George Russell, aplastado por Kimi Antonelli, mostro su decepción

El inglés no ocultó su frustración después de quedar sexto en la clasificación del GP de Mónaco, muy lejos de su compañero, quien celebró la pole position.

La imagen de George Russell completamente desencajado en el GP de Canadá es el resumen del momento que vive en la joven temporada 2026 de F1 que, si bien el calendario ya marca la sexta hoja del año, el GP de Mónaco es apenas la sexta fecha. Cuando la unidad de potencia de su Mercedes disparó un problema con la bendita batería y su auto quedó mudo repentinamente en Montreal, el inglés revoleó todo cuanto tenía cerca: el volante, el protector de hombros, los guantes… Hasta ese momento estaba enfrascado en una batalla rueda a rueda con Kimi Antonelli, su fulgurante y jovencísimo compañero de equipo. Un rato después, mientras Russell terminaba de acomodar su equipaje para volver a Europa, en el podio sonaba el himno italiano por cuarta vez consecutiva.

Antonelli ganó cuatro de cinco carreras, tras el inicio con éxito de Russell en Australia, y llegó a Mónaco con 43 puntos de ventaja. El británico apeló al juego psicológico en Montreal: “El campeonato ya lo tiene ganado, solo él puede perderlo”, dijo. Había que ver cómo recogía el boloñés ese recado. “No puedo perder algo que todavía no gané”, respondió ya en el principado. Pero quedaba ver en pista. Y en la clasificación, Antonelli fue una vez más brillante, con una pole position de ensueño y con una vuelta brillante con la que venció a Max Verstappen y Lewis Hamilton. Dejó 11 títulos del mundo detrás. Mientras tanto, Russell apenas fue sexto y a 394 milésimas del italiano.

Mientras Kimi celebraba su pole y bromeaba con Lewis y Max en la conferencia de prensa, Russell hablaba con los medios. Su rostro de decepción atravesaba la pantalla de TV. “Para ser honesto, no sé qué está pasando. Está claro que hay algo en mi forma de conducir que no está ayudando al coche en este momento", dijo Russell. “Pero eso también estaba ahí al principio del año, y si miro Melbourne y al menos China hasta que tuve mis problemas, fui el primero en cada sesión, y cada vuelta que di fue buena. Pero en las últimas tres carreras no he tenido ningún resultado. Incluso en Canadá, no estuve en ninguna posición hasta la última vuelta de la Q3. Así que no tengo respuesta, hasta que no pueda hacer alguna adaptación o ajuste, seguirá así", se lamentó.

El inglés considera que el auto no se adapta a su estilo “Es evidente que existe una diferencia en el estilo de conducción entre ambos pilotos, algo que ya se notaba el año pasado, pero que me benefició enormemente y que claramente le está beneficiando a él a la perfección este año. Pero eso todavía no explica por qué fui tan bueno al principio del año y tan malo ahora. Así que tenemos que analizar el motivo", explicó. Y agregó: “Los datos lo demuestran claramente; la diferencia radica en que nuestra forma de manejar influye enormemente en los neumáticos, y él consigue que se mantengan en un rango óptimo que yo, por lo que el ritmo le resulta más fácil. Así que, la verdad, no sé por qué. Tengo algunas ideas, pero manejé de esta manera durante toda mi carrera, y ahora, por alguna razón, no funciona con este auto. El año pasado, Kimi intentó conducir el coche a mi manera, y tampoco le funcionó. Así que no hay excusa, es la realidad, y necesito trabajar con el equipo", cerró.

Todavía queda el desafío de las 78 vueltas al trazado callejero más glamoroso, pero con la dificultad para pasar autos que existe en el estrecho dibujo, la esperanza de avanzar para el inglés se apoya más en errores ajenos y una estrategia brillante de Mercedes que en lo que él mismo pueda hacer.