Al llegar la primavera los parques se llenan de corredores y a su vez aumentan los casos de alergia en ellos. El cambio de temporada es difícil para los runners ya que el polen ataca y no perdona.
El florecimiento de algunas plantas es el culpable de que esta sustancia invada los jardines y áreas verdes de las ciudades cuando llega la primavera. Las más famosas son las gramíneas y las arizónicas, que sueltan microgametofitos, es decir, granos de polen tradicionales. Existen varios tipos de pólenes, aunque el más frecuente entre los pacientes alérgicos (70%) es el de las gramíneas. Además, son los jóvenes de entre 20 y 30 años los más susceptible a sufrir los efectos del polen.
A pesar que todavía no se ha encontrado una cura definitiva para la alergia, existen medicamentos que reducen los efectos de los granos del polen y de la histamina (sustancia protagonista), aunque es importante informarse sobre ellos antes de tomar decisiones. Ocurre en ocasiones que, un corredor además de tener alergia también tiene asma, y como solución acude a su médico de cabecera, quien le aplicará un corticoide muscular. Lo más aconsejable es que, como deportistas de fondo, vayamos a un doctor especialista en medicina deportiva.
Los antihistamínicos y corticoides son los tratamientos más recetados y, en concreto, los corticoides nasales (gotas), aunque antiguamente daban positivo en los controles antidopping. Las tradicionales gotas oculares para aliviar la picazón de ojos y los inhaladores también son muy recurridos. En más desuso están los corticoides inyectables o por vía oral, aunque ambos están prohibidos para los atletas profesionales por parte de las agencias antidopaje.
¿Suelen aumentar tus alergias en primavera?
