Messi y su renovación con el Barcelona: el impacto medio y largo plazo

Leo Messi seguirá en el Barcelona, no se esperaba un escenario distinto a pesar de que su firma todavía se demorará unos días, y en el Camp Nou su permanencia, presentada como un éxito indiscutible de Joan Laporta, se hacen cábalas respecto a las consecuencias que tendrá a medio y largo plazo. Se deben hacer desde un punto de vista económico, comercial y, también deportivo. ¿Es positiva la presencia de Leo como líder del proyecto de futuro del Barça?

"Futbolísticamente es indiscutible. Contar con Messi es un plus por lo que significa para el equipo porque no se puede poner en duda ni su ascendente ni su consideración de número uno”, explicó a ESPN Deportes una fuente de la ex directiva del club, considerando "una gran noticia" su continuidad.


Marca Barça

De entrada cabe entender que siendo como era un objetivo prioritario para la nueva junta, esta permanencia del astro argentino sí es positiva. Comercial y mediáticamente la figura de Messi es un imán indiscutible a la hora de negociar contratos de publicidad. Muchos de los acuerdos firmados en los últimos años, por no decir todos, se han discutido y acordado con la figura de Leo como principal reclamo.

Sin ir más lejos, antes de la pandemia del coronavirus que cambió los hábitos de los clubes en cuanto a sus giras de pretemporada, los viajes transoceánicos que llevaba a cabo el Barça, ya fuera a Estados Unidos o Asia, tenían un componente especial: con Messi en la expedición el precio era uno y era otro sin él. Tal como en los partidos amistosos que le significan al club azulgrana unos ingresos muy superiores si en sus filas está presente el capitán.

La marca Barça "tiene un potencial extraordinario en todo el mundo" reveló la misma fuente consultada, dando por hecho el interés que despierta por sí misma la entidad azulgrana en cuanto a multinacionales de primera magnitud interesadas en aliar su nombre con un club de primer nivel mundial. Pero hablar del Barça y no hacerlo de Messi a nivel comercial, a nivel de marca o a nivel mediático es hoy por hoy una quimera. Y la marca Messi tiene, igualmente, un potencial indiscutible.

Hace quince años, en la época de su mayor apogeo, Ronaldinho llegó a ser visto como el sucesor de Ronaldo Nazario: el gran ítem comercial en el que se apoyaba Nike para mantener su posición de liderazgo y más aún cuando un joven Leo Messi, a finales de 2005, había roto su compromiso con la multinacional norteamericana para fichar por Adidas. Fue aquel un error histórico de Nike y una jugada soberbia de Adidas, que nunca tuvo la opción de entrar a patrocinar al Barça pero se hizo con la figura del jugador que ya se empezaba a sospechar futuro número uno...

Pero incluso sin contar, muy a su pesar, con Messi, Nike ha aprovechado su figura como jugador del Barça. Y el Barça, en el contrato firmado en 2016, aprovechó igualmente, y de manera especial, la figura de Leo para arrancar a la multinacional el que entonces fue el mejor contrato de patrocinio deportivo en la historia del fútbol mundial: 105 millones fijos por temporada.

El contrato que en su día firmó el Barça con Qatar tuvo en el argentino a una pieza fundamental en las conversaciones entre la junta de Sandro Rosell y el emirato, de la misma manera que cuando Rakuten entró en su lugar, gracias a las gestiones iniciales de Gerard Piqué, la presencia de Messi fue también muy tenida en cuenta. Tanto que su imagen es predominante en Japón, en toda clase de acuerdos comerciales firmados por el club azulgrana en los últimos años.

¿Atendiendo a su edad? ¿Tiene futuro esa consideración indiscutible en cuestión mediática? La respuesta de la misma fuente no deja lugar a dudas: "Pensemos en Michael Jordan. Hace casi 20 años que se retiró y su figura sigue siendo tan indiscutible como los beneficios que genera".

A partir de ahí puede pensarse en el acierto del Barça en ese aspecto.

Coste económico

Leo firmará un nuevo contrato por un valor económico sensiblemente inferior al último que disfrutó. Su última renovación, acordada en noviembre de 2017, le significó unos ingresos superiores a los 500 millones de euros en cuatro temporadas, además de bonus especiales. Ahora se habla de poco más de la mitad, acaso 300 millones, por cinco temporadas y que comenzará con una ficha que puede considerarse, hablando de quien se habla, hasta modesta: poco más de 20 millones.

La frase "Messi genera más de lo que cuesta" se ha escuchado y leído por doquier en los últimos años para argumentar que cada euro que le paga el Barça a Leo está bien empleado por las razones antes antes explicadas, las comerciales. Ahora bien, en los parámetros de LaLiga, en sus ordenanzas respecto a los límites salariales de las plantillas de los clubes, la ficha del argentino ha tenido un impacto indiscutible, costando quizá no la mitad de la totalidad de la plantilla pero acercándose a ello.

