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Lakers en modo destrucción: más que un triunfo, fue un mensaje

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Anthony Davis y Lakers acabaron con el Heat en el Juego 1 (1:56)

Los Ángeles estuvieron encendidos, sobre todo Davis, que registró 34 puntos para vencer a Miami por 116-98 y colocar la serie de la Final de NBA en 1-0. (1:56)

El primer juego de las Finales de la NBA trajo un mensaje claro para el mundo del básquetbol: si el Miami Heat demostró ser aplicado y duro en su paso por la burbuja, Los Angeles Lakers, enfocados, pueden serlo mucho más.

Para poder descubrir el desenlace, tenemos que entender este encuentro como un fruto de triple cáscara. La primera, el arranque: un equipo de Miami enfocado en los dos costados, sin fisuras, logró tomar distancia de 25-12. La segunda, la recuperación: entre el minuto 3.44 del primer cuarto y el 6.04 del tercero, los Lakers anotaron 75 puntos (63% en TC, 11-15 em T3) contra 30 de su rival. Y, finalmente, el final de fiesta: un cuarto y medio entero, plagado de caras nuevas, solo para cumplir con el paso del tiempo.

Este regreso angelino no fue para nada habitual. De hecho, fue extraordinario. Señala Elias Sports Bureau que los Lakers se convirtieron en el primer equipo en las últimas 50 temporadas en tomar una ventaja de 30 puntos tras ir perdiendo por doble dígito en un partido de Finales NBA.

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"No creo que hayamos sido muy físicos al comienzo", dijo LeBron James, autor de 25 puntos, 13 rebotes y nueve asistencias en el Juego 1. "Tenemos que tener un conocimiento de lo duro que juega Miami. Creo que nos golpearon en la boca, lo sentimos, y entendimos qué tan duro debíamos jugar para ganar el partido. Cuando se pusieron 23-10, empezamos a mostrar nuestra capacidad".

¿Qué fue lo que aprendimos de los primeros 48 minutos de acción? Veamos un análisis punto por punto.

Anthony Davis, la clave de esta eliminatoria

Hablamos en la previa acerca de la defensa zonal del Heat en infinitas oportunidades. Spoelstra ni siquiera tuvo tiempo de emplearla demasiado, de hecho Miami solo la practicó un pequeño lapso en el segundo cuarto -cuatro jugadas, más exactamente- y los Lakers anotaron cinco puntos en esas posesiones gracias a la lectura de Rajon Rondo, el movimiento de balón acertado con flechazos desde los distintos ángulos y el trabajo fantástico de Anthony Davis como faro de creación y destrucción.

Davis demostró, como todos pensábamos, que no existe jugador en cancha que pueda con su extensión y calidad. Anotó 34 puntos (la tercera mejor marca para un debutante Laker en Finales detrás de los 42 de George Mikan en 1949 y los 43 de Shaquille O'Neal en 2000), tomó nueve rebotes, entregó cinco asistencias y lanzó 52% de campo, con un 9-9 inigualable en tiros abiertos.

Pero no se trata solo de su boxscore individual, sino de lo que generó cuando jugó como 5, pese a su voluntad insistente de desempeñarse como ala-pivote con spacing: cuando jugó como centro natural, los Lakers tuvieron un +25 en el diferencial de puntos. Desde su casilla individual, 12 puntos de segunda oportunidad convertidos. Y como dato adicional, señala el departamento de ESPN Datos, LA le ganó a Houston Rockets por 29 puntos con Davis en posición de centro natural el pasado 12 de septiembre.

En esta postemporada, los Lakers vencen a sus oponentes por 14.5 puntos cada 100 posesiones cuando Davis está como único centro, en comparación a cuando lo hacen Dwight Howard y JaVale McGee.

La potencia física de Davis y de LeBron James, además, obligó al Heat a hacer doblajes que fueron puro veneno. Hubo 13 atrapes 2-1 contra ellos, anotaron 1.54 puntos por jugada, pero la paciencia fue un factor fundamental: entre los 24 y 17 segundos de la posesión, 0 puntos por ataque, entre los 16 y 8, 1.50 y entre los 7 y 0, 1.57. De esta acción surgieron conversiones fáciles para el conjunto de Frank Vogel, incluyendo 6-7 en lanzamientos abiertos.

Dato extra: de las manos de Davis salieron cinco pases. Y fueron cinco triples convertidos. No es poca cosa.

La defensa gana campeonatos y los Lakers lo saben

Más allá de que las rotaciones defensivas fueron adecuadas a nivel grupal, es muy llamativo el progreso del equipo con Davis en cancha a la hora de defender.

Empecemos por el comienzo: los Lakers, con La Ceja en la alineación, están permitiendo, señala ESPN Datos, 100.3 puntos cada 100 posesiones, la menor marca en una carrera de playoffs desde que los Warriors permitieron 98.9 en 2014-15 para ganar el título. Y lo significativo es la defensa de las acciones de pick and roll con Davis: 0.78 puntos por acción del rival. Esto es el mínimo, dice Second Spectrum, en las últimas cuatro temporadas con al menos 100 acciones de pick and roll defendidas.

¿Y que pasó el miércoles por la noche? Se profundizó la tendencia. Los Lakers permitieron 1.38 puntos por cortina directa. Pero cuando Davis fue quien estuvo en ese lugar, la eficiencia subió de manera dramática y los Lakers permitieron 0.11 puntos, siendo esta la tercera menor marca permitida desde 2013-14, cuando Second Spectrum empezó a registrar estos datos.

Y estos números positivos emergen en el intangible más importante que puede tener un equipo en el arranque de una eliminatoria así: la confianza. A partir de la defensa, el equipo de Vogel impulsó su espíritu y obligó al rival a someterse a sus propios mandamientos. Controló el ritmo y la fluidez del partido. Y en ese despegue, todo lo que vino después fue imposible de sobrellevar para Miami.

La importancia del coro de soporte y el trabajo de equipo

En el básquetbol, existen cosas que se ven en los números y otras que no. Uno de los intangibles es la agresividad defensiva y otro, pocas veces destacado, es la paciencia para descifrar lo que propone el rival. En el peor y único momento de zozobra de los Lakers en el partido, Rajon Rondo se encargó con su experiencia y visión de juego en darle la mesura a su equipo para encontrar de nuevo los caminos hacia el éxito. Un par de defensas buenas y dos triples de Kentavious Caldwell-Pope calcados en una esquina, procedentes de asistencias de Rondo, le dieron a LA la confianza para recuperarse y empezar a marcar tendencia en la noche inaugural de las Finales.

Luego, se sumó Alex Caruso y conformó la triada de la inteligencia junto a Rondo y LeBron James, todo un clásico en esta estructura. Pero no fueron los únicos en encontrar ventajas: Kyle Kuzma se quitó las bolsas de arena de encima, dejó de ser lastre y se sumó a una ofensiva fluida y acertada. Y Dwight Howard, por primera vez en lo que va de la burbuja, dejó su rol de payaso para convertirse en una pieza fundamental en los dos costados de la cancha. Quizás este partido haya servido para demostrar que los Lakers tienen el talento de LeBron y Davis, pero son mucho más que ellos. Los resultados están a la vista: de acuerdo a Second Spectrum, los Lakers anotaron 1.84 puntos por posesión tras cinco pases o más, y eso es el máximo de un equipo en un partido de playoffs en las últimas cinco postemporadas, con mínimo 15 posesiones. Lanzaron 11-17 en TC, incluyendo 6-8 en triples tras ejecutar cinco pases o más.

No es nuevo: nadie puede derrotar a un equipo que se comparte así la pelota.

Las lesiones del Heat desnaturalizan las Finales

Goran Dragic sufrió una lesión en la fascia plantar que podría quitarlo por completo de la serie. Bam Adebayo agravó su lesión en el hombro y está en duda para lo que viene. Jimmy Butler se dobló el tobillo izquierdo y pese a que terminó con 23 puntos, se lo vio muy lejos de su cien por cien.

Este es el Big Three del Heat. A veces pasan estas cosas inexplicables que pueden finalizar de antemano una eliminatoria y transformar ilusión en calamidad.

Veamos la siguiente comparativa: con Dragic y Adebayo en cancha, el Heat tiene, en esta postemporada, una eficiencia ofensiva de 113.3, una neta de +4.9, un 47% en TC y un 36% en triples. Sin ellos, una eficiencia ofensiva de 95.3, una neta de -29.9, un 42% en TC y un 30% en triples. Los números justifican el problema.

Dragic es el cerebro, Butler el clutch y Adebayo la fortaleza y el despliegue. Sin ellos, el motor del Heat no funciona y el coro alrededor, llámese Duncan Robinson, Tyler Herro o el propio Jae Crowder, entre otros, pierde consistencia y fluidez. En el Juego 1, Miami impidió que los Lakers desplieguen su arma más letal que son los puntos en transición: L.A. convirtió solo 20 por esta vía, su quinta peor marca en esta postemporada. Sin embargo, la defensa estacionada con brazos y piernas activas, que tanto molestó a los Boston Celtics en Finales de Conferencia, fue una risa para LeBron y compañía que, como vimos antes, destruyó a su rival merced al aporte de todos.

Seamos claros: un Adebayo al 100% tiene problemas para defender un físico como Davis. Un Adebayo al 50 o 60% definitivamente no podrá ser ni siquiera una piedra en el zapato. Si observamos los números de La Ceja el miércoles, veremos un descenso notable en su porcentaje en tiros contestados: el miércoles tuvo 2-12 bajo estos parámetros, su segunda peor marca en plaoffs solo superada por el Juego 1 ante Porland (2-13). ¿Puede Miami volver a poner a Davis en esta posición? Esa es la gran pregunta. La realidad es que físicamente el Heat pudo hacer poco ayer y con lesiones a cuestas esto puede profundizarse. Ni Crowder pudo hacer mella sobre LeBron ni el Heat pudo frenar la pintura con el aporte, además de Davis, de un Howard inspirado a la hora de luchar y molestar en tierra de gigantes.

Dicho esto, los Lakers parecerían tener todas las de ganar de cara al segundo partido de la eliminatoria, a disputarse el viernes. De todos modos, estas son las Finales de la NBA y nunca hay que dar a ningún rival por terminado, menos con tanto por jugar y tanto en juego: el Heat ya demostró, en instancias anteriores, tener un corazón y un carácter a prueba de decepciones.