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Pat Riley y Jimmy Butler han vuelto a encender al Heat

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Sebastián Martínez: 'El Heat juega al ritmo del basquet moderno' (2:50)

'Con dos jugosos contratos en el banco lidera la liga en triples y defienden como pocos en la NBA', subrayó. (2:50)

AL PONER A UN LADO EL INCREÍBLE historial alcanzado por Pat Riley, era difícil creer sus palabras sin dudar hace nueve meses.

“Independientemente de si me creen o no, en este momento nos encontramos sobre la plataforma de lanzamiento”, expresó Riley durante su conferencia de prensa anual de postemporada. “Hemos pasado por esto durante largo tiempo. Sabemos cómo hacerlo. Lo hemos hecho mediante una infinidad de maneras distintas. Lo vamos a resolver”.

El Miami Heat liderado por Riley había quedado fuera de los playoffs por tercera ocasión en cinco temporadas. El Heat había superado el tope salarial y había pasado de perseguir estrellas a pagar salarios excesivos por meros jugadores de reparto. Como resultado, a medida que el resto de la NBA se aprestaba a enrumbarse en uno de los veranos más alocados que jamás se hayan visto en lo que respecta a movimientos de jugadores, Miami parecía condenado a quedar relegado al puesto de mero espectador.

No obstante, Riley no se dejaba intimidar.

“No hagan conclusiones pensando que estamos atascados con ciertos contratos. Sería un razonamiento tonto”, expresó Riley. “No existen obstáculos, solo oportunidades”.

La gerencia del Heat pudo percibir algo que creían que los escépticos dejaban pasar. Independientemente de esas temporadas recientes con resultados poco óptimos, dentro del Heat creían que su franquicia y que la ciudad de Miami no habían perdido valor como herramientas para atraer talento. Sentían que no requerían contar con espacio dentro del tope salarial ni de altos puestos de selección en el draft para hacerlo realidad. Solo necesitaban de un jugador estrella que quisiera estar en Miami.

Es cierto que los equipos con sede en Los Ángeles y Nueva York eran sus rivales, pero no se trataba de algo nuevo. El Heat había superado a esos clubes en el pasado cuando intentaron hacerse con los servicios de varias estrellas. Riley y sus tenientes de confianza creían firmemente que un mercado activo jugaba a su favor y que el mercado de agentes libres en 2019 estaría sumamente activo.

Nuevamente, el viejo maestro demostró que tenía razón. Era evidente en su amplia sonrisa cuando en julio pasado se sentó al lado de Jimmy Butler en su presentación. La incorporación de una estrella que se convirtió en un punto de inflexión. Para algunos, fue una operación inesperada de “firmar y canjear”. Después, Riley (como había predicho que podría hacer) desechó el contrato inflado y a punto de expirar de Hassan Whiteside, allanando el camino para que Bam Adebayo se elevara de jugador de reparto hasta alcanzar el nivel de segunda estrella.

En resumidas cuentas, el Heat está de vuelta, haciendo de nuevo lo que siempre han hecho: reunir estrellas y hacerse contendientes. Desde Alonzo Mourning, pasando por Tim Hardaway, Dwyane Wade y Shaquille O’Neal hasta la época de los “Heatles”, conformados por Wade, LeBron James y Chris Bosh, Riley ha logrado lo mismo una y otra vez desde su llegada a la organización del Heat hace 25 años.

Actualmente, el Heat se encuentra en la búsqueda de otra presa de alto calibre. Bien sea un miembro de la deseable camada de agentes libres de 2021 u otra estrella que Riley logre convencer para que llegue al sur de la Florida, el venerado entrenador y ejecutivo tiene una nueva oportunidad de crear otro “Trio de Gigantes” sobre las costas de la Bahía Vizcaína.

ESTE RESURGIR DEL HEAT como fuerza dentro de la NBA se produce después de cinco años difíciles. James dejó Miami en julio de 2014. Bosh renovó con el equipo, pero la presencia constante de coágulos sanguíneos acabó con su carrera. El hecho que estos coágulos aparecieran por primera vez cuando el Heat intentaba concretar un canje por Goran Dragic fue un cruel giro del destino. Todo lo anterior sentó las bases de la amarga (aunque breve) partida de Wade.

La incapacidad del Heat para contratar agentes libres de alto nivel (específicamente en los casos de Kevin Durant y Gordon Hayward, quienes fueron objeto de fuertes intentos de persuasión por parte de Miami) fue un revés importante, contrario a los éxitos que había cosechado el Heat en ocasiones anteriores.

Como resultado, el Heat cambió de táctica. En 2017, poco después de su fracaso en los intentos de contratar a Hayward y tras haber quedado eliminados de los playoffs después de registrar 30-11 a finales de la campaña regular, Miami invirtió fuertemente en jugadores que no contaban con jerarquía de estrellas. El Heat sumó más de $100 millones en inversiones por cuatro años con el objetivo de retener a Dion Waiters y James Johnson, contratos que siguen siendo pesadas cargas sobre los hombros de la organización.

“Esa es mi responsabilidad. Puedes atribuírmela toda porque fui la persona que concretó esa operación a la medianoche (del 01 de julio de 2017)”, afirmó Riley el año pasado. “No quería que esos dos chicos terminaran en el equipo de otra persona, lo cual habría sido un escenario aún peor”.

Asimismo, Riley extendió un contrato por cuatro años al agente libre Kelly Olynyk durante ese mismo verano. Todo lo anterior sucedió después que, en 2016, el Heat tomara la decisión de igualar una oferta por $50 millones al base suplente Tyler Johnson.

Al conformarse con jugadores de reparto, el Heat adoptó un eslogan y etiqueta en redes sociales para justificar su método: “Cultura Heat”. De hecho, la cultura dentro de la organización del Heat ha sido considerada por largo tiempo entre las mejores de toda la NBA. Pero la cultura por sí sola no le confirió anillos a Riley en sus pasos por Los Ángeles y Miami. Las estrellas sí.

“TODOS BUSCAN una estrella”, expresó Erik Spoelstra, entrenador del Heat. Sin embargo, no todos pueden asegurar sus servicios. Riley ha demostrado, una y otra vez, que sí es capaz de hacerlo.

Riley ha demostrado ser un mago como entrenador, aparte de uno de los grandes innovadores de la NBA. Pero la mejor obra de Riley siempre ha consistido en la obtención de jugadores estrellas… y aprovechar sus talentos al máximo.

Tras la conclusión de la temporada anterior, Riley había hecho las correcciones apropiadas en su trayecto y tenía la intención de regresar a sus raíces. Eso fue lo que le condujo a hacer sus audaces declaraciones. Si bien el Heat se sentía orgulloso de siempre competir con garra y juraron que disfrutarían de la búsqueda de un sitial menor entre los sembrados de los playoffs, la organización había tomado la decisión de volver a ser el Heat de antaño.

Riley admitió que podrían necesitar de un periodo que se extendería hasta el verano de 2020 para hacerse con un jugador estrella, insinuando que incluso podría verse obligado a descargar algunos de sus contratos malos. Sin embargo, una vez que Butler se convirtió en opción viable, Riley se puso al ataque.

El gerente general Andy Eisburg ejecutó la operación de “firmar y cambiar” que requería del esfuerzo conjunto de cuatro equipos. Los negocios complicados han sido durante largo tiempo una especialidad de Elisburg: bien sea ese mega cambio entre cinco equipos y 13 jugadores que concretaron en 2005 con el fin de suplir de talento al club de 2006 que se hizo con el campeonato, o el pacto de “firmar y cambiar” que involucró a Eddie Jones, en el cual Elisburg diseñó 20 variedades distintas del contrato de Jones en el año 2000, o las operaciones de “firmar y cambiar” que tuvieron por objeto a James y Bosh en 2010.

El Heat estaba haciendo cosas dignas del Heat, una vez más.

DURANTE LA TEMPORADA PASADA, el Heat tuvo marca 10-14 en partidos decididos por ventaja de hasta cinco puntos y un récord de 19-22 como local, dejándose arrebatar partidos que pudieron ganar fácilmente. Quedaron fuera de los playoffs por dos juegos y con mucho arrepentimiento.

Con el liderato de Butler, quien es uno de los mejores rematadores de la liga, el Heat en la actual temporada ha logrado un cambio dramático de suertes a la hora de ejecutar jugadas en momentos clave. Mantienen un récord dominante 6-0 en partidos definidos en tiempo extra. En su cancha, han sido prácticamente intocables, sumando 17-1.

“Existe una razón por la cual fuimos tan intensos al perseguirle y llenamos el camión blindado para contratar a un jugador a salario máximo”, dijo Spoelstra. “Esa fue la idea: contar con una persona que creemos capaz de llevarnos a un nivel diferente”.

“Eso es lo que actualmente está haciendo (Butler)”.

Butler ostenta tope personal de por vida en su promedio de asistencias, causando que la ofensiva del Heat incursione sin la presencia de un base tradicional, permitiéndole a Dragic adaptarse perfectamente al rol de sexto hombre. Y podría decirse que él lo ha asumido mejor que nadie en la NBA en la actual campaña.

Asimismo, Butler personifica todos los principios de la “Cultura Heat”, al punto en el cual Spoelstra ha pensado en lo que pudo haber pasado si el Heat hubiese elegido a Butler en el draft de 2011 en vez de Norris Cole. En ese momento, Miami ejerció su derecho a elegir dos puestos antes que los Chicago Bulls tomaran a Butler, en el último lugar de la primera ronda.

