Tony Romo deja a los Cowboys con un legado complicado

DALLAS -- El jugador más polarizante de la NFL ha disputado su último partido para los Dallas Cowboys.

Fuentes indicaron a ESPN que Tony Romo, quien se esperaba fuera cortado por los Cowboys este martes, aceptará una de varias propuestas para trabajar en televisión.

Deja un legado complicado con los Cowboys. Eso es debido a que los ex mariscales de campo Roger Staubach y Troy Aikman, quienes están en el Salón de la Fama, se combinaron para ganar cinco Super Bowls y establecieron el parámetro para cualquier mariscal de campo que juegue con la estrella azul en su casco plateado.

Pese a todas las estadísticas impresionantes de Romo --34,183 yardas, 248 pases de touchdown y prácticamente todos los récords importantes de franquicia para un mariscal de campo-- sólo ganó dos partidos de playoffs en una década como titular.

No existe el gris con Romo. Es visto estrictamente en negro y blanco.

Para los "Defensores de Romo", él no puede equivocarse. Culparán al cuerpo de entrenadores, la defensiva y todo lo demás excepto a Romo por los partidos que inició y perdió.

"Los detractores de Romo" lo ven a través de un prima en el que ven estadísticas huecas y demasiadas intercepciones lanzadas en los peores momentos posibles. Ven a un jugador conocido más por sus grandes errores que por sus grandes triunfos.

La verdad, como pueden esperar, radica en algún punto entre el Romo que adoran sus defensores y el que vuelve locos a sus detractores.

En la mayor parte de su tiempo como titular, Romo estuvo entre los mejores mariscales de campo de la NFL. Algunos años, fue un jugador de élite, otros estuvo por debajo de ese nivel.

Romo es polarizante porque muy pocas veces jugó su mejor fútbol americano en los partidos más importantes de los Cowboys y algunos de sus peores errores ocurrieron en televisión nacional.

Algunos todavía hablan del error al sostener el balón en la derrota de playoffs del 2006 en Seattle, y su incapacidad para guiar a los Cowboys a la victoria en partidos que necesitaban ganar para avanzar a los playoffs en el 2011 y 2012. Un mariscal de campo de menor nivel probablemente no se las habría ingeniado para poner a los Cowboys en posición para competir por un lugar en playoffs en el último partido de la temporada regular del 2011 al 2013 al tiempo que Jerry Jones trataba de reconstruir su equipo sin perder 10 partidos o más.

A los críticos de Romo eso no les importa.

Tom Brady, Ben Roethlisberger, Philip Rivers, Eli Manning y Drew Brees son los únicos pasadores de la liga en la actualidad que han sido titulares una década con el mismo equipo.

No existe ambigüedad en sus respectivos legados.

Brady, Roethlisberger y Manning han ganado múltiples Super Bowls. Brees ganó un Super Bowl, dándole identidad a una franquicia que básicamente estaba moribunda antes de su llegada.

San Diego nunca ha ganado un Super Bowl, y Rivers es el segundo mejor mariscal de campo en la historia de la franquicia detrás de Dan Fouts.

Los Cowboys se juzgan a sí mismos con el estándar que creo Tom Landry durante tres décadas hasta que Jones lo despidió tras comprar el equipo en 1989. El ex entrenador en jefe Jimmy Johnson tomó el cargo, convirtiendo un equipo 1-15 en un campeón de Super Bowl a principios de la década de 1990.

Debido a que Romo nunca consiguió esa victoria definitiva --ni siquiera pudo guiarlos al Juego por el Campeonato de la NFC en el 2007 y 2014 cuando tuvo sus mejores equipos-- muchos pierden de vista su improbable viaje de agente libre no reclutado en el draft a cuatro selecciones al Pro Bowl.

Juega este deporte con una alegría que pocas veces vemos en la NFL. Su atleticismo, precisión, inteligencia y afición por eludir capturas y realizar jugadas grandes es la razón por la que tiene un índice de pasador en su carrera de 97.1.

Sólo Aaron Rodgers de Green Bay, Russell Wilson de Seattle y Brady están por delante de él.

Romo tuvo 30 series para la victoria y 25 remontadas de último cuarto, una señal de que jugaba bien en el momento de ganar, lo que frustraba a los aficionados cuando piensan en las intercepciones que lanzó en los momentos críticos.

Romo guió a los Cowboys a varias victorias maravillosas, como vencer a los Indianapolis Colts (9-0) y Peyton Manning en el cuarto inicio de su carrera y frenar a los Saints (13-0) en el Super Dome en el 2009.

Ayudó a los Cowboys a vencer a Buffalo, 25-24, guiando a Dallas a anotar 10 puntos en los últimos 20 segundos luego de lanzar cinco intercepciones y encabezó la remontada de los Cowboys de una desventaja 14-0 para derrotar a los Detroit Lions, 24-20, en su partido de playoffs del 2014.

Durante su carrea, mostró una dureza increíble.

Regresó de una fractura en la costilla y pulmón perforado para guiar a los Cowboys a una victoria en tiempo extra, 27-24, contra San Francisco en el 2011, y jugó a pesar de una hernia de disco en el 2013 dirigiendo la serie de victoria avanzando 87 yardas para derrotar a Washington, 24-23, como visitante en diciembre.

En el 2015, regresó de una fractura de clavícula tras nueve semanas para tratar de salvar una temporada perdida. Duró siete cuartos antes de fracturársela de nuevo, poniendo fin a su campaña.

Sin embargo, es la actuación de Romo en octubre del 2013 contra los Denver Broncos y Peyton Manning lo que resume su carrera.

Estableció una marca personal al lanzar para 505 yardas con cinco touchdowns mientras los Cowboys se recuperaban de una desventaja 35-20 en el tercer cuarto. Sin embargo, con 2:39 por jugar en el último cuarto, Romo lanzó una intercepción en la yarda 24 de Dallas para dejar la mesa puesta para el gol de campo de la victoria de Denver mientras el tiempo se agotaba.

Denver 51, Dallas 48.

Los "defensores de Romo" culparon a la defensiva; los "detractores de Romo" culparon al mariscal de campo por la entrega inoportuna.