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El regreso de Juan Soto, por sí solo, no resolverá los problemas de los Mets

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Mike Trout, Juan Soto... las estrellas caen lesionadas (2:28)

En ESPN Beisbol debaten sobre los pelotazos y las lesiones que han afectados a algunas estrellas. (2:28)

El conjunto neoyorquino luce completamente perdido en medio de una racha de seis derrotas consecutivas en la que nada les ha salido bien.

Cuando Juan Soto salió lesionado hace poco más de una semana, los New York Mets tenían razones para mantenerse positivos. Lo primero es que la lesión de su principal estrella no era de gravedad y el tiempo de recuperación parecía ser breve. Lo segundo es que, sin Soto, los Mets lograron hilar una racha de cuatro triunfos consecutivos en la que todo lucía estar bien y, por consiguiente, el jardinero podría tomarse su tiempo para recuperarse totalmente del problema en su pantorrilla.

Unos días más tarde, todo parece estar en llamas en Queens, en medio de una racha de derrotas que ya llegó a seis partidos, en la que nada ha salido como los Mets han querido. Ofensivamente, el equipo luce completamente perdido.

Francisco Lindor luce totalmente perdido en el plato, bateando para .176 con OPS de .541, sin jonrones ni remolcadas en 17 juegos, oficialmente el peor arranque de temporada de su carrera. Mientras tanto, las tres adquisiciones ofensivas más importantes que realizó el conjunto durante la temporada, Jorge Polanco, Bo Bichette y Marcus Semien, se combinan para una pobre línea estadística de .207/.264/.293 y, al momento de publicación de este artículo, el equipo acumula 20 entradas sin anotar carreras.

En total, durante la racha de seis derrotas, los Mets únicamente han podido generar nueve carreras, mientras que han sido blanqueados tres veces, incluidas dos consecutivas en sus últimos dos juegos.

Aunque el picheo los ha mantenido a flote en algunos encuentros, los Mets han tolerado cuatro carreras o más en cinco de las seis derrotas en fila que arrastran en estos momentos, lo que apunta a que, en general, a pesar de un resultado en el que limitaron a los Athletics a una sola carrera, el picheo tampoco ha estado a la altura.

Para un equipo que hasta el momento promedia 3.65 carreras por juego, la combinación de pobre desempeño en el picheo y el bateo ha sido fundamental en los resultados obtenidos hasta ahora.

A pesar del mal momento, el dirigente Carlos Mendoza cree que solo se trata de una situación a la que tarde o temprano se sobrepondrán. “En algún punto durante una temporada de 162 juegos vas a enfrentar adversidad, y aquí estamos, enfrentándola muy temprano. Solo tenemos que encontrar una forma de atravesarla”, dijo el capataz tras la más reciente derrota del equipo.

Con la noticia de que Juan Soto podría empezar su proceso de rehabilitación para regresar al terreno de juego, se hace evidente que debe haber optimismo, pero también es importante llevar la situación a la realidad: Juan Soto no es suficiente para reparar a los Mets.

Hay algo que se siente profundamente roto en el equipo y ver el desempeño de los jugadores así lo demuestra. Tomando nuevamente el ejemplo de Francisco Lindor, la cantidad de errores mentales que ha cometido el pelotero, desde olvidar la cantidad de outs en una entrada hasta una defensa poco característica de su nivel, son señales que muestran que algo no funciona a lo interno de la organización.

Soto, por más talento que tenga, así como por el hecho de que antes de la lesión era el mejor bateador de los Mets, no puede reparar todo lo que está mal. Sí, se hace evidente que con él en la alineación el equipo es mucho mejor, pero el mal juego generalizado de los Mets requerirá un esfuerzo colectivo para poder ser dejado atrás.

¿Esta situación está adelantando los planes de rehabilitación con Soto? Es posible y, a la vez, riesgoso, porque las lesiones musculares como la que tiene el dominicano tienden a ser engañosas. Al mismo tiempo, no es como que los Mets tengan muchas opciones en este momento y, muy a pesar de que la temporada está iniciando, todo apunta a que necesitarán que sea Soto quien guíe ese esfuerzo.

Diecisiete partidos en abril no deben definir una temporada, pero sí son una señal de que los Mets van a tener una campaña complicada, sin importar la forma en la que concluya.