La noche regia

FECHA
19/10
2009
por Georgina González Ontiveros
MONTERREY -- Perdonarán ustedes el título obvio de este blog, pero de eso se trata, simple y sencillamente de una noche regia en la más regia de todas las ciudades, Monterrey, en la primera vez que este blog se traslada de ciudad y de deporte.

Esta vez no hubo fútbol. Aunque la jornada 12 fue rara y aunque, quizá, ya extrañábamos el Apertura después del descanso por la Fecha Fifa, los resultados de esos partidos fueron tan extraños como olvidables. Pero yo, lo confieso, no estuve pensando en fútbol este fin de semana, sino en basquetbol, y más precisamente, en el basquetbol de la NBA, en el juego de Suns contra 76ers que es lo que me trajo a la Sultana del Norte.

Ivey (12) nos cayó encima (Getty)

"¿Cómo estás?" Me preguntó mi hermana por el mensajero de la computadora. "Bien --le dije-- me cayó un basquetbolista encima". Y por supuesto, no me creyó, pero fue cierto. El que Royal Ivey se lanzara sobre la canasta y le fallaran los cálculos para finalmente caer sobre la mesa de prensa y los reporteros fue sólo un aderezo de lo que he estado viviendo este fin de semana, que está por acabarse, en Monterrey. Esta es mi primera vez en la Sultana del Norte y también fue la primera vez que hice un chat en ESPN. Y ahora que lo pienso, también fue la primera vez que vi un juego de la NBA en vivo... Y todo me encantó.

¿Y cómo fue mi noche regia del domingo? En realidad comenzó desde el sábado cuando aterricé en el aeropuerto y, aunque sentí un mal augurio porque estaba lloviendo (finalmente la lluvia se quitó pero el sol nunca salió, quizá penso que con los Suns era suficiente), la verdad es que ha sido un viaje de lo más emocionante. Es verdad que vine a trabajar y no pude turistear casi nada y que conocí las avenidas de noche, cuando una alma caritativa me llevó a descubrir la impresionante vista de las luces de la ciudad desde el cerro del Chipinque, pero el viaje de trabajo se convirtió en viaje de placer desde el momento en que pisé la Arena Monterrey mientras Suns y Sixers calentaban en la duela.

Dicen que las mujeres somos multitasking y eso pudo haberme ayudado. El ambiente en la Arena era fenomenal y mientras cambiaba portadas, chateaba con los lectores, veía el juego y cambiaba impresiones con mi compañero de ESPN, Luis Guerra, me sorprendí varias veces tarareando la música que sonaba en las bocinas, sobre todo cuando se trataba de Queen, cuyo We Will Rock You era utilizado como música de suspenso en los tiros de tres puntos. Esto no es como el fútbol, en donde sólo se escuchan gritos. No. Los juegos de la NBA son escenas de acción con soundtrack incluído en la que el público está tan involucrado que puede, de repente, tener un jugador literalmente encima, como nos pasó a nosotros.

O al menos eso puede pasar si se está en la primera o segunda fila. Fue tan impresionante ver a Steve Nash encestando o a Iguodala brincando sobre la duela como ver, en cámara lenta, a Royal Ivey volar por el aire y caer directamente hacia nosotros (o al menos es en cámara lenta como lo recuerdo). Y fue igualmente fascinante ver tan cerca este juego de la NBA como poder compartirlo con los lectores en tiempo real a través del chat y un poco después con el postgame. Fue especialmente vibrante ver a los altísimos jugadores llevar de la mano a los pequeños atletas de Special Olympics. Fue nostálgico ver a los jugadores hacer girar la pelota en un dedo tal como lo recordaba de niña cuando veía a los Globetrotters en la televisión y me preguntaba cuando lo vería en vivo. Fue mágico entrar al mismo túnel por donde desaparecieron los jugadores al terminar el partido para después verlos llegar al área de prensa. Fue simple y sencillamente una noche regia, en toda la extensión de la palabra. Gracias por esto, Monterrey.

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