Cierto es que la responsabilidad la tiene Josep Maria Bartomeu, el antiguo presidente y que firmó contratos fuera de mercado con no pocos jugadores, ofreciendo renovaciones que hoy se descubren un lastre difícil de mantener pero que están ahí... Y que han motivado todos los problemas a la hora de encajar a Messi en la plantilla.

Leo ha tenido un coste económico muy alto para el Barcelona y lo va a seguir teniendo durante las próximas cinco temporadas. Lo más discutible e incluso alarmante del caso es pensar que es factible que al acabar la temporada 2022-23 decida dejar el Camp Nou para cerrar su carrera en Estados Unidos y que a pesar de ello el club azulgrana le siga pagando religiosamente en concepto, se supone, de embajador global del Barça, una figura que desde 2017 cumple Ronaldinho pero cuyo coste en el caso de Messi para el club sería mucho mayor. En ese supuesto, que hoy por hoy no se plantean los gestores azulgranas, el proyecto pasaría por otorgarle una presencia mediática máxima ligada al Barça.

El tema deportivo

Messi acaba de cumplir 34 años. Cuando en noviembre de 2017 firmó su última renovación hasta 2021 se contempló la posibilidad de que sin ser su último contrato sí fuera el anterior a uno final que acabase en 2024, coincidiendo con la inauguración, se pensaba entonces, del nuevo Camp Nou, cuyas obras ya iban con retraso y habían pasado de tener fecha final de 2022 a dos años después.

Siendo el líder indiscutible del equipo azulgrana se entendía que cumplidos los 30 era momento de que los responsables deportivos del club fueran retocando piezas e incorporando jugadores que tomasen mayor protagonismo en el campo para empezar a dejar atrás una Messidependencia que era absoluta. Más aún tras la huida en agosto de aquel mismo año de Neymar al PSG.

Pero la política deportiva del Barcelona en estos últimos años se ha demostrado entre fallida y catastrófica. André Gomes, Coutinho, Dembélé, Griezmann... En mayor o menor medida, en algunos casos de manera terrible, todos los jugadores que han ido aterrizando en el Camp Nou para acompañar a Leo o, incluso, rebajar su peso específico en el juego del equipo se han demostrado un fiasco...

Y con 34 años cumplidos Messi sigue siendo, de forma rotunda, el líder futbolístico de un Barcelona que no se entiende sin su presencia. ¿Eso es bueno, o no tanto? Es un hecho que a los 34 años Leo no puede ser el mismo que era a los 28 y es, a la vez, una realidad que sus 34 años le dan todavía para ser el número uno, indiscutible y muy por encima del resto. Pero, ¿por cuánto tiempo?

No existe constancia de un futbolista profesional que se haya mantenido durante veinte años al máximo nivel y Leo cumplirá en octubre 17 desde que debutó en octubre de 2004 con el primer equipo del Barça en un derbi frente al Espanyol. Desde la temporada 2007 siempre ha jugado más de 40 partidos por temporada con el Barça y a los 778 encuentros oficiales con la camiseta azulgrana hay que sumar los 151 jugados con la selección argentina. Todo con un calendario muy cargado, apenas vacaciones y el desgaste físico que ello supone.

A partir de ahí cabe preguntarse hasta cuando podrá aguantar este ritmo Messi. O, también, hasta cuándo está dispuesto a mantener este ritmo agotador y cuánto puede durar su ambición por competir, ganar, seguir compitiendo... Siendo como es un caso único en el deporte mundial, es evidente que no será para siempre y que algún día, más pronto que tarde, su carrera acabará.

Así, en ese escenario, ¿está preparado el Barcelona para gestionar el relevo de Messi? Si no le ha resultado fácil, al contrario, encontrar herederos para Xavi o para Iniesta, si la posición de Luis Suárez no ha sido ocupada, de momento, con acierto o si también empieza a pensarse en el futuro sin Gerard Piqué, encontrar alguien que pueda ni tan siquiera acercarse a la figura monumental de Messi se antoja totalmente imposible... Por lo que es indispensable que el Barça vaya haciéndose a la idea de cómo será el día uno post Leo.

Y mientras se va acercando ese día, él permanece, intocable, al frente de todo. Manteniéndose como el faro y guía del equipo y convertido, otra vez, en el líder absoluto del proyecto. Lo que provoca que en el club no se ocupe de un futuro sin él.

Deportivamente Messi sigue siendo el número uno y nadie en el Barça se atreve ni tan solo a insinuar que vaya a dejar de serlo en los próximos años. En este escenario, puede ser, cuando llegue ese momento, dentro de dos años en el peor de los casos, quizá en cinco, un salto al vacío de imprevisibles consecuencias.

Si como muestra vale un botón, en su primera temporada tras la retirada de Michael Jordan, la 1998-99 y que fue atípica por el cierre patronal, los Chicago Bulls ganaron 17 partidos y perdieron 33; en la siguiente su balance fue de 17-65 y no volvieron a clasificarse para los playoffs hasta la temporada 2004-05.

Habrá que ver cual será el resultado en el Barça...