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El significado de una victoria importante para Tom Brady ante los Patriots

FOXBOROUGH, Massachusetts – Se encontraban en extremos opuestos del terreno, bajo la lluvia, ambos familiarizados con sus acciones: Bill Belichick con los brazos cruzados y observando a su equipo. Tom Brady lanzando un ovoide con precisión. Hay tantos récords, recuerdos y palabras dichas y no dichas entre ellos. Y a pesar de ello, tampoco hubo nada. Ni un saludo, al menos a la vista del público. Ni un abrazo. Ningún reconocimiento por parte del entrenador más grande de todos los tiempos al quarterback más grande de todos los tiempos, o viceversa, antes de que se enfrentaran por primera y probablemente única vez.

¿Y qué hay de Robert Kraft, dueño de los Patriots? Eso fue distinto. Vio a Brady en las entrañas del estadio mucho antes del pitazo inicial y frente a las cámaras, abrazó a su ex mariscal de campo con ambos brazos y le dio una afectuosa palmada en la nuca. Si bien el propietario del equipo apoyó a su entrenador en la imposición de un límite en las negociaciones contractuales que en 2019 sentó las bases para la salida de Brady, pocos se preguntaban si llegarían a hablar. Son amigos, virtualmente familiares. Kraft envió un mensaje de texto a Brady luego de que éste ganara el partido del campeonato de la NFC en enero pasado.

En las dos semanas previas al partido del año, Brady y Belichick parecían utilizar el mismo libro de elogios (incluso si Brady ha llegado a decir que el 90% de lo que afirma frente a los medios no es verdad); aunque el tono fue distinto, al menos por parte de Brady. Hubo algunos retoques ligeros, aunque notables: Tom Brady padre afirmando a la cadena NBC Sports Boston que “con toda razón” su hijo se sentía reivindicado luego de ganar un Super Bowl. Alex Guerrero, entrenador personal y socio empresarial de Brady, a quien Belichick llegó en una ocasión a restringir su acceso a los Patriots, confesándose con el diario Boston Herald, diciendo que Belichick “nunca evolucionó” para reconocer la inédita carrera de Brady, tratando a un hombre cercano a cumplir 40 años como un chico menor de 25.

Varios medios de comunicación llegaron a creer que Belichick se acercaría a Brady antes del partido para abrazarle; quizás con la intención de desarmar al centrado mariscal de campo, conocido por su concentración de rayo láser. Cuando Peyton Manning visitó por primera vez Indianápolis como miembro de los Denver Broncos, la pizarra del estadio mostró un video de homenaje, provocando que Manning soltara una que otra lágrima durante los calentamientos previos. En la noche del domingo, los Patriots no presentaron homenajes en video a Brady, aunque tampoco hubo lágrimas. Brady se detuvo dentro del túnel, haciendo sus mejores esfuerzos para no darse por enterado de la situación, excepto por un fugaz vistazo. Estaba tan decidido como siempre. La última vez que jugó un partido en Foxborough, salió corriendo del túnel, acercándose a un cartel que decía “QUÉDATE TOMMY, POR FAVOR”. Esta noche, las pancartas tenían frases distintas: “DIOS, FAMILIA, BRADY”.

Brady no se permitió sonreír. “Se comportó normalmente” durante toda la semana, expresó después del partido el asistente al entrenador jefe y coordinador de jugadas de los Buccaneers Harold Goodwin. “Nada con respecto a la semana fue distinto, con la excepción del rival. Todos sabían que era un partido importante y que necesitábamos ganarlo”.

Entonces, comenzó el encuentro. Tanto Brady como Mac Jones, el hombre elegido por los Patriots en primera ronda del draft para ser su sustituto a largo plazo, tuvieron dificultades para lanzar el ovoide en medio de la lluvia. Todo se desarrolló de forma muy profesional. Cuando Brady superó el récord de todos los tiempos de yardas de pase impuesto por Drew Brees, todo parecía indicar que los árbitros querían detener el encuentro. Por el contrario, Brady instruyó a los Buccaneers a que hicieran rápidamente su formación en la línea de ataque, mientras le lanzaba el balón a un utilero, negándose a hacer un gran alboroto. Tenía el aspecto de un partido que un Brady más joven reconocería. Parecía que Belichick había desempolvado un viejo libro de jugadas. Brady jugó el rol del mariscal de campo superestrella y las defensivas de Belichick, con distintos frentes y coberturas, fue incapaz de detener a Tampa Bay. Aunque pudo contenerlo, especialmente en la zona roja. Jones actuó como el Brady de 2001, lanzando sobre todo pases seguros y rápidos y moviendo las cadenas. En el descanso, el marcador era 7-6 a favor de los Patriots.

