Regresó la Guerra Fría a las olimpiadas

SALT LAKE CITY -- Nada presagiaba, cuando comenzaron hace dos semanas, que los Juegos Olímpicos de Invierno iban terminar convirtiéndose en una hoguera de polémicas y mucho menos hacer recordar las tensiones de antaño cuando las grandes potencias libraban por igual la Guerra Fría en la arena deportiva.

Pero eso ha sido exactamente lo que ha ocurrido en los Juegos de Salt Lake City en los que Rusia amagó con retirarse por su malestar ante lo que percibe es la conducta parcializada de los jueces de las competencias contra sus deportistas.

Los rusos finalmente dieron marchan atrás con sus amenazas, decidiendo quedarse para la ceremonia de clausura este domingo, pero difícilmente se podrá pasarle vuelta a la página a lo ocurrido y el inusitado subido tono de las protestas rusas.

El malestar alcanzó su punto de ebullición con la exigencia de Rusia de una medalla de oro para la patinadora Irina Slutskaya, la descalificación de la esquiadora Larissa Lazutina en el relevo 4x5 kilómetros del cross country y el arbitraje en el torneo de hockey.

La indignación en Rusia tocó incluso las puertas del Kremlin, donde el presidente Vladimir Putin dijo sin tapujos que los deportistas de Estados Unidos han sido beneficiados por fallos localistas.

Los rusos no han sido los únicos.

Corea del Sur no ha dejado de quejarse por el fallo que le privó de una medalla de oro a uno de sus patinador de pista corta, y que finalmente fue para un estadounidense.

En Rusia, donde los ánimos siguen caldeados, algunos hablan de una vuelta a los días en los que la Guerra Fría se hacía presente en las competencias.

Según los rusos, el Comité Olímpico Internacional sentó un precedente cuando Canadá logró montar exitosamente una campaña para que una pareja de esa país recibiera una segunda medalla de oro.

Esgrimiendo ese precedente, los rusos no vacilaron y pidieron el mismo trato para Slutskaya.

Un somero repaso a las tarjetas de los jueces en la final del patinaje femenino muestra que éstos se apegaron exactamente a los años de la Guerra Fría en los que la lealtad se inclinaba entre los bloques de la Cortina de Hierro y Occidente.

Las mejoras puntuaciones de Slutskuya fueron de los jueces de Rusia, Eslovaquia y Bulgaria, mientras que los de la ganadora Sarah Hughes provinieron de Canadá y Estados Unidos.

En Moscú, el renombrado cineasta Nikita Mikhalkov declaró a la televisión rusa que los Juegos de Invierno se habían convertido "en un episodio más de la Guerra Fría".

Algunas de las quejas de los rusos podrían ser el fruto de la frustración de no figurar al tope del cuadro de medallas, en los que aparece en un cuarto lugar, con cinco medallas de oro y distante de los punteros Noruega, Alemania y Estados Unidos, que le doblan esa cantidad.

De momento, el COI y su presidente Jacques Rogge lograron apaciguar los ánimos, prometiendo prestar atención a los reclamos rusos, pero sin modificar los resultados en Salt Lake.

"Creo que todo está volviendo a su cauce normal", declaró el director general del COI Francois Carrard. "Es comprensible lo ocurrido. Analizaremos con las respectivas federaciones las quejas de Rusia y veremos qué se puede corregir en forma objetiva.

-AP

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Salt Lake City 2002
sábado, 23 de febrero
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