendo rutinas de entrenamiento con vallas para reforzar la flexión de la cadera", dice Richmond. "Estos entrenamientos refuerzan el sóleo (baja pantorrilla), y los estudios muestran una correlación entre el rendimiento en velocidad y el tamaño del sóleo".
"Un músculo fuerte puede jugar un rol clave en la aceleración que se consigue en los primeros 10 metros, que es cuando el atleta está en su fase de menor velocidad", asegura Richmond.
También dice que deberíamos ver cada vez más velocistas altos, como Bolt, que mide 1.95 metros. A la vista de su brillante carrera, Richmond explica que su contextura física lo convierte en el prototipo del velocista ideal.
"La investigación sugiere que si un velocista en un 10% más alto, tendrá un contacto con el suelo 10% menor, lo que le permitiría correr un 10% más rápido", dice Richmond. "Sin embargo, hay un factor limitante: los miembros más largos hacen que se requiera más energía para mover las piernas hacia adelante".
Pese a la confianza de Richmond en que los tiempos seguirán bajando, los límites existen.
"Sin dudas, el récord mundial mejorará", dice Richmond. "Si conseguimos que los velocistas más altos refuercen los flexores de la cadera y los más bajos contraigan sus múculos más rápios, deberíamos ver tiempos de alrededor de 9.27 segundos".
"No sucederá en Río, pero quizás en Tokio. habiendo dicho eso, dudo de que se puedan bajar los 9.2 segundos. El esfuerzo que se necesitaría para conseguir esas velocidades requeriría de huesos súper pesados, y ahí es donde el peso empieza a ser un factor en contra".