A finales del tercer cuarto, los Buccaneers finalmente lograron completar una marcha y tomaron ventaja 13-7. Después, los Patriots hicieron lo que siempre hacían cuando Brady jugaba con ellos: responder. El coordinador ofensivo Josh McDaniels logró formar su mejor marcha de la temporada, y New England se adelantó en el marcador 14-13, faltando poco menos de 15 minutos, tomando otra ventaja 17-16 faltando 4:34 en el cronómetro. Belichick hizo una mueca, como si supiera que quedaba demasiado tiempo. Y allí estaba Brady: destrozando a los Patriots, superando una penalización por interferencia en un pase, utilizando todo el conocimiento que Belichick le ayudó a acumular para llevar a los Buccaneers a rango de gol de campo. En tercero y siete, Brady hizo un profundo lanzamiento a otro ex miembro de los Patriots, el receptor Antonio Brown, que no pudo sostenerla del otro lado de la meta. El gol de campo fue bueno: 19-17.

Jones hizo avanzar a los Patriots por el campo; sin embargo, su pase en tercer down a un receptor abierto termino desviado en la línea de ataque y el intento de gol de campo de 56 yardas de Nick Folk se estrelló con el poste. Los Patriots de Belichick y Brady ganaron muchos partidos por pocos centímetros, y este encuentro no podía decidirse de otro modo. Brady volvió a encontrarse en una ubicación familiar: en la formación de la victoria en el Gillette Stadium.

“Fue algo muy, muy especial para él”, expresó posteriormente el entrenador de los Buccaneers Bruce Arians. “Lo retuvo durante toda la semana, y probablemente en este momento está permitiendo que todo salga”.

Todos inundaron el terreno. Las cámaras corrieron para abordar a Brady mientras éste abrazaba a sus excompañeros de equipo y sonreía. ¿Sería éste el momento? ¿Se encontrarían finalmente Belichick y Brady? Teníamos la sensación de que Belichick ganó la batalla contra Brady, limitándolo a apenas 22 pases completos en 43 intentos y 6.25 yardas por pase, sólo una anotación en cuatro viajes a la zona roja, todo ello a pesar de haber perdido el partido. Aunque Brady también triunfó en batallas: sólo sufrió una captura y nunca perdió el ovoide. Arians declararía después del encuentro que se sentía frustrado al ver que todos parecían creer que el partido solo era una lucha entre Brady y Belichick, cuando había dos equipos chocando sobre el terreno. Finalmente, y de forma rápida, Belichick se acercó a Brady. El abrazo duró una milésima de segundo, afirmando que volverían a encontrarse después del partido.

Belichick dejó el campo, siendo líder de un equipo con marca 8-12 desde la partida de Brady; mientras que el mariscal estaba sobre el terreno que dejó trotando, pasando frente a todo tipo de fanáticos que vestían todas las versiones imaginables de camisetas de Tom Brady, y éste apuntó hacia el cielo antes de desaparecer de la vista de los presentes en su antiguo hogar. Entregó el ovoide del partido a Guerrero. Belichick dio una conferencia de prensa que duró pocos minutos, sintiéndose cómodo entre silencios inquietantes y respuestas breves y tajantes.

Luego de comparecer ante los medios, Belichick sorprendió a todos con la excepción de Brady: ingresó al vestuario de visitantes, y por 20 minutos, él y Brady intercambiaron palabras. Se marcharon juntos. Era un encuentro; no ante la presencia del mundo, sino entre dos hombres. La conversación entre ambos, según afirmó Brady, fue personal. Parecía sentirse aliviado.

Y de ese sorprendente encuentro salió una revelación sorprendente. Antes de dejar el estadio (la casa donde jugó con los Patriots, afirmando tener la aspiración de retirarse allí como jugador), Brady dijo que si surgía la oportunidad de firmar un contrato por un día, se retiraría jugando con el mismo equipo que lo tomó en el draft: “Podría haber una oportunidad de volver aquí”.