Que Luis Arráez fuera tan cotizado en la fecha límite de cambios puede ser la antesala de un contrato acorde con su rendimiento en su próxima agencia libre.
Por el pliego de estadísticas que está acumulando y la ansiedad que mostraron algunos contendores por sus servicios en la fecha límite de cambios, parecería que están por terminar los días de mal pagado y poco apreciado para Luis Arráez en las Grandes Ligas (MLB).
Arráez y el relevista Caleb Kilian fueron traspasados de los San Francisco Giants a los Philadelphia Phillies por dos prospectos, el lunes, en las últimas horas del último día hábil para mover jugadores dentro de la temporada.
Una prueba de lo mucho que Filadelfia quería el bate de Arraez fue el abanico de movimientos que realizó el mánager Don Mattingly para acomodar al venezolano en la segunda base. El intermedista Bryson Stott se movió a la tercera base, al antesalista Alex Bohm a la primera base y el inicialista Bryce Harper se mudó al jardín derecho.
Colocado en el cuarto puesto de la alineación ofensiva, Arraez bateó de 4-2 con un doble, dos carreras empujadas y una anotada para impulsar a los Phillies a una victoria 5-0 sobre los Washington Nationals en su primer juego en la "ciudad del amor fraternal". Fue la cuarta victoria seguida para Filadelfia, que ocupa el segundo comodín de la clasificación, para los playoffs de la Liga Nacional.
En la temporada, Arráez encabeza el viejo circuito en bateo (.325) y es segundo en hits (138) y triples (7), con .361 de OBP, .804 de OPS, 10 bases robadas, 52 anotadas y 188 bases totales. Su frecuencia de 4.5% de turnos terminados en ponches es, por mucho, la mejor de Grandes Ligas.
Después de batear .292 y liderar su liga en hits el año pasado, Arráez literalmente fue obligado a firmar un contrato de un año y $12 millones como agente libre con San Francisco, uno de los pocos equipos que le garantizó usarlo en la segunda base.
Ser un tres veces campeón de bateo que promedia .318 en cuatro mil apariciones al plato en su carrera en una liga que batea por debajo de .250 en la última década y tener más hits que todos los otros jugadores de MLB en los últimos cinco años le ha granjeado el reconocimiento de sus colegas, pero no de los equipos a la hora de compensar adecuadamente su virtuosa facilidad para hacer algo que es considerado lo más difícil de cualquier deporte.
Un cuatro veces Todos Estrellas con tres campeonatos de bateo, dos premios Bate de Plata y una asombrosa tasa de 5.9% de ponches, Arráez ha ganado cerca de $45 millones en una carrera de ocho años. Para citar un ejemplo, el pasado invierno, en el mismo mercado de Arráez, el infielder dominicano Jorge Polanco, un bateador de .259 con OPS+ de 109 (el OPS+ de Arráez es 116), acordó con los New York Mets por dos años y $40 millones.
En el extremo positivo (y sin mencionar a súper estrellas como el japonés Shohei Ohtani, el dominicano Juan Soto o el norteamericano Aaron Judge), Kyle Tucker, quien batea .269 con OPS de .847 en nueve temporadas, gana $60 millones anuales, en un contrato de cuatro temporadas.
Y nadie va a comparar al venezolano con Tucker, pero es evidente que la diferencia de producción entre ambos no justifica una desigualdad salarial de casi $50 millones, a favor del jardinero de Los Angeles Dodgers.
La acusación contra el pelotero es que pese a ser un súper dotado a la hora de chocar la pelota y evitar los ponches, generalmente no aporta muchos extrabases, no tiene instinto para robar base y su defensa es inferior.
Pero esas son áreas en las que el nuevo Philly ha mejorado notablemente este año. Arráez, quien proyecta alrededor de 60 extrabases, tiene 11 outs por encima del promedio en defensa según Statcast, lo que lo ubica en el noveno lugar entre todos los jugadores de MLB y segundo entre los defensores de la 2B, solamente detrás de JJ Wetherholt (19), de los St. Louis Cardinals.
De acuerdo a la herramienta de Fangraphs que mide el valor económico real de la actuación de los jugadores, el desempeño de este año de Arráez, quien tiene 3.8 WAR, vale $30.8 millones.
Hablamos de un pelotero que busca un cuarto título de bateo para ingresar a un grupo muy especial. En la historia de MLB, solamente 14 jugadores han conquistado cuatro o más cinturones de bateo. La lista incluye al panameño Rod Carew (7), al puertorriqueño Roberto Clemente (4) y al venezolano Miguel Cabrera (4).
Si todo le sigue saliendo como hasta el momento, Arráez regresará a la agencia libre después de esta temporada, meses antes de cumplir los 30 años de edad, con un expediente ampliado de mejor chocador de pelota de su generación, líder de hits de Grandes Ligas desde el 2022 y, más importante aún, con una mirada más indulgente y menos crítica de parte de los clubes.
Y eso suele traducirse en altos salarios y contratos más largos en las Grandes Ligas.