“Parecía que él debió haber jugado con nosotros durante todo este tiempo”, expresó Spoelstra con una sonrisa. “Todo este tiempo. Bromeaba al respecto con (el asesor senior del Heat) Chet Kammerer… Le decía: ‘Hombre, ahora que podemos mirar en retrospectiva, ¿cuán grandioso hubiera sido que hubiésemos elegido a Jimmy Butler en el draft después de ese primer año con los Tres Grandes?’ Lo hubiésemos puesto en la cancha con LeBron como base, Dwyane, Jimmy como puesto 3, CB, Shane… ese equipo pudo haber logrado muchísimo”.

Pero no deja de ser una realidad alternativa. En este caso, el Heat espera que Butler pueda convertirse en un imán de estrellas de la misma forma en que lo hizo Wade, su colega egresado de Marquette, hace 10 años. Es cierto que Riley fue capaz de persuadir a James y Bosh para que se incorporaran al Heat durante ese loco verano de 2010… pero eso ocurrió por un solo motivo: Wade ya estaba presente.

Una de las razones por las cuales el Heat fracasó en el mercado de agentes libres por varios años fue que ellos no contaban con figuras que pudieran jugar al lado de estrellas recién llegadas. Y ese fue uno de los motivos por los cuales el retiro de Bosh por motivos médicos fue tan devastador para Miami. Ahora, aspiran a que Butler cambie ese panorama.

“Solo estoy aquí para jugar”, expresó Butler cuando se le preguntó si pensaba con respecto a las posibilidades futuras de la organización cuando decidió pactar con Miami. “Dejaré que el entrenador Pat, el entrenador Spo y el resto de la gerencia lidie con todos esos asuntos”.

“Simplemente supe que quería estar aquí. Estoy aquí y hagamos lo que hagamos, si permanecemos con este equipo, nuestro trabajo seguirá siendo obtener triunfos. Estamos concentrados en el momento actual y nos preocuparemos por el futuro cuando éste llegue”.


EL ASCENSO DE Adebayo podría resultar tan importante como la incorporación de Butler. Adebayo es un ajuste ideal para la NBA de hoy: lo suficientemente atlético como para cambiar a prácticamente cualquier persona en la cancha y lo suficientemente hábil para driblar y pasar como un ala. Las diferencias entre Adebayo y su talentoso pero menos versátil predecesor en el centro de Miami, Whiteside, son evidentes.

"Nuestra organización se basa en: tienes que ganarla", dijo Adebayo. "Siento que me he ganado el derecho de estar aquí y me están permitiendo expandir mi juego".

El contrato máximo que se le otorgó a Whiteside en 2016 es tan revelador como cualquiera de las otras ofertas cuestionables de Miami. Frustró al Heat con su esfuerzo inconsistente. Cuando se le preguntó acerca de cómo Miami estaba ganando a pesar de los modestos números de Butler, Spoelstra hizo referencia a Whiteside repetidamente sin mencionar su nombre, incluso Whiteside dijo una vez que estaba "tratando de aumentar mi calificación de 2K" en una entrevista posterior al juego.

El Heat ha rodeado a Butler y Adebayo con el tipo de hallazgos bajo el radar que el Heat es conocido por desarrollar. Kendrick Nunn, ganador de los dos primeros premios East Rookie of the Month esta temporada, fue un agente libre no reclutado que el equipo firmó al final de la temporada pasada. Duncan Robinson estaba en un acuerdo de dos vías con el Heat la temporada pasada y se ha convertido en uno de los tiradores de 3 puntos más precisos de la liga. Chris Silva está en un acuerdo de dos vías y se está jugando en un lugar completo en el roster en el camino, mientras que Tyler Herro ha parecido un robo potencial con la decimotercera selección del draft.

Spoelstra le da crédito a Butler y Dragic, jugadores veteranos que han permitido que esos jóvenes tomen roles específicos, una evaluación con la que Robinson estuvo de acuerdo.

"Por supuesto", dijo. "Ambos tipos, particularmente en la ofensiva, nos organizan y nos involucran en cosas. Lo hace más agradable para nosotros. Particularmente para mí, sé que mi trabajo es ser agresivo en la ofensiva, espaciar la duela, disparar cuando estoy abierto, y a veces cuando no lo estoy, y la defensa, solo compito, estoy en los lugares correctos, contengo el balón y solo me enfoco en lo que está frente a mí en lugar de adelantarme demasiado. Ambos han sido geniales".

El Heat son terceros en el Este, de vuelta entre la élite. Seguirán buscando agregar otra estrella esta temporada o este verano, aunque cualquier acuerdo de este tipo podría reducir su capacidad de obtener un gran agente libre en 2021. Pero cualquier duda sobre la capacidad de Riley de hacer un movimiento importante debería suspenderse. Riley se siente afortunado.

"Soy un chico irlandés", dijo. "Siempre les echo tréboles a mis amigos todo el tiempo. Es mi emoji favorito